Teatro de la Axerquía de Córdoba: medio siglo de historia y el gran altar sonoro del Festival de la Guitarra

Del anfiteatro soñado en la pasada década de los 70 al símbolo cultural que cada julio late con la música bajo las estrellas

Detalle de la remodelación definitiva a la que se sometió el Teatro de la Axerquía. / El Día

Más que un espacio escénico, el Teatro de la Axerquía es una pieza viva del mosaico cultural de Córdoba. Construido, en sus orígenes, como una infraestructura audaz para la ciudad, ha evolucionado hasta convertirse en uno de los escenarios más emblemáticos de España para la música en vivo. Su historia -de impulso municipal, silencio prolongado, renacimiento musical y consolidación como núcleo del Festival de la Guitarra de Córdoba- es la historia de cómo una ciudad se reconcilia con su identidad artística y la proyecta al mundo.

Nacimiento con ambición urbana y cultural

La idea de levantar este espacio escénico partió de la visión del alcalde Antonio Guzmán Reina, que en los años setenta apostó por un anfiteatro al aire libre con vocación de futuro. Las obras, dirigidas por el arquitecto José Rebollo Dicenta, comenzaron en septiembre de 1970 y se realizaron sobre la ladera de la Colina de los Quemados, al nordeste del Parque Cruz Conde. Con una superficie de unos 20.000  megtros cuadrados y un presupuesto de más de nueve millones de pesetas (54.091 euros), el Teatro al Aire Libre -como fue llamado inicialmente- combinaba una idea arquitectónica moderna con el magnetismo natural de su entorno.

La apertura oficial llegó el 15 de septiembre de 1976, ya bajo la alcaldía de Antonio Alarcón Constant, con una emblemática representación de Julio César, de William Shakespeare. Era un momento en el que Córdoba quería definirse como ciudad de gran cultura, y lo hizo con un clásico universal dentro de un espacio diseñado para abrazar a miles de espectadores bajo el cielo.

Planos del Teatro de la Axerquía. / El Día

Años de brillo, pausa y promesas

Durante 17 veranos, el teatro fue punto de convergencia de teatro, música y celebraciones populares. Pero, en 1993, se cerró para acometer una remodelación destinada a ampliar su aforo y mejorar sus instalaciones técnicas. Tres años después, el proyecto quedó paralizado por problemas políticos, urbanísticos y financieros, dejando el recinto inactivo durante más de una década. La ciudad vivió un periodo sin su gran anfiteatro, un silencio que contrastaba con la vitalidad de su programación veraniega.

No fue hasta febrero de 2004 cuando se retomaron las obras, y finalmente, en mayo de 2007, el teatro fue reconvertido y reacondicionado a los estándares contemporáneos. El Teatro de la Axerquía -ya con ese nombre- renacía.

El renacer con la guitarra como estandarte

La reapertura oficial del 2 de julio de 2007, en el marco del Festival de la Guitarra, fue una noche histórica. Paco de Lucía, figura imprescindible de la guitarra contemporánea, fue el encargado de inaugurar esa etapa con un concierto que no solo marcó el regreso del teatro, sino también el inicio de una relación simbiótica con uno de los eventos culturales más prestigiosos de Córdoba.

Desde ese momento, el teatro se convirtió en el escenario principal del Festival de la Guitarra de Córdoba, donde cada año se presentan los conciertos de mayor alcance y expectación. No se trata únicamente de programación musical: es un punto de convergencia entre identidades sonoras, públicos de distintas generaciones y músicos de renombre global.

Conciertos míticos que marcaron época

El teatro no tardó en confirmar su calidad como recinto de grandes noches. En la década de 1980 y 1990, figuras y propuestas variadas pasaron por las tablas del Certamen -en ocasiones también en otros espacios urbanos cuando estuvo cerrado-, incluyendo actuaciones de leyendas como B.B. King, que dejó una noche histórica interpretando a su inseparable guitarra Lucille ante un público entregado.

Además de los clásicos del blues, el festival y el teatro han acogido propuestas tan diversas como la Orquesta de Tetuán, que unificó tradición y modernidad, o recitales de artistas como Carmen Linares, Ketama o José Menese, figuras esenciales del flamenco español.

El elenco de grandes solistas y grandes bandas nacionales e internacionales que han pasado por la Axerquía es innumerable. Centrándonos en este siglo, durante la década de 2000 y 2010, la Axerquía fue testigo de giras emblemáticas. En 2016, el cantante Enrique Bunbury hizo vibrar al público cordobés con un set que combinó éxitos de su etapa en Héroes del Silencio con sus composiciones más recientes, en una noche que destacó por la entrega del público y la energía en el escenario.

En 2024, la 43 edición del festival fue inaugurada con el grupo internacional Europe, cuyo emblemático tema The Final Countdown resonó entre más de dos mil asistentes que llenaron la Axerquía hasta su máxima expresión. Y ya en 2025, el festival abrió con la legendaria banda escocesa Texas, que interpretó clásicos del pop rock ante miles de personas en una noche que volvió a demostrar la diversidad estilística a la que el festival ha llegado.

Concierto de Texas en la edición de 2025 del Festival de la Guitarra. / El Día

A lo largo de esa edición, éxito tras éxito resonaron grupos como Viva Suecia y Sexy Zebras, que llenaron el recinto en un doble concierto que mantuvo lleno absoluto, mientras que el cantante Dani Fernández firmó el primer agotado del festival en la historia reciente del teatro, agotando entradas semanas antes de su actuación.

Ese mismo año, La Casa Azul celebró en la Axerquía su 25 aniversario con un concierto especial repleto de color y fiesta, incluido un momento con la participación de la artista Soleá Morente como invitada sorpresa.

Además de estas actuaciones, ediciones pasadas han registrado récords de programación y diversidad de estilos. Por ejemplo, en 2018 el teatro alcanzó su cifra más alta con nueve actuaciones distintas en una sola edición del festival -entre ellas las de artistas como Los Secretos, Pat Metheny, Jorge Drexler, Miguel Poveda, Mike Stern, Bryan Ferry, Serrat y Vicente Amigo- consolidando su importancia como escenario multifacético del evento.

Aspecto que presentaba el Teatro de la Axerquía antes de su remodelación definitiva. / El Día

Más que un escenario: centro de diversidad musical

La participación del teatro en el festival no se agota en actuaciones aisladas, sino que evidencia cómo el certamen ha transitado por diferentes estilos y públicos. Desde las raíces flamencas y clásicas originales hasta el jazz, el pop, el rock y la música contemporánea, la Axerquía ha sido plataforma para una programación plural que desborda géneros.

Proyectos como Sinfonity, una orquesta sinfónica de guitarras eléctricas, han explorado nuevas formas de expresión sonora que reconfiguran el papel del instrumento en clave actual y rompen con los límites tradicionales entre lo clásico y lo moderno.

La inclusión de nombres internacionales consolidados junto a propuestas locales o emergentes demuestra un equilibrio que ha permitido al festival -y al teatro- crecer sin perder su identidad original. Además, la riqueza de estilos ofrece experiencias que atraen desde públicos jóvenes hasta melómanos experimentados.

Formación, experiencias y proyección internacional

El Festival de la Guitarra no se limita a los conciertos de gran aforo. Su programa formativo —con cursos, talleres y actividades paralelas— atrae cada año a estudiantes y profesionales de todo el mundo. Clases magistrales con maestros de guitarra clásica, flamenca o jazz se combinan con las noches en la Axerquía, permitiendo que el aprendizaje y la práctica artística convivan dentro del mismo marco cultural.

Este enfoque pedagógico ha fortalecido la proyección internacional del festival y ha convertido a Córdoba en un lugar de intercambio cultural que va más allá de la música en directo, al reunir a generaciones de guitarristas, intérpretes y aficionados en torno al instrumento.

Impacto local y global

Más allá de su valor estrictamente cultural, el teatro tiene un impacto social y económico palpable. Durante cada edición del Festival de la Guitarra, la ciudad experimenta un incremento del turismo, la ocupación hotelera y la actividad en bares, restaurantes y comercios. El teatro se erige así no solo como foco de concierto, sino como motor de la vida estival en Córdoba.

Además, su capacidad para atraer visitantes tanto nacionales como internacionales refuerza la imagen de la ciudad como capital cultural del sur de Europa, un lugar donde tradición y modernidad coexisten y se nutren mutuamente.

Concierto de Paco de Lucía el 2 de julio de 2007 en la Axerquía. / El Día

Un símbolo vivo y en constante evolución

Este año, el Teatro de la Axerquía cumple medio siglo como testigo y protagonista de la evolución musical y cultural de Córdoba. Su importancia para el Festival de la Guitarra no solo radica en la calidad de los artistas que ha recibido, sino en su capacidad de ser espacio de creatividad, aprendizaje, convivencia y diálogo entre generaciones. Desde recitales clásicos hasta conciertos masivos de rock, desde talleres formativos hasta celebraciones de aniversarios artísticos, la Axerquía ha contribuido a convertir al festival en una experiencia más rica, diversa y global.

Cincuenta años después de su construcción, el Teatro de la Axerquía continúa evolucionando sin renegar de sus orígenes. Ha superado cierres, reformas y transformaciones culturales para convertirse en un espacio donde la comunidad se reconoce, donde la música se vive de manera colectiva y donde las seis cuerdas siguen marcando el pulso de una historia que no deja de escribirse.

Cada verano, cuando el graderío se llena, cuando las luces se encienden y cuando las primeras notas surcan la noche, Córdoba no solo asiste a un concierto: celebra su propia identidad. En la Axerquía, la guitarra no es solo instrumento; es eco, memoria y futuro.

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