Entrevista Antonio Repullo. Delegado del Gobierno de la Junta “No olvidamos las infraestructuras, pero había que tapar agujeros muy negros”

  • Asegura que la relación con el resto de delegados es “muy buena” y se muestra convencido de que los presupuestos se puedan aprobar para que se comience a ver el cambio en Andalucía

Antonio Repullo Antonio Repullo

Antonio Repullo / Laura Martín

El delegado del Gobierno es el primer cargo institucional de Antonio Repullo, que ha estado prácticamente toda su vida en la política, pero en puestos orgánicos. El cambio es “tremendo”, empezando por las entrevistas y la exposición pública y terminando por la carga que supone ser la cara visible de un gobierno que ha generado muchas expectativas. ¿Quizá demasiadas? “Ahora puedo decir que, viendo el trabajo de todos en esta casa, vamos a cumplir con todas esas expectativas”, asegura el delegado, que acaba de presentar los presupuestos de la Junta para 2019.

–¿Se ha hecho ya al cargo?

–La estructura de la Junta es muy amplia, tiene muchas competencias y muchos servicios que prestar. Desde el primer día hasta ahora, algo hemos aprendido pero seguimos pensando en qué podemos ser mejores. Es muy importante conocer a las personas y también los cambios que estamos haciendo dentro de la estructura de las delegaciones territoriales para adaptarlas a una nueva fórmula de comunicación, para que sea lo más cercana posible, ágil, que no obstaculice el desarrollo económico de la provincia.

–¿Cómo se puede hacer que la administración sea más ágil? La Junta siempre se ha comparado con un transatlántico, que requiere de mucho tiempo para el más mínimo giro.

–Lo primero es tener claro qué quieres cambiar y hacia dónde quieres dirigirte. La Junta siempre ha tenido la imagen de una administración mastodóntica en la que da reparo llamar a una puerta y esa es la primera carta de presentación que queremos quitar y, en este apartado, creo que lo estamos haciendo bien. Lo primero es tener la voluntad de hacerlo, luego hacerlo y, por último, que eso llegue a la gente. No es una labor que se pueda ver en algo más de 130 días que es lo que llevamos, nos va a costar un poco más de tiempo, pero estamos poniendo las bases.

–¿Qué se ha encontrado? ¿Algo que le haya sorprendido?

–En Córdoba hemos tenido la réplica de lo que ha ocurrido en el conjunto de Andalucía, en cuanto a listas de espera tanto en salud como en dependencia y la mayoría de delegaciones, que ya se está solucionando. No podemos tardar tres o cuatro semanas en conceder una plaza concertada en una residencia de mayores o de alzheimer. Ya se han puesto las bases en el actual presupuesto para que eso cambie y para que se empiecen a ver los frutos.

–¿Cómo se trabaja con delegados de distinto signo político?

–Desde el primer día nos impusimos la obligación de trabajar como un equipo y, lo que empezó como una imposición, ahora es natural. La relación es fantástica, hay una conexión personal muy buena. No ha habido ningún problema de competencias ni interno, por eso estoy muy contento de poder contar con personas de otro partido, que nos aportamos visiones diferentes y nos enriquecemos.

–¿El hecho de que no sepamos de qué partido son los delegados es bueno o malo?

–Creo que la gente a poco que se interese sabe cuáles son los delegados de Cs y del PP. A la gente lo que le interesa es que se solucione sus problemas, no que haya dos partidos a la gresca. Aquí toca vender un modelo de gestión, un gobierno del cambio.

–¿En qué hemos notado los cordobeses el cambio?

–Se está notando en salud, en dependencia, en cultura. En los presupuestos para el año 2019 nos podemos dar cuenta de que hay un cambio, una apuesta por una nueva Andalucía y se está notando también en los marcadores económicos que nos llegan a diario.

–En los presupuestos, salvo porque los datos se han provincializado, hay poco cambio. Son proyectos continuistas y siguen sin aparecer las grandes inversiones...

–Sí hay cambios. El primero viene porque hay una apuesta real del gasto, son unas cuentas reales y no ficticias que generen falsas expectativas. Cada euro que pone se va a invertir y eso es muy importante. Hay proyectos que aparecen. Sabemos que se va a iniciar la segunda fase del Palacio de Congresos de Córdoba, que se va a iniciar la nueva sede judicial de Lucena. Se va a apostar por el Chare de Palma, se incluye una Ronda en Pozoblanco que no existía. Son proyectos nuevos o como si lo fueran porque estaban aparcados desde hace décadas. La clave está en la aprobación de los presupuestos, ahí se va a definir dónde está el cambio. En que no tenga nadie que esperar tres semanas para una plaza en una residencia, en una apuesta definitiva por el campo andaluz, que en Córdoba supone 98 millones... Sin el presupuesto es muy difícil escenificar un cambio, sin un presupuesto que pueda ser ejecutado, evidentemente, el cambio se queda a medias.

Antonio Repullo Antonio Repullo

Antonio Repullo / Laura Martín

–Insisten mucho en el gasto social para justificar que no aparezcan infraestructuras necesarias como la Autovía del Olivar, la Ronda Norte o la carretera a Jaén. Es el mismo argumento que utilizaba el PSOE...

–El incremento del gasto social tengo que decir que se deriva de una situación heredada que es muy compleja, de cuestiones que afectan a las familias de manera directa. No es una cuestión de que una carretera tenga un bache, estamos hablando de la vida de la gente. La Ronda Norte de Córdoba, la Autovía del Olivar, son obras que se van a replantear y se va a hacer 15 años después de que nadie haya hecho nada. Vamos a replantear una situación para hacerla viable, porque queremos hacer la Ronda Norte, es una apuesta para Córdoba, es una necesidad. Pero también apostamos por infraestructuras en temas hidráulicos como la EDAR de Santaella y Pozoblanco y la continuación de las obras en el Materno Infantil. Es un presupuesto bastante compensado entre la alta necesidad en el ámbito social y las inversiones, teniendo en cuenta también que es un presupuesto que, cuando se apruebe, va a tener una parte de ejecución mínima, para unos meses muy concretos.

–¿Hablar de reformular proyectos no es una patada hacia adelante?

–En ningún caso. Tenemos ejemplos de infraestructuras que se han prometido y se han iniciado, como la Variante de las Angosturas. No nos dedicamos a hacernos fotos para no hacer nada. Lo que decimos que vamos a hacer, lo hacemos. Este es otro síntoma del gobierno del cambio. Antes hemos tenido gobiernos de promesas, ahora de hechos. Y esa tranquilidad la tienen que tener los cordobeses y los andaluces, pero hay que dar un plazo para que la gente lo compruebe.

–¿Tendrán entonces esas infraestructuras reflejo en el presupuesto del año que viene?

–Vamos a intentar que lo tengan. Teníamos cuestiones de primera necesidad que había que cubrir. Cuando tengamos cubierto eso, iremos a por más. En cuanto a las grandes inversiones tendremos que contar con fórmulas diferentes de financiación, con colaboración público-privada, con fondos europeos, que hasta ahora no se han tenido en cuenta. No se trata de olvidarnos de esas obras, pero había que tapar agujeros muy negros y profundos.

–Precisamente con fondos europeos se hizo un estudio sobre el Cercanías en la provincia. Sobre esa infraestructura, ¿hay alguna novedad?

–Es una infraestructura necesaria pero hay que priorizar, pero también necesitamos la colaboración de los municipios y sobre todo del Ministerio de Fomento.

–En Miraflores también está pendiente un espacio cultural, la futura sede de la Orquesta.

–Ahora mismo la obsesión en cultura es que lo que tenemos funcione muy bien y rentabilizar los espacios culturales como el C3A, que costó más de 33 millones de euros y que entendemos que tiene que abrirse mucho más a la sociedad.

El cambio de callejero es un error, es un debate estéril que no nos ha llevado a nada y que no estaba en los problemas de los cordobeses”

–Esta semana el Ayuntamiento ha culminado el cambio de las calles franquistas para dar cumplimiento a la Ley de Memoria Histórica, ¿qué postura va a mantener la Junta con respecto a esta ley?

–El tema de las calles es un expediente municipal, que tiene sus detractores y los que lo defienden. La mayoría de la gente entiende que la calle Cruz Conde se debería seguir llamando así, no ha sido un debate en la ciudad, estéril, que no nos ha llevado a nada. Había problemas más importantes que cambiar Vallellano, Cañero o Cruz Conde. Nadie tenía en su cabeza que tuvieran relación con un concepto totalitario, es un error entrar y retomar debates. Dicho esto, nosotros lo que venimos haciendo y vamos a seguir haciendo es cumplir la ley y, si la ley cambia, seguiremos cumpliendo la ley en función de los cambios que tenga, pero de momento esta es la que hay.

–¿Y qué pasa con el plan climatización de los colegios?

–Para este año sí va a acometer una pequeña inversión, pero muy pequeña. Se van a colocar aires acondicionados en algunos colegios de la provincia, muy pocos, porque no teníamos presupuesto y se ha buscado una pequeña partida para iniciar los casos más extremos, que se van a orientar en los comedores, que es donde se sufre un poco más. También está trabajando la Agencia de la Energía, el Ayuntamiento de Córdoba. No solamente se trata de poner aparatos de aire o adaptar ventanas.

–¿La enmienda a la totalidad de Vox es puro teatro?

–Vox se tendría que plantear seriamente si los presupuestos son positivos o no para la provincia de Córdoba. Desde aquí quiero hacer un llamamiento al parlamentario de Vox en Córdoba y que se lo replantee seriamente. Si prefiere que se prorrogue el presupuesto del PSOE o votar uno con Podemos y los socialistas, eso es lo que tienen que definir. Es bueno que se lean los presupuestos y valoren si son buenos o malos. Estamos jugando con el bienestar de los ciudadanos de Córdoba y ahí no debería entrar la política. Es bueno no dejar llevarse por políticas nacionales cuando jugamos con la vida de la gente.

Yo no sé si Vox es la extrema derecha o no, es un partido democrático que tiene representación como el resto de partidos”

–El PSOE dice que es la extrema derecha quien dirige el gobierno andaluz, ¿algo que decir?

–Yo no sé si es la extrema derecha o no, cada uno tendrá que definirse a sí mismo. Es un partido democrático, que se ha presentado y tiene una representación en las mismas condiciones que el resto. Por lo tanto, lo primero es el respeto a una organización política que no me voy a atrever a marcarla de ninguna forma. Pero mire, los presupuestos no los marca Vox, hasta el punto que están diciendo que no los van a apoyar. Ese es el ejemplo de que la política no la marca Vox.

–Pablo Casado sí que definió a Vox como ultraderecha, en el PP se ha cambiado varias veces de opinión, ¿cuál es la suya?

–Yo sé lo que es el PP. El resto de partidos tendrá que definirse. Vox tiene cosas que pueden estar encuadradas en esa opción, en una derecha tirada a la derecha, pero otras en absoluto se corresponden con eso. Cada uno tiene que hacer política mirando a la cara a la gente y diciendo lo que son. No vale tanto lo que los demás digan de ti, sino lo que tú digas a la gente a los ojos.

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