Córdoba CF La intensidad es innegociable

  • Enrique Martín insiste a sus futbolistas en que no bajen la guardia y quiere que el equipo se exprima

  • El técnico navarro eleva el trabajo a la máxima exigencia para evitar caer en relajaciones

Enrique Martín charla con sus jugadores al inicio del entrenamiento de ayer.

Enrique Martín charla con sus jugadores al inicio del entrenamiento de ayer. / Juan Ayala

Si hay una premisa sobre la que Enrique Martín quiere construir su Córdoba por encima de las demás es, sin duda, la de la intensidad. Al técnico navarro se le han escuchado alabanzas en sus comparecencias tras los dos primeros partidos de pretemporada hacia la actitud de sus jugadores y ya ha dejado claro en más de una ocasión que de ese camino no permitirá que se desvíe nadie.

Para ello, el técnico está aplicando su filosofía de trabajo en el día a día de una pretemporada que está resultando bastante exigente para los jugadores blanquiverdes. Días plagados de dobles sesiones, entrenamientos matinales a primera hora y la mayoría que se estiran por encima de la hora y media.

El camino hacia el éxito, para el técnico navarro, pasa por entregar todo en el día a día y así lo deja claro cada vez que tiene ocasión. La última, en el primer entrenamiento de la semana, en el que Martín interrumpió un ejercicio de presión y recuperación de balón y amenazó con mandar a la caseta a sus futbolistas si no iban a realizar la práctica con el ímpetu que su técnico les exige en cada ejercicio.

El navarro está teniendo que sacar el látigo en momentos puntuales, aunque desde que llegó al club blanquiverde ha mostrado también que tiene una habilidad especial para ganarse a los jugadores. Por un lado, Enrique Martín exige el máximo esfuerzo en cada momento del entrenamiento. Por otro, es capaz de distender el ambiente rápidamente con su peculiar forma de expresarse o con alguna anécdota contada a su especial manera.

Para evitar que los jugadores puedan pensar ni siquiera en la relajación, Martín marcó ayer un exigente entrenamiento, que para nada fue de recuperación después de haber jugado la noche anterior en Pozoblanco el segundo partido de la pretemporada. La plantilla cordobesista trabajó en la Ciudad Deportiva desde las 10:30, con un considerable sol ya apretando, por espacio de hora y media. La sesión tuvo, eso sí, al balón como gran protagonista, para evitar exceso de cargas físicas en un grupo que esta semana ha sumado a los entrenamientos los primeros partidos veraniegos.

Jesús Álvaro y Javi Flores completan un circuito de habilidad. Jesús Álvaro y Javi Flores completan un circuito de habilidad.

Jesús Álvaro y Javi Flores completan un circuito de habilidad. / Juan Ayala

El técnico, que ya pudo contar en el grupo con un recuperado Jesús Álvaro, siguió muy de cerca cada práctica de sus jugadores, dando constantes indicaciones y marcando el listón de la exigencia muy alto. Desde luego, en las primeras semanas de trabajo de este nuevo Córdoba ha quedado muy claro que los futbolistas tendrán que sudar de lo lindo para ganarse el sitio.

Los amistosos le dan la razón

De momento, el de Campanas está consiguiendo el objetivo deseado, pues su equipo ha mostrado una buena cara en los dos primeros amistosos del calendario estival. Con todo, los días pasan y la competición se acerca, pues para esa fecha del 25 de agosto ya resta menos de un mes.

Es por eso que Martín, lejos de levantar el pie del acelerador por momentos, exige el máximo a sus jugadores en el día a día, con el objetivo de que el grupo llegue al primer choque liguero en las mejores condiciones posibles. Para entonces, los blanquiverdes habrán completado una exigente preparación bajo el sello obligado de la intensidad constante.

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