Manos Unidas declara en Córdoba la guerra al hambre en su campaña 2026
La ONG de la Iglesia católica presenta su campaña 2026, centrada en el desarrollo, la educación y la defensa de los derechos humanos como pilares de la paz mundial
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Manos Unidas sitúa el desarrollo y la defensa de los derechos humanos en el centro de la paz mundial, especialmente en un mundo marcado por la violencia y los conflictos armados. Combatir el hambre es construir la paz, romper el círculo entre hambre, pobreza y violencia es clave para alcanzar una paz real y duradera, porque la paz no es solo la ausencia de guerra: “exige educación para la convivencia, instituciones democráticas sólidas y justicia socioeconómica”. Así lo ha expresado la ONG de la Iglesia católica con motivo de la presentación de su campaña anual.
El Palacio Episcopal ha sido el lugar elegido para presentar la campaña 2026, el viernes 6 de febrero, con la presencia del obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández; el consiliario de Manos Unidas en Córdoba, Agustín Moreno; la presidenta de la ONG en la Diócesis, María Angustias Redondo; y la misionera Dalila Elisabeth Baca.
Una fuerte inversión gracias al compromiso de voluntarios y colaboradores
Manos Unidas cuenta con 72 delegaciones en España. En concreto, la delegación de Córdoba dispone de un equipo humano formado por 180 voluntarios, que forman parte de los 6.700 voluntarios a nivel nacional. Además, existen 4.500 socios colaboradores, entre los que destacan particulares, empresas y parroquias, así como fundaciones y centros educativos, que colaboran generosamente en cada campaña.
Así lo ha explicado Agustín Moreno, quien ha añadido que en Córdoba solo hay una persona contratada, “lo cual nos ayuda a que llegue la mayor cantidad económica posible a los destinatarios”. “Nuestra misión es luchar contra la pobreza, el hambre, la malnutrición, la enfermedad y las carencias educativas, combatiendo la injusticia, la desigualdad y la falta de oportunidades entre personas y pueblos”, ha subrayado.
En referencia a los cuatro proyectos de desarrollo, uno por cada Vicaría, el consiliario ha agradecido el trabajo de los responsables parroquiales y voluntarios, destacando que “normalmente se invierte alrededor de un millón de euros por campaña, beneficiando a 6.000 personas de forma directa y a 40.000 de manera indirecta”. Además, ha puesto en valor la labor de sensibilización y educación en valores que se realiza en colegios y centros educativos.
Cuatro proyectos en África, América y Asia
La presidenta de Manos Unidas en Córdoba, Marian Redondo, ha detallado los proyectos asignados a cada Vicaría, con los que la ONG “declara la guerra al hambre”. “Este año se llevarán a cabo cuatro proyectos, dos en África, uno en América y otro en Asia, con una inversión total de 363.816 euros, que beneficiarán a 12.629 personas de forma directa y a 54.988 indirectamente”, ha explicado.
La Vicaría de la capital tiene asignado un proyecto en Kenia, con una inversión de 143.136 euros, en Maralá, una zona muy empobrecida del norte del país, con una población seminómada y un 70% de analfabetismo, que alcanza casi el 100% en mujeres y niñas. El proyecto contempla la construcción de aulas, talleres de costura y peluquería, comedor, tanques de agua y fosa séptica para la escuela “Irene School”, beneficiando a 320 alumnas de forma directa y a 1.500 personas indirectamente. “Cuando se forma a una mujer en África, se da una oportunidad a toda una familia”, ha recordado la presidenta.
La Vicaría de la Campiña desarrollará un proyecto en Maracaibo (Venezuela), con una inversión de 54.745 euros, destinado a facilitar el acceso a la educación secundaria en el barrio de Los Domínguez, mediante la construcción y equipamiento de aulas, laboratorios e informática. Los beneficiarios serán 648 jóvenes directamente y 3.000 indirectamente. “Garantizar el acceso a la universidad es romper el yugo de la pobreza estructural”, ha señalado Marian Redondo.
Por su parte, la Vicaría del Guadalquivir apoyará un proyecto en Malawi, con una inversión de 85.956 euros, centrado en la seguridad alimentaria en escuelas primarias. Se trata de la quinta fase de un proyecto solicitado por la Comunidad de Misioneros de San Pablo Apóstol, que permitirá asegurar al menos una comida diaria a 11.537 niños, además de la construcción de 22 cocinas con acceso a agua segura.
El último proyecto, asignado a la Vicaría de la Sierra, se desarrollará en India, con un coste de 79.979 euros, y está destinado a la promoción de los derechos de niñas con discapacidad. Se construirá un internado que garantice educación, seguridad y condiciones de vida dignas a 122 niñas, beneficiando indirectamente a 488 personas.
La educación, clave para erradicar la pobreza y la desigualdad
“En Manos Unidas creemos que la educación es el arma más poderosa para combatir la pobreza y la desigualdad, y para promover espacios de paz y justicia”, ha subrayado la presidenta, una idea compartida por la misionera Dalila Elisabeth Baca, quien ha dado testimonio del impacto real de los proyectos. “No será posible la paz si no se rompe la cadena del hambre y la desigualdad”, ha afirmado.
El obispo de Córdoba ha recordado que “el hambre es fruto de la injusticia, del egoísmo y de la indiferencia”, destacando que declarar la guerra al hambre es una acción de vida basada en la educación como motor de cambio.
Actualmente, 78 países están implicados en conflictos armados, con 59 conflictos activos, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. Millones de personas sufren las consecuencias de estas guerras olvidadas, por lo que Manos Unidas, tras 67 años de trabajo, insiste en que paz y desarrollo son inseparables, y continúa apoyando iniciativas que evitan la exclusión social, la desigualdad, la vulneración de derechos humanos y el hambre.
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