Qué es la petofilia

Secretos veterinarios: ¿Te consideras un petófilo?

  • Actualmente nos encontramos en una fase de humanización con las mascotas

Secretos veterinarios: ¿Te consideras un petófilo? Secretos veterinarios: ¿Te consideras un petófilo?

Secretos veterinarios: ¿Te consideras un petófilo? / El Día

La petofilia es un trastorno que sufren aquellas personas con excesivo apego a los animales. Sabiendo esto, se debe decir que es un comportamiento y amor a los animales que se convierte casi en obsesión. Más allá del tema de gastar dinero en exceso o tratarlos como humanos (humanización), la petofilia es un trastorno donde el afectado solo siente satisfacción cuando está en contacto con sus mascotas y se aísla de su entorno.

Actualmente, estamos realizando un proceso de humanización con las mascotas, es decir, llegamos más lejos de lo que antiguamente se consideraba tener un animal de compañía. Algunas de las actitudes que indican padecer la humanización son: ofrecerles comida cuando tú estás en la mesa; disfrazarlos más allá de cubrir una necesidad de frío, solo por moda o integrar a las mascotas en rituales humanos como bodas o fiestas.

¿Cómo saber si cuando amas a tu mascota con locura no es, en realidad, petofilia?

  1. Identificas a tu mascota como un miembro real de la familia: este apartado podría ser confuso pues, en realidad, las mascotas son parte de un clan familiar. El problema se enfatiza cuando ese animal es tratado como un humano o como un bebé que necesita de extremo cuidado, caricias desmesuradas y especiales atenciones. Por supuesto que no es malo ni patológico querer a un animal, cuidarlo y mimarlo, pero convertirles en personas, vestirlos como muñecas, ponerles joyas o llevarles al spa, podría originarle serios problemas de sociliabilización e incluso patologías de carácter hormonal.
  2. Sientes satisfacción cuando estás en contacto con seres irracionales y te aíslas: de acuerdo con los psicólogos, este rasgo es cuando el individuo prefiere estar con su mascota que estar entre su familia o entre amigos. Las reuniones o salidas son reemplazadas por estar en convivencia con el perro o gato.
  3. Si limitas la forma de vivir: hay mucha similitud entre esta señal y la antes abordada, pues la vida se altera con el cuido o la convivencia con una mascota. Es muy común que, quienes padecen petofilia atiendan con mucha más obstinación a una mascota enferma, por ejemplo. Dejan de salir o incluso trabajar para atender los horarios de veterinario. O jamás saldría de casa sin estar acompañado de su preciado animal. Cuanto más perro sea el perro, más feliz será. El amor hacia nuestro perro es sano, la obsesión, ya no. A nuestros perros les gusta revolcarse en cosas malolientes, entrar en charcos, cazar moscas o comer cualquier cosa, ¡así son felices!

Por tanto, si descubres que eres petofílico es importante que sepas que tu filosofía de pensar está dentro de una gran comunidad de personas, no sin antes decir, que se trata de una filia que deberías observar y controlar por el bien de tu animal y por el tuyo.

Muchas personas petófilas, después del fallecimiento de su mascota, han llegado a sufrir grandes crisis de identidad y estados depresivos y ansiosos por no saber canalizar la situación.

Debemos tener claro que los animales tienen por ley un ciclo de vida más corto de las personas de edad media (ley de vida), aunque sabemos y somos muy conscientes que perder una mascota es de las situaciones más dolorosas por la que un amante de los animales puede pasar, nunca debería costarnos nuestra propia salud.

Un vez explicado el concepto de petófilo, he de decir que yo soy el primero que lo soy, que siento ese cariño incondicional hacia mis animales e incluso hacia todos los animales que puedes encontrarte a lo largo de tu carrera profesional y de tu vida. Que me gusta llegar a casa y darle un abrazo a mi perro cuando viene a saludarme con esa forma de felicidad incontrolada. Por lo tanto, que nadie te diga cuáles son los sentimientos que debes tener hacia tu mascota ni como debes manifestarlos.

Feliz domingo.

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