Córdoba CF - Mérida | La Crónica
  • Los blanquiverdes sacan del campo al Mérida con solvencia y sin necesidad de exprimirse al máximo

  • El aspecto físico no fue problema pese al esfuerzo de la Copa RFEF y el CCF fue una vez más voraz

El rodillo sigue activado (3-0)

Luismi celebra el segundo gol del Córdoba CF al Mérida. Luismi celebra el segundo gol del Córdoba CF al Mérida.

Luismi celebra el segundo gol del Córdoba CF al Mérida.

Miguel Ángel Salas

Escrito por

· Rafael Cano

Redactor

No baja el ritmo. El Córdoba CF sumó tres puntos más en El Arcángel, en algo que los blanquiverdes han convertido ya en una dulce rutina, sin tan siquiera tener que dar su mejor versión ni exprimirse al máximo. El conjunto cordobesista sacó del partido al Mérida bastándose de su eficacia en ataque y de una exuberancia física que no se vio resentida ni siquiera después del esfuerzo del pasado martes en la final de la Copa RFEF. Adrián Fuentes abrió el camino del triunfo, Luismi lo encarriló y Casas le puso una rúbrica de lujo para seguir dejando claro que en El Arcángel manda el Córdoba y eso no va a cambiar.

En uno de esos partidos peligrosos, encajados entre los dos compromisos copero que tanta ilusión han despertado, el equipo de Germán Crespo cumplió con lo obligado de sumar la victoria para dar así un nuevo paso hacia la consolidación de ese primer puesto que en unos meses debe darle al club el ascenso directo y sin sufrimientos a la Primera RFEF.

Las bajas volvieron a sacudir el once inicial de Germán Crespo. Con De las Cuevas fuera ya desde la previa de la final de la Copa RFEF, el técnico tuvo que prescindir de Willy Ledesma en la convocatoria por las molestias que arrastraba. Esa ausencia en la punta de ataque, y los minutos que acumulaba Casas en los últimos partidos, llevaron al técnico blanquiverde a confiar la punta de ataque a Adrián Fuentes. Una apuesta que, minutos después, iba a confirmarse como un acierto del preparador granadino.

Y es que pese a la acumulación de minutos, el Córdoba compareció ante el Mérida como si no hubiera jugado entre semana y hubiera celebrado un título tras el partido. Con decisión y poderío físico, el conjunto blanquiverde buscó a su rival desde los primeros compases, sin hilvanar en exceso el fútbol pero sí con una verticalidad notable. El Mérida se pertrechó bien atrás, pero pronto se vio que iba a sufrir demasiado con ese planteamiento.

Apenas diez minutos tardó el Córdoba en gozar de una clara ocasión, tras una internada de Puga que Luismi remató en semifallo, para cazar su propio rechazo y ser derribado en el área. El árbitro no señaló penalti pese a las protestas del atacante blanquiverde. Acto seguido, en una recuperación en la medular, Javi Flores condujo con criterio el balón para encontrar de nuevo a Luismi, que remató mordido enviando el balón pegado al poste de la meta de Javi Montoya.

Los jugadores del Córdoba CF celebran el gol de Adrián Fuentes al Mérida. Los jugadores del Córdoba CF celebran el gol de Adrián Fuentes al Mérida.

Los jugadores del Córdoba CF celebran el gol de Adrián Fuentes al Mérida. / Miguel Ángel Salas

Había avisado un par de veces el Córdoba y a la tercera ya no perdonó. La enésima embestida de Puga por la derecha la transformó en un pase a Javi Flores, que rápidamente encontró entre líneas a Adrián Fuentes. El madrileño no se lo pensó para sacar a la media vuelta un disparo mordido que sorprendió a Javi Montoya y se coló con parsimonia en el arco del Mérida. Como viene siendo habitual en El Arcángel, la ventaja en el marcador propició los mejores minutos del Córdoba.

El Mérida se dio cuenta de que debía dar un paso adelante y esos espacios que empezaron a aparecer entre la defensa y el centro del campo del cuadro visitante los aprovechó bien Simo para adueñarse de esa parcela del terreno de juego. El extremo hispano-marroquí conectó con Puga en el minuto 25 después de recorrer todo el frente de ataque, pero el granadino fue trabado antes de poder sacar un disparo claro. Minutos después, Javi Flores robó el balón en posiciones adelantadas y habilitó a Puga en la derecha, cuyo pase lo resolvió Luismi en el área con un chut enroscado que no cogió portería de milagro.

Merecía mayor ventaja el Córdoba, aunque el Mérida trató de estirarse y gozó de un par de ocasiones en las botas de Carmelo. Pasada la media hora, el extremo del conjunto extremeño aprovechó una pérdida de Simo en campo propio para percutir desde la izquierda y probar suerte con un derechazo que se marchó alto por muy poco. Más tarde, trató de sorprender a Carlos Marín desde muy lejos, pero el meta blanquiverde respondió con seguridad.

Con todo, las ocasiones más claras antes del descanso las volvió a tener el CCF. Primero con un cabezazo de José Cruz tras una falta lateral botada por Luismi que no cogió portería por poco. Después, con un perfecto testarazo de José Ruiz a la salida de un córner que Javi Montoya desvió cuando ya se colaba.

En un guion muchas veces visto en El Arcángel, el Córdoba quiso despejar cualquier intriga rápidamente en el segundo acto. La puesta en escena de los blanquiverdes fue de nuevo sobresaliente, con una velocidad imposible de seguir para el Mérida. Apenas habían transcurrido un par de minutos cuando Simo probó a Javi Montoya con un disparo que lo puso en apuros.

Javi Flores conduce el balón lanzando un contragolpe. Javi Flores conduce el balón lanzando un contragolpe.

Javi Flores conduce el balón lanzando un contragolpe. / Miguel Ángel Salas

Pero fue Javi Flores, de nuevo providencial como en el primer tiempo, el que facilitó el gol de Luismi. El capitán robó un balón en tres cuartos de campo y Luismi recogió el balón para poner la directa hacia la portería rival. El cacereño recortó a Bonaque con brillantez y puso el balón raso y lejos del alcance de Javi Montoya.

El partido se acabó ahí, porque el Mérida se había visto aplastado por el rodillo del Córdoba sin posibilidad de reacción. Germán Crespo tampoco bajó el pistón, y con la entrada de Viedma y Casas metió más madera en la caldera para que su equipo no bajara el ritmo en ningún momento. Así, llegaron ocasiones para Casas y Adrián Fuentes, ambos con ganas de disfrutar sobre el verde. El conjunto emeritense apenas era capaz ya de sobrepasar la línea divisoria de ambos terrenos de juego y hasta el final, el choque se le hizo un calvario.

Todo lo contrario que para un Córdoba disfrutón, que jugó como más le gusta, despreocupado y con las riendas sueltas para buscar la portería rival. Casas tenía entre ceja y ceja el gol y no descansó hasta conseguirlo. Fue en un balón sin aparente peligro que el rambleño se perfiló hacia la pierna derecha, para soltar un trallazo marca de la casa, tan fuerte como ajustado, al que Javi Montoya no pudo llegar. El broche perfecto para una victoria más del Córdoba ante su afición. Los blanquiverdes, sin necesidad de ser brillantes, siguen mostrando una eficacia voraz.

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