Real Murcia - Córdoba CF | La Crónica Y cambió lo más importante, el resultado (0-1)

  • El equipo blanquiverde cierra su crisis con una victoria sin brillantez y se coloca en la tercera plaza

  • El estreno de Alfaro dibujó un bloque más junto que cedió la iniciativa a un rival que falló un penalti

Willy, agarrado por Moutinho, su asistente, celebra con rabia el gol ante la llegada de Jesús Álvaro y Del Moral. Willy, agarrado por Moutinho, su asistente, celebra con rabia el gol ante la llegada de Jesús Álvaro y Del Moral.

Willy, agarrado por Moutinho, su asistente, celebra con rabia el gol ante la llegada de Jesús Álvaro y Del Moral. / LOF

En la transición entre la noche y el día que el Córdoba CF pretende recorrer de la mano de Pablo Alfaro, una victoria en el estreno del nuevo técnico siempre es motivo de esperanza. Porque ganar, eso que al conjunto blanquiverde se le había olvidado en el último mes -cuatro jornadas con dos empates y dos derrotas que se convirtieron en la condena de Juan Sabas- es al final lo más importante en este juego llamado fútbol. Y eso fue lo que hizo el conjunto blanquiverde en su visita al Real Murcia (0-1), gracias a un solitario gol de Willy en el arranque de la segunda mitad, en su único remate entre los tres palos de todo el encuentro.

Dicho así, queda claro que el CCF tiene muchísimo que mejorar si quiere aspirar a uno de los premios que se otorgan cuando el verano, que hoy se ve tan lejos, ya asome. Porque el relevo en el banquillo no provocó, como cabía esperar tras apenas tres días y cuatro entrenamientos, una transformación plena entre lo que el equipo venía ofreciendo y lo que ofreció a su paso por el Enrique Roca. Sobre todo en las labores ofensivas, donde se echó en falta más continuidad con la pelota, transiciones más largas y alguna fase de dominio, ya que mimbres hay de sobra para hacerlo.

Pero lo cierto es que en el juego sin la pelota, el Córdoba sí sufrió alguna variación que invita al optimismo en el futuro, cuando Alfaro tenga tiempo suficiente para plasmar sus ideas (le vendrá de lujo el parón, Copa del Rey mediante, de casi un mes que llegará tras el choque ante El Ejido del próximo domingo). De partida ya pudo verse a un equipo más junto en sus líneas, con la defensa ganando metros cuando el rival inicia, sin acularse atrás, con los puntas subiendo la presión casi hasta el área rival en bloque, y con ese punto de garra e intensidad para ganar las batallas individuales que comenzaba ya a perderse. ¿Es suficiente? No, pero al menos sí es un primer paso, que con los tres puntos, se da con más valentía.

Hasta seis cambios introdujo el técnico cordobesista en su estreno para dibujar una especie de 4-3-3, con Javi Flores de volante junto a Mario Ortiz, más cerca de los puntas con balón, pero replegadito también con Alberto del Moral sin la posesión. Ese triángulo en uve tenía el sostén por detrás de una línea de cuatro con Manu Farrando y Jesús Álvaro en los laterales, y la referencia arriba de dos extremos bien abiertos (Carlos Valverde y Alain Oyarzun) y un nueve, que ocupó por primera vez en la temporada Willy.

El partido caminó entre imprecisiones durante los primeros minutos, aunque el lógico empuje grana, con el aliento de su gente en la grada, lo llevó hacia el medio campo de un CCF al que le costaba estirarse. Pero la primera premisa, parecer más un equipo, más un bloque compacto, al menos sí se reflejó en verde, con menos metros entre líneas, algún tímido intento por ir arriba a la presión, y reduciendo todo lo posible los espacios. Sin balón, aunque el dominio y el control eran locales, el equipo sufrió poco, o casi nada. Pero tampoco asustó, por una nula capacidad para transitar entre la defensa y el ataque.

Djetei, imponente, se lleva un balón ante Chumbi y Alberto Toril. Djetei, imponente, se lleva un balón ante Chumbi y Alberto Toril.

Djetei, imponente, se lleva un balón ante Chumbi y Alberto Toril. / LOF

David Segura, tan incisivo por el perfil zurdo como Pedrosa por el derecho, aprovechando el trabajo de desgaste de Chumbi y el dominio en la parcela ancha de Abenza y Youness, firmó la primera ocasión con algo de claridad; su lanzamiento de libre directo, a un par de metros de la frontal, se fue muy arriba. También a pelota parada intentó dar la réplica el Córdoba, aunque un par de intentos, uno desde cada costado, de Alain Oyarzun y Javi Flores, con la idea de cerrarse, se perdieron como llegaron.

Seguro en su trinchera, controlando bien los envíos al área y achicando agua sin muchas contemplaciones, a los blanquiverdes les faltaba tener la pelota por más tiempo, para respirar, para estirarse, para dar señales de que también querían ganar. Y parecieron hacerlo, que algo es algo, ya pasada la media hora con un par de envíos de Carlos Valverde y Alain Oyarzun que la retaguardia pimentonera resolvió sin grandes agobios. Fue apenas un espejismo, pues la tónica fue de envíos frontales, en ocasiones desde los centrales, que se perdían sin inquietar lo más mínimo a su enemigo.

Primer tiro a puerta y gol de Willy

Un Real Murcia que entre escarceos y escarceos por fin pudo disfrutar de una llegada de peligro real. Isaac Becerra despejó mal, al centro, un centro desde la derecha de Pedrosa y Toril, apareciendo en segunda línea lo remató forzado cuando Álvaro Moreno llegaba para fusilar; el balón se marchó muy desviado para alivio de un cuadro cordobesista que recibió el pitido para el intermedio como una bendición. El guion trabajado por Pablo Alfaro en la previa necesitaba algún que otro ajuste, visto lo visto en los primeros 45 minutos.

Pero el maño, como su colega en el banquillo contrario, optaron por mantener a los mismos a la vuelta de los vestuarios. Y eso plasmó un choque casi calcado a como venía siendo. El cuadro local seguía probando su suerte en ataque, pero no encontraba el camino que hiciera de verdad daño al CCF. El ejemplo más claro, un disparo desde la frontal de Segura que tocó en el cuerpo de Toril sin dar tiempo a comprobar si podía ser o no realmente inquietante para el meta.

Viendo que poco o nada cambiaba, Pablo Alfaro ejecutó su primer relevo, con Moutinho por Oyarzun. Y la jugada no pudo salirle mejor. Porque la primera bola que tocó el suizo-portugués dio origen al gol de Willy, que dio la continuación perfecta con la testa al medido envío entre los centrales y el portero. El primer remate entre los tres palos del Córdoba acababa en gol, como ya ocurriera ante el Lorca, el Yeclano o el Recreativo Granada. Ahora el reto era mantener esa ventaja, como ante los dos equipos también murcianos, y no dejarlo escapar como ante el filial nazarí.

Mario Ortiz rebaña una pelota ante la presión del grana Alberto Toril. Mario Ortiz rebaña una pelota ante la presión del grana Alberto Toril.

Mario Ortiz rebaña una pelota ante la presión del grana Alberto Toril. / LOF

Para ello, los blanquiverdes tuvieron que sufrir, y no poco. No es que el Murcia fuera un ciclón que sumara decenas de ocasiones, pero sí las suficientes como para igualar el resultado. Adrián Hernández empezó a mover fichas hasta acabar con una línea de tres atrás y otra en ataque. Una doble llegada de Toril que acabó en nada fue el preámbulo de la oportunidad más diáfana de los pimentoneros. El árbitro pitó penalti tras una caída de Palazón en el área, ya casi sobre la línea de fondo, que los cordobesistas protestaron airadamente, pero el lanzamiento de Chumbi, centrado y blando, lo repelió Becerra sin moverse del sitio.

Con un cuarto de hora aún por jugar, el Real Murcia apenas acusó el golpe y siguió volcado, cada vez con más gente y menos precaución defensiva, pues la incapacidad del CCF para estirarse, para cambiar el guion del choque con alguna contra, le permitía vivir sin riesgos. Hasta que salió Piovaccari, listo para siempre ir al cuerpeo, para buscarse su ocasión. Una buena jugada con Traoré terminó en un disparo del medio que se fue a córner, y luego una carrera en solitario no acabó en gol por la mediación de Navas y Marcellán, casi al alimón, cuando el italiano ya se disponía a armar el disparo en el área, en el mano a mano.

Ahí tuvo el Córdoba la sentencia, pues apenas quedaban tres para el 90. Pero el perdón dio un último aliento al Real Murcia, que casi lo exprime. Porque ya en el tiempo de descuento, el veterano Víctor Curto estrelló en el larguero un libre directo desde unos 30 metros que ya había sorprendido a Becerra, vencido, que solo pudo rezar para que el balón fuera ahí y no unos centímetros más abajo. Fue la última de un encuentro que acabó a la gresca, con Toril expulsado por una supuesta agresión a Bernardo Cruz, y que permite la reacción de los blanquiverdes, que vuelven a ganar y recogen un chute de confianza para seguir creciendo de la mano de Pablo Alfaro.

Ficha técnica

0 - Real Murcia: Tanis Marcellán; Antonio Navas, Edu Luna, Miguel Muñoz (Pedro Haro, 59'), Álvaro Moreno; Mario Abenza, Youness (Víctor Curto, 77'); Pedrosa (Palazón, 59'), Toril, Segura; y Chumbi.

1 - Córdoba CF: Isaac Becerra; Manu Farrando, Djetei, Bernardo Cruz, Jesús Álvaro; Mario Ortiz, Alberto del Moral, Javi Flores (Djak Traoré, 67'); Carlos Valverde (Samu Delgado, 67'), Willy (Piovaccari, 78') y Alain Oyarzun (Moutinho, 52').

Gol: 0-1 (52') Willy.

Árbitro: Pérez Muley (madrileño). Amonestó con cartulina amarilla a los locales Álvaro Moreno (2') y Tanis Marcellán (68'), y a los visitantes Djetei (9'), Bernardo Cruz (16'), Willy (23'), Manu Farrando (30') y Djak Traoré (94'). Expulsó con roja directa al grana Alberto Toril (94').

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 7 del Subgrupo IV-B de Segunda División B disputado en el estadio Enrique Roca ante 2.728 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por las víctimas ocasionadas por la pandemia del covid.

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