Betis Deportivo - Córdoba CF | La crónica Una siesta a destiempo (0-0)

  • El Córdoba ve frenada su racha triunfal con un pobre e insuficiente empate que le penaliza en la tabla

  • Los blanquiverdes perdonaron cuando fueron mejores, y desaparecieron tras el tiempo de descanso

Mario Ortiz intenta sacarse de encima la presión de Bandaogo. Mario Ortiz intenta sacarse de encima la presión de Bandaogo.

Mario Ortiz intenta sacarse de encima la presión de Bandaogo. / CCF

El Córdoba CF se dejó dos puntos y algo más en Sevilla, en un partido en el que fue de más a menos y en el que terminó agradeciendo el empate sin goles obtenido ante el Betis Deportivo. El conjunto blanquiverde, que se mantiene invicto desde la llegada al banquillo de Pablo Alfaro, vio cortada su dinámica de triunfos y, de paso, perdió parte de ese halo mágico que le había acompañado desde el cambio en la dirección técnica.

No durante los 90 minutos, pero sí tras el descanso, cuando el cuadro cordobesista pareció vulnerable, frágil y sin capacidad para dañar a su enemigo, que tampoco es que lo amenazara mucho. Por eso, porque los visitantes fueron mejores y perdonaron más hasta el intermedio, al final el resultado fue lo más justo posible, aunque no valga para mantener la posición en la tabla ni para seguir el ritmo de los mejores al paso por el ecuador de esta primera fase de la competición a la que el CCF llega con amplio margen de mejora.

Pese a la hora, más propia de la sestear que de correr tras una pelota, y el esfuerzo realizado apenas unos días antes en la Copa del Rey, el CCF encaró bien el partido. De nuevo asentado sobre un dibujo 4-2-3-1 y con apenas tres cambios sobre el equipo que batió al Getafe, los blanquiverdes aparecieron sobre el césped del segundo campo de la ciudad deportiva heliopolitana dispuestos a alargar su buena racha ante un filial más que hecho ya a la categoría, con el sueño de engancharse a la pelea por los puestos de ascenso.

El Betis Deportivo quiso tener más posesión de salida, aunque la presión alta, hasta el área contraria, de la escuadra cordobesista le obligaba de continuo a acabar buscando en largo la figura de Raúl, en inferioridad entre los centrales visitantes. Uno de ellos, Bernardo Cruz, dio forma a la primera llegada de relativo peligro verdiblanco, al desviar para su propia portería un envío del palmeño David Carmona; Becerra, atento, atrapó sin excesivos problemas, para dar la calma suficiente a un equipo que desde ahí empezó a crecer.

Cómodo con el decorado del choque, la aparición entre líneas de Moutinho, más volcado al perfil izquierdo, o Mario Ortiz y Willy Ledesma, por las zonas centrales, permitió al Córdoba acumular las primeras ocasiones. Con todo, la primera llegó desde la pizarra, con un córner cerrado del suizo-portugués que Djetei, saliendo desde la línea de meta para burlar a su par, cabeceó apenas unos centímetros fuera, pegadito al poste de un Dani Rebollo que suspiró al ver perderse la pelota sin que besara las mallas de su arco.

Ofensiva visitante con Willy de ejecutor

No quedó ahí la ofensiva blanquiverde. Una nueva aparición de Mou, en esta ocasión perfilándose hacia zona interior tras recibir pegado a la cal, provocó la primera aparición en el área de Willy; el extremeño empaló medio metro desviado un balón muerto tras el disparo del exterior, que repelió en primera instancia la zaga bética. Ya pasada la media hora, el punta volvió a intentarlo, esta vez para rubricar una buena transición con pase final de Jesús Álvaro, con un cabezazo que Rebollo mandó a córner con una volada.

Pero el filial del Betis también dio señales de vida. Primero con una irrupción por el centro de Raúl, que no controló bien el envío de Calderón, y luego con un zurdazo seco de Julio Alonso que se marchó alto cuando estaba en posición inmejorable para empalar desde la frontal. Con todo, la más clara la rubricó camino del intermedio, y acabó en gol, aunque la jugada ya estaba previamente anulada por un fuera de juego justito de Raúl García de Haro tras el pase interior de Calderón.

Raúl controla el balón con Djetei al fondo. Raúl controla el balón con Djetei al fondo.

Raúl controla el balón con Djetei al fondo. / RBB

En esa jugada, en el intento de evitar el remate del ariete en el área pequeña, Djetei sufrió una lesión muscular en la parte interior de su muslo izquierdo, por lo que Pablo Alfaro dio entrada a Xavi Molina en el descanso. Un receso que viró por completo el guion de lo que estaba siendo el partido hasta ese momento. Manel Ruano ajustó conceptos en los suyos, que subieron unos metros su presión y comenzaron a morder con más fuerza, con más ganas, queriendo marcar un territorio amenazado de ser profanado.

Ese cambió de actitud cogió con el pie cambiado al Córdoba, que empezó a desaparecer. Sin capacidad para salir, sin continuidad en el juego, con la primera línea de presión cada vez más retrasada, apenas pisó área en una transición rápida por la derecha que Moutinho intentó prolongar cuando estaba en una posición más propia para fusilar el arco local. Desde ahí, solo algún envío, lógicamente sin remate, fue el paupérrimo bagaje hasta el final del choque, que se fue tiñendo de verdiblanco con el avance del crono a gran ritmo.

El Betis Deportivo ya tenía más la pelota y el descaro de sus jugadores intentó aparecer. Xavi Molina tuvo que sacar en última instancia un pase de David Ramos que Raúl esperaba con el gatillo preparado en el área pequeña, dando paso a la fase de mayor dominio bético. Bandaogo, en escorzo, conectó un cabezazo que se fue medio metro y Yassin Fekir, en la más clara del filial en toda la tarde, estrelló su derechazo en el pecho de Isaac Becerra tras recoger una pelota suelta tras un corte de Alberto del Moral en el repliegue.

Bernardo intenta frenar a Callejón. Bernardo intenta frenar a Callejón.

Bernardo intenta frenar a Callejón. / RBB

El CCF no estaba. Necesitaba una reacción desde fuera que Pablo Alfaro intentó encontrar en De las Cuevas. Pero el equipo necesitaba otra cosa: más empaque, más control, más dominio... El alicantino, sin ritmo tras dos meses fuera de los terrenos de juego, no parecía la mejor solución. Y no lo fue. No cambió nada. Y el resto de sustituciones ya se hizo esperar hasta los diez minutos finales, ya prácticamente sin tiempo para variar el decorado.

Mientras tanto, el cuadro bético lo intentó de nuevo tras una pérdida de Bernardo en la salida que arreglaron entre Molina y Becerra; y ya en el tiempo de prolongación, y tras otro error de Miguel de las Cuevas, con una contra por la izquierda que finalizó Julio Alonso con un zurdazo que se fue cruzado medio metro. Hubiera sido demasiado castigo para un equipo que sesteó antes de lo debido y lo pagó con un empate a todas luces insuficiente que deja un sabor de boca agrio llegado el ecuador de esta primera fase del torneo.

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