Sociedad

La Fundación Cajasur ejecuta más de 600 proyectos educativos

  • Ángel Cañadilla destaca los programas de formación financiera y de lucha contra el acoso escolar

Ángel Cañadilla, durante una intervención en el Palacio de Viana. Ángel Cañadilla, durante una intervención en el Palacio de Viana.

Ángel Cañadilla, durante una intervención en el Palacio de Viana. / El Día

La Fundación Cajasur ha cerrado el año 2018 con un balance positivo, tras haber ejecutado un presupuesto de 5,8 millones de euros, con el que ha promovido y apoyado "620 proyectos", con especial incidencia en las provincias de Córdoba y Jaén, pero también en las de Málaga, Granada, Sevilla y Huelva, en las áreas social, cultural, patrimonial y educativa, destacando en ésta última programas para la formación financiera de los estudiantes y también para evitar el acoso escolar.

Así lo ha resaltado el director de la Fundación Cajasur, Ángel Cañadilla, quien ha aludido al programa de formación financiera Finanzas para la Vida, que espera cerrar su segunda edición, iniciada en 2018, habiendo llegado a "entre 800 y 1.000 alumnos" de Secundaria, es decir, casi doblando los 500 alumnos a los que este programa llegó en su primera edición.

En concreto y según ha explicado Cañadilla, Finanzas para la Vida se basa en "un juego de simulación muy participativo con el que se adquieren habilidades financieras básicas y se trabajan competencias educativas, como las matemáticas o las tecnologías digitales".

Para ello, el programa proporciona a los centros todo el material didáctico para trabajar en el aula e incluye la participación de personal dinamizador educativo, así como de profesionales de Cajasur, que acuden a la jornada de cierre del programa con el fin de resolver dudas, de argumentar las mejores soluciones a cada problema y de valorar si se han cumplido los objetivos de la iniciativa.

Finanzas para la Vida se desarrolla en los propios centros escolares, en parejas o en grupos de un máximo de cuatro personas donde los participantes eligen un personaje al azar, como un desempleado, un estudiante, un pequeño empresario o un comerciante, entre otros, y un objetivo-ilusión que intentarán conseguir.

Conocidas estas dos premisas y a lo largo de dos sesiones de una hora de duración, el alumnado experimenta y va reflejando el devenir del dinero elaborando un listado de ingresos mensuales y gastos –una hoja de presupuesto–, teniendo en cuenta todas las variables –ingresos, gastos fijos obligatorios, gastos variables necesarios y gastos superfluos–, para llegar así a la meta planteada.

El alumnado experimenta y va reflejando el devenir del dinero elaborando un listado de ingresos

El profesorado dinamiza el juego con unas tarjetas de variables que modifican el punto de partida en torno a dos niveles de dificultad y que conllevará una toma de decisiones para ir haciendo frente a las situaciones surgidas, que el alumnado deberá reflejar mes a mes en su hoja de seguimiento. La presencia en las aulas con el programa termina en la sesión final expositiva, en la que el personal experto de la entidad financiera ajusta conceptos de finanzas para la vida que no hayan quedado claros.

Otro ejemplo de programa que desarrolla la Fundación Cajasur en el ámbito educativo, y en este caso más allá del mismo, es Córdoba Suma, que echó a andar el pasado noviembre, de la mano de la Fundación Cajasur y las asociaciones Autismo Córdoba y NACE (No al Acoso Escolar), con el objetivo único de "tejer una red de prevención e intervención inmediata, formada básicamente por las asociaciones, organizaciones y entidades de la ciudad de Córdoba", contra el acoso en el ámbito escolar y más allá.

Se trata, según ha subrayado Ángel Cañadilla, de "un programa innovador", que busca que "el territorio responda de una forma coordinada", para que cualquier situación de "acoso a un niño" que se produzca "haga saltar una red cívica, una red de ciudadanos concienciados con éste tema, de forma que los recursos disponibles se alineen de forma más rápida". Es decir, "el trabajo que se hace en las aulas de integración es importante", pero, al margen de los propios centros educativos, "hay que centrarse" en el acoso que, más allá de las aulas, sufren "las personas con autismo y, en general, con diferentes capacidades".

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