Córdoba

Aquel verano de 1980El crimen de los marqueses de Urquijo anuncia el calentamiento global

Las imágenes que se divulgaron de los cuerpos de los marqueses tras ser asesinados. Las imágenes que se divulgaron de los cuerpos de los marqueses tras ser asesinados.

Las imágenes que se divulgaron de los cuerpos de los marqueses tras ser asesinados.

Los españoles que partían de madrugada a sus lugares de veraneo el 1 de agosto de 1980 por las carreterillas de la época se desayunaban en las radios con el notición del año. Esa noche habían aparecido muertos en su chalé de Somosaguas los marqueses de Urquijo. Era el inicio de uno de los grandes culebrones criminales de fin de siglo que contaba con todos los ingredientes para que habláramos de aquello durante años y convirtiéramos en personaje nacional a un vividor cuyo nombre nos acompañaría en los rigores del verano más caluroso que se recordaba en década. Aquel vividor era Rafi Escobedo, presunto asesino, solo o en compañía de otros, como fue famosa la frase de la sentencia. Cómo íbamos a saber en 1980, inmersos en las cábalas sobre esa conspiración de ricos mezclada con las cloacas del estado, precisamente en 1980, que a partir de ese año, cada verano duraría un día más. Así lo dice un estudio de 2017 de los que vaticinan cataclismos, con lo que junio, antes de San Juan, ya tendríamos verano con todas sus palabras por el calentamiento del Atlántico. Ha habido de todo.

Y mira que pasaron cosas este verano que influirían en el clima, como que Ronald Reagan, ese antiguo cowboy, ganara la nominación republicana a la presidencia o que un avión realizara su primer vuelo impulsado exclusivamente por energía solar. Aquello quedó en el olvido, aunque quizá no tanto como que Shawn Nichols fuera designada como Miss Universo o que Vanautu, una isla volcánica, se independizara del Imperio Brtiánico.

Más allá del nacimiento aquel julio de Pau Gasol, el nacimiento más sonado fue el de la banda de rock duro Barón Rojo, que se estrenó con un concierto en Leganés. Casi me mato. Y casi se mata no, sino que se murió entero, Peter Sellers, al que todos recordaremos por muchas cosas, pero sin duda por el papel que nos hizo llorar de risa en El guateque, aunque ese verano con lo que lloramos de risa fue con el estreno, un año después de su estreno en el resto del mundo, de La vida de Brian, con miles de frases para enmarcar: "Todos somos diferentes". "Yo no soy diferente". "Aquí hay uno que no lo es". Pocos tratados filosóficos más sabios sobre el mito de la individualidad.

Y para diferentes los Juegos de Moscú, con su boicot por la guerra de Afganistán y un medallero entero para el osito Misha y su ejército de atletas hipertestosterónicos. España llevó a la cita a 147 hombres y sólo nueve mujeres y ganamos nuestra tradicional medalla en vela. Suárez también se aficionó a la vela y pasó aquel verano, atacado por todos, los suyos y los demás, en un yate en Pontevedra meditando su dimisión. Quedaban sólo unos pocos meses para el golpe de estado. Y nosotros con Rafi Escobedo, dándole vueltas.

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