Adiós a 2020

Las uvas siguen siendo la reina de las frutas para las campanadas de Nochevieja en Córdoba

  • Los cordobeses despiden un año duro con muchas restricciones en la celebración pero fieles a una tradición gastronómica que trae suerte

La encargada de El sabor de la fruta, Rocío Moreno, sostiene un racimo de uvas. La encargada de El sabor de la fruta, Rocío Moreno, sostiene un racimo de uvas.

La encargada de El sabor de la fruta, Rocío Moreno, sostiene un racimo de uvas. / Juan Ayala

El año toca a su fin. La crisis sanitaria del coronavirus ha convertido a 2020 en un sinónimo total de la mala suerte o directamente de ruina, y con motivos de sobra quieren dejarlo atrás. Desde marzo, la interminable lista de fiestas y encuentros cancelados, aplazados o –con suerte– modificados por las restricciones sanitarias ha alcanzado unas dimensiones tales que también afectan a las de 2021. La pandemia se ha hecho un hueco en el día a día y ha marcado al completo la Navidad, cenas y fiestas incluidas, aunque no ha conseguido tumbar del todo las tradiciones más especiales.

Los negocios cordobeses de alimentación, los que continúan a flote y quieren ver qué trae el 2021, han notado una bajada clara en sus ventas que ninguna de las fechas ha conseguido salvar de manera especial. Eso sí, en el caso de las fruterías, la uva –y en especial la blanca– se mantiene en su trono como producto más reclamado de cara a la cena de Nochevieja y el momento de las campanadas.

La encargada de El sabor de la fruta, Rocío Moreno, reconoce que a pesar de la situación que rodea a la cita, “las uvas sí que se están vendiendo más o menos igual que el año pasado”. Los clientes se mantienen fieles a su compra, “pero se les ve menos motivados y con menos alegría” ante las celebraciones. Esto es algo que también se puede apreciar en el resto de la compra “para hacer los típicos guisos y la comida”, ya que antes se llevaban cinco kilos de patatas y ahora solo uno. Algo similar sucede con “las frutas para la macedonia, que suele ser un postre típico y se siguen vendiendo, aunque se nota que menos”.

En esta línea, mientras que el año pasado era el aguacate el producto que más había ascendido en número de ventas, en 2020 ha sido la piña la que ha disfrutado de un aumento de popularidad gracias a su versatilidad para los postres, seguida de cerca por la chirimoya.

Algo similar ocurre en Frutas y Verduras Alimentación Córdoba, donde uno de sus responsables, Asad Ur Rehman, apunta que sus clientes consumen mucho menos que el año pasado “y se nota mucho”. Las uvas son de los pocos productos que “van bien” en estos días, especialmente porque todos quieren mantener la tradición, pero “para el resto de cosas la gente compra igual que en el resto de la semana”, por lo que Nochebuena y Nochevieja “no son días especiales”. En su opinión, las cenas de estas fechas demandan más “carne y marisco” que frutas y verduras.

Asad Ur Rehman, con dos paquetes de uvas. Asad Ur Rehman, con dos paquetes de uvas.

Asad Ur Rehman, con dos paquetes de uvas. / Juan Ayala

En Frutería Isa, Antonio Cabrera lamenta que este año “la venta es de, por lo menos, cuatro veces menos”. Las fiestas no han salvado de un año en el que todo “ha pegado un bajón tremendo”, algo que achaca a que sus clientes más mayores “ya no salen a comprar, o salen poco, y les compran sus hijos en las grandes superficies”.

Además, “en las comidas no se reúnen muchos y la gente no compra con la alegría de otros años”. Aunque en su caso la fruta de la buena suerte se mantiene también entre lo solicitado en estos días, reconoce que “las están comprando menos” y eso lleva a que “estos días no estén significando una mejora”.

Aparte de las uvas y el marisco, la carne es una de las protagonistas de la última cena del año. En la tradicional carnicería Muriel, Rafael Muriel indica que “no hay tantos encargos este año, no vienen los familiares de fuera y la gente está mucho más preocupada”. Eso hace que le sigan pidiendo “lo típico”:solomillo, pavos, patas de cordero, redondos rellenos... “pero mucho menos”.

Por suerte, Muriel ya conoce hasta dónde han llegado las ventas del año “porque los clientes ya se han llevado lo que se tenían que llevar para la cena”. De hecho, estos son los que pueden sacar, en parte, algo positivo gracias a que “los precios no han subido mucho”, si bien esto implica un claro descenso en las ventas. “La pandemia se ha notado, la gente se asusta y luego está la crisis, los ERTE y los despidos”, asevera Muriel.

Por otro lado, una de las grandes ausencias de este año será la fiesta en la plaza de las Tendillas, donde las campanas no se escucharán a media noche para evitar aglomeraciones. En esta plaza se sitúa una de las tiendas de El palacio de los caramelos, donde la dependienta Miriam León relata que “las bolsas preparadas se han vendido mucho menos, sobre todo porque tenemos el aforo limitado a cinco personas y la gente o no espera o se va porque hay muchos clientes dentro”. Para este año, además de lo que ya han podido vender, espera que “haya compras de última hora”, como pueden ser algunas de estas bolsas preparadas o los refrescos y otros productos que tienen disponibles.

Miriam León y Carmen Espinar en El palacio de los caramelos. Miriam León y Carmen Espinar en El palacio de los caramelos.

Miriam León y Carmen Espinar en El palacio de los caramelos. / Juan Ayala

Con todo esto, los cordobeses se preparan para despedir un año intenso y recibir a un 2021 en el que hay muchas esperanzas puestas a todos los niveles. Desde el comercio esperan que estas fiestas hayan sido una excepción que tardará en repetirse.

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