Sanidad

Las picaduras de insectos más molestas en el verano cordobés: de las avispas en la piscina a las pulgas del césped

Berta Ruiz, con un panal de avispas usado para el test de repicadura intrahospitalaria.

Berta Ruiz, con un panal de avispas usado para el test de repicadura intrahospitalaria.

El verano es sinónimo de tiempo libre, juegos, salidas, vacaciones, calor y... más picaduras de insectos. En primavera comienza la proliferación de estos animales y se extiende hasta la época estival, lo que se une a que "hacemos más vida al aire libre".

Esto hace que, en general, sean más frecuentes las picaduras de abejas y avispas, en las zonas húmedas atacan más los mosquitos y en el campo, donde hay ganado, las pulgas y garrapatas. Estos dos tipos de insectos también se pueden encontrar en algunos espacios verdes de la ciudad frecuentados por perros, por lo que hay que tener un especial cuidado.

La responsable en funciones de la sección de Alergia de la Unidad de Inmunología y Alergología del Reina Sofía, Berta Ruiz León, recuerda que el hospital cordobés es un referente en el estudio y manejo de las reacciones a picaduras de avispas y abejas. Cada año, sus especialistas atienden a unos 200 pacientes alérgicos a estos insectos. Un 60% de ellos lo son a las abejas y el 40% a avispas. En verano, reciben más derivaciones desde Atención Primaria ante el aumento de estas picaduras.

Ruiz León explica que en primavera y verano las avispas hacen sus nidos, que son muy poblados, y están mucho más activas, por lo que es más fácil encontrarse con alguna de ellas. Por otro lado, estos insectos beben agua, por lo que es frecuente verlas en zonas de piscina o en las duchas de la playa. También las atraen los restos de comida y las bebidas azucaradas. En este sentido, la doctora advierte de que hay que tener mucho cuidado con las latas ya que a veces se meten dentro y pican al beber.

Cuidado con abejas y avispas

Las picaduras de abejas y avispas son las que más reacciones alérgicas suelen causar. Se pueden diferenciar de las de otros insectos porque son dolorosas y además, la abeja deja el aguijón, que es necesario retirar "para que no siga inyectando el veneno". No hay que estrujar ni presionar, sino "arrastrar o raspar". Normalmente es una inflamación local, con enrojecimiento y calor. "En menos de 24 horas desaparece y no da más problemas", señala la alergóloga.

Luego, están las "reacciones locales extensas". Un porcentaje de ellas pueden ser alérgicas, pero solo se queda en la zona de la picadura. Se presentan con mucho más dolor y rojez y la extensión puede abarcar varias articulaciones continuas. Por ejemplo, si la picadura es en un dedo y se inflama hasta el codo. A veces, "estas reacciones sí necesitan que los pacientes vayan a urgencias para ser valorados por un médico y que les administre corticoides o antihistamínicos". 

La alergóloga del Reina Sofía Berta Ruiz León. La alergóloga del Reina Sofía Berta Ruiz León.

La alergóloga del Reina Sofía Berta Ruiz León.

Normalmente, se tratan bien lavando la herida con agua y jabón. La doctora destierra el mito de que es bueno ponerse barro "porque se puede infectar; es un punto de inoculación que tenemos hacia dentro". También es bueno ponerse hielo, pero nunca en contacto directo con la piel para no quemar la zona.

Por último, las reacciones generalizadas pueden ser graves y es recomendable consultar con el médico de cabecera para que lo derive al alergólogo. Son las que presentan una "clínica externa de esa picadura". Por ejemplo, "tienes una picadura en el brazo comienzas a tener picores por todo el cuerpo, en especial en las plantas de los pies y las manos, y te salen ronchas". También puede haber síntomas como náuseas, vómitos, mareos, sudoración, visión borrosa e incluso pérdida del conocimiento hasta llegar a un shock anafiláctico.

"La persona debe identificar que algo no va bien y acudir rápidamente a urgencias", indica la doctora, sobre todo porque es común que en una segunda exposición "la reacción sea igual o mucho más grave". El tratamiento ante una anafilaxia siempre es la adrenalina y luego se darán corticoides y antihistamínicos. Se derivará al alergólogo para el estudio del paciente y ver si precisa tratamiento con inmunoterapia, "el más eficaz que existe para quienes tienen alergia al veneno de avispas y abejas, con más del 90% de eficacia". Si la persona ya está identificada como alérgica debe llevar siempre la adrenalina consigo.

Problemas con otras picaduras de insectos

Las picaduras de las abejas y las avispas son las más problemáticas, pero ¿puede la de un mosquito o una araña común dar reacción? "Es "muy poco frecuente", responde Ruiz León. Sí es posible que se infecten y provoquen una infección en la piel que requiera valoración médica. 

Por ejemplo, las arañas muerden, dejan dos marcas en la punción, se enrojece la piel y sale una pústula y una concha negra que puede infectarse. "Pero la reacción alérgica como tal, igual que ocurre con los mosquitos, es muy poco frecuente". En el Reina Sofía apenas las ven, aunque sí les llegan reacciones locales extensas de picaduras de mosquitos. "En la literatura hay descrita alguna", pero apenas ocurren.

Por otro lado, las picaduras de las pulgas se presentan en grupo de tres o cuatro. "El picor es inmediato, acompañado de escozor y alguna lesión más rojiza en el centro", señala la especialista del Reina Sofía. Respecto a las garrapatas, normalmente se quedan enganchadas con la cabeza dentro de la piel, por lo que es "muy importante su extracción y siempre comprobar que está entera para que no dé problemas" de infecciones graves.

Un panal de himenópteros usado para estudiar a estos insectos en el Reina Sofía. Un panal de himenópteros usado para estudiar a estos insectos en el Reina Sofía.

Un panal de himenópteros usado para estudiar a estos insectos en el Reina Sofía.

¿Hay personas que atraen a los insectos?

En el caso de los mosquitos, hay personas a las que pican más que a otras. Los estudios han reflejado que puede influir el sudor, el olor corporal, la humedad de la piel, el dióxido de carbono que expulsamos al espirar e incluso importa el grupo sanguíneo: pican más al grupo 0. Sin embargo, "se necesita mucha más evidencia científica para saber concretamente para determinar por qué pican más a unas personas que a otras", aclara la doctora, que también es secretaria del Comité de Alergia a Himenópteros de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic).

En el caso de las abejas y las avispas, depende de la exposición. Tienen más riesgo quienes hacen ejercicio o trabajan al aire libre, quienes están en zonas donde hay mucha apicultura y, sobre todo, quienes se dedican a esta profesión.

Recomendaciones

La principal recomendación a la población general es que evite acercarse a avisperos y colmenas. Si alguien se topa con una de forma accidental, "hay que retirarse despacio, sin hacer movimientos bruscos". También hay que tener cuidado al ir descalzo por zonas de césped y en piscinas, al comer al aire libre y al acercarse a la basura.

En relación a la ropa, siempre llevar prendas holgadas y colores claros. El perfume también atrae a estos insectos, por lo que a la hora de hacer senderismo o actividades al aire libre es mejor no echarse.

A la hora de coger el coche, es aconsejable revisarlo para que no haya ningún insecto y llevar las ventanillas subidas, y si se tiende la ropa al aire libre, es mejor sacudirla por si se ha quedado algún insecto.

Los alérgicos tienen que extremar estas precauciones, estar advertidos de los riesgos y llevar su medicación habitual prescrita por el alergólogo.

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