Teresa Liñán | Directora de la Escuela Oficial de Idiomas

"No se puede aprender a hablar un idioma de la noche a la mañana”

  • Teresa Liñán es la responsable de la Escuela Oficial de Idiomas desde hace 15 años y recuerda que empezó a estudiar inglés cuando aún era una "lengua muy novedosa"

La directora de la Escuela Oficial de Idiomas, Teresa Liñán, durante la entrevista concedida a 'el Día' La directora de la Escuela Oficial de Idiomas, Teresa Liñán, durante la entrevista concedida a 'el Día'

La directora de la Escuela Oficial de Idiomas, Teresa Liñán, durante la entrevista concedida a 'el Día' / Jodi Vidal

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Teresa Liñán dirige desde hace 15 años la Escuela Oficial de Idiomas. Licenciada en Filología Inglesa reconoce que echa de menos la docencia porque la de profesor es "una vocación". A pesar de que no imparte clases debido a su cargo de gestión, asegura que participa "en todo lo que sean actividades formativas" en el centro para no perder el contacto con el alumnado.

–¿Por qué decidió estudiar Filología Inglesa?

–Empecé a estudiar inglés desde Primaria; entonces era una lengua muy novedosa, ya que en los institutos se estudiaba francés. Mi colegio fue pionero en el inglés y, desde el primer momento, me apasionó la lengua. Con el tiempo fui confirmando que mis intereses iban por ahí y decidí estudiar esta carrera.

–Dice que le apasiona la lengua, ¿qué fue lo que más le atrajo de esta materia?

–Me apasionaba cómo se construían las palabras, las frases, compararlas con la estructura del español. Además, lo que fui aprendiendo a través de la cultura con los libros que iba leyendo me llamaba mucho la atención.

–Desde hace quince años está al frente del centro, ¿cómo se lo encontró cuando llegó a la dirección?

–Empecé como directora en julio de 2004. En ese momento, la escuela era más pequeña de lo que es ahora, aproximadamente la mitad, tanto en el número de alumnos como en el de idiomas, ya que se impartían los mismos que cuando se inauguró en 1989: alemán, francés e inglés. Sin embargo, desde entonces la oferta educativa se ha ampliado a tres idiomas, con italiano y árabe y, desde este año se ha empezado a impartir chino. La escuela ha crecido muchísimo; cuando empecé había mil alumnos y ahora tenemos alrededor de 2.300.

"La escuela ha crecido muchísimo; cuando empecé había mil alumnos y ahora tenemos alrededor de 2.300"

–Ante este más que notable aumento de alumnos y de enseñanzas, ¿cree que el centro necesita más espacio?

–De momento nos vamos ajustando gracias a que la demanda de clases en horario de mañana ha crecido. Al tener un tipo de alumnado, desempleado o universitario, que nos demanda clases por la mañana, podemos jugar con los horarios combinados de mañana y tarde para tener espacio en todas las aulas. Pero estamos al límite, ya que realmente hay varios tramos horarios por la tarde en los que la ocupación es del cien por cien.

–La demanda de plazas también ha crecido en este tiempo y son muchas las personas que se quedan fuera cada año.

–La demanda es muy alta. Tenemos un elevado número de solicitudes en varios idiomas, pero sobre todo, en inglés, que es el que tiene la mayor lista de espera. La demanda ha cambiado a lo largo de los años. Ahora, por ejemplo, está remontando la petición de francés, que durante un tiempo estuvo parada, y pensamos que se debe a su implantación como segundo idioma a partir de Primaria.

–¿Cuál es el perfil del alumnado que llega a la escuela?

–Es muy variado, pero viene muy condicionado por los requisitos del baremo de admisión, que le da prioridad absoluta a desempleados con una antigüedad superior a seis meses en el paro. Además, dentro de esta situación de desempleo se prioriza a los que tengan mayor título académico y, a continuación, van ya los alumnos trabajadores y desempleados de menos de seis meses. Por ello, tenemos un elevado número de alumnado desempleado y también con titulación universitaria.

–La crisis provocó que el aprendizaje de idiomas se convirtiera en una vía para mejorar el currículum de muchas personas que se quedaron sin empleo, ¿cómo afectó a la escuela?

–Notamos el incremento en la demanda, sobre todo, en el turno de mañana, aunque en aquellos años también aumentó la demanda por el alemán. Durante un tiempo, pareció que iba a haber ciertas facilidades para el alumnado con ese idioma que se fuera a Alemania a trabajar, todo en detrimento del italiano y el árabe, donde descendió la demanda.

La directora de la escuela, en uno de los pasillos del centro La directora de la escuela, en uno de los pasillos del centro

La directora de la escuela, en uno de los pasillos del centro / Jordi Vidal

–Con la crisis también surgieron numerosas academias de carácter privado para enseñar idiomas, ¿qué diferencias hay con la Escuela Oficial?

–Hay muchas diferencias, aunque la enseñanza de calidad se puede recibir también en una academia privada; eso depende del rigor que tenga la dirección del centro a la hora de contratar a su profesorado. Hay academias que son muy rigurosas y no se puede generalizar. Pero hay varios puntos a favor de las escuelas oficiales de idiomas.

–¿Cuáles son esos puntos?

–Uno de ellos es que se consigue un título oficial, el único que es válido en todo el territorio español, y eso es muy importante. En una academia se puede conseguir un título propio o luego prepararte un examen externo para una entidad certificadora privada, pero estas -certificaciones- no valen, por ejemplo, en la Administración o para las oposiciones. Otro factor importante es que al ser una red tan amplia en España –en Andalucía hay 51 escuelas–, no hay interrupción de estudios, es decir, se puede hacer un traslado de expediente y puede haber una continuidad de los estudios. Otro factor es el precio, que no se puede comparar con el de una academia privada, porque la matrícula para todo el curso cuesta unos 75 euros y a partir del segundo año se queda en 55 euros. Es un precio simbólico para la calidad que se recibe y en comparación con centros privados. También hay aspectos que le dan valor añadido, como la participación en proyectos europeos, la organización de actividades culturales, como la que tenemos ahora con la celebración del Año Nuevo Chino. Se trata de hacer ver la enseñanza de la lengua como un proceso global y sumergirse en la comprensión de la cultura. Estamos en un mundo globalizado y a estos aspectos hay que darles la importancia que se merece. La enseñanza de la lengua, por sí sola, se queda un poquito huérfana y, para comprenderse bien necesita estudiarse en su contexto.

"Se trata de hacer ver la enseñanza de la lengua como un proceso global y sumergirse en la comprensión de la cultura"

–¿Cómo ha sido la evolución de la enseñanza de idiomas en los últimos años?

–Las Escuelas Oficiales de Idiomas siempre hemos sido pioneras. Por ejemplo, esta escuela en octubre cumple 30 años y desde el primer momento se ha priorizado la enseñanza comunicativa.

–¿Qué es eso de la enseñanza comunicativa?

–La enseñanza comunicativa significa no aprenderse listas interminables de verbos, sino aprender utilizando. Es decir, aprender a hablar, a escribir, a comprender lo que se lee, pero siempre contextualizado. Por ejemplo, no se enseñaría tanto una gramática tradicional, sino que se verían una serie de ejemplos, se escucharía una conversación y desde allí se ayudaría a inferir cuáles son la reglas gramaticales que han hecho formar esa frase. En eso las Escuelas Oficiales de Idiomas hemos sido pioneras. Con el tiempo, no obstante, los medios han cambiado mucho y las clases se enfocan de manera más novedosa.

La directora con los objetos conmemorativos de la celebración del Año Nuevo Chino La directora con los objetos conmemorativos de la celebración del Año Nuevo Chino

La directora con los objetos conmemorativos de la celebración del Año Nuevo Chino / Juan Ayala

–Cada vez hay más aplicaciones que aseguran que se puede aprender un idioma en poco tiempo o programas online. ¿Cree que con el desarrollo de estos sistemas corre peligro la figura del profesor de idiomas?

–No creo que la figura del profesor de idiomas vaya a desaparecer nunca porque la lengua es algo vivo. Todas las aplicaciones son útiles y pueden ayudar, pero todo es mecánico. La figura del profesor es como dinamizador y transmisor de aspectos.

–¿Existe un modelo perfecto para aprender un idioma?

–El método perfecto es la suma de todos los métodos, todo ayuda y todo depende de la persona. Hay a quien le funciona mejor unas técnicas que otras. Lo que es seguro es que hay que tener mucha constancia, perseverancia y esfuerzo. No doy crédito cuando veo anuncios que dicen que se puede aprender inglés en 15 días. No se puede aprender a hablar un idioma de la noche a la mañana, al igual que tampoco a tocar un instrumento musical.

–Una investigación universitaria desarrollada en el Colegio San Francisco de Paula de Sevilla avala la importancia de la enseñanza fonológica a partir de los tres años para aprender idiomas. ¿A qué edad hay que empezar a estudiar idiomas?

–Cualquier edad es buena siempre que se use la técnica y la metodología adecuada. Por ejemplo, con niños pequeños se tiene que utilizar un método fonológico, mientras que en los cursos avanzados se trabaja mucho con textos de prensa, economía y política. Hay que adecuarse según la edad.

–La Consejería de Educación puso en marcha el plan de bilingüismo que ahora ha reconvertido en un programa de plurilingüismo. ¿es la forma más adecuada para que los niños aprendan idiomas desde pequeños?

–Me parece muy positivo. Fue una apuesta importante de la Consejería de Educación y ha conseguido generalizar a buena parte de los centros en la idea de formar parte de un proyecto bilingüe. Es muy positivo que los niños desde pequeños estén expuestos a otro idioma, van a ir captando cosas , van a ser más recepctivos y van a tener más facilidad.

–¿Y cree que el profesorado está preparado para dar clases de, por ejemplo, Ciencias en inglés?

–Aquí formamos al profesorado de los centros bilingües. Tenemos dos modalidades. Una de ellas son los cursos de actualización lingüística, que nacieron con el plan de fomento del plurilingüismo. Desde el año pasado se ha empezado una modalidad distinta, ya que la Consejería de Educación vio la necesidad entre el profesorado de centros bilingües de que próximamente se les va a pedir un nivel C1. Había que formar a ese profesorado que ya tenía el B2 para que pudiera obtener el C1. Para ello, ha implantado en varias escuelas, entre ellas, la de Córdoba una modalidad de actividad formativa de C1. La diferencia con los cursos de actualización lingüística es que está dirigida única y exclusivamente al profesorado de centros bilingües que estén impartiendo su idioma. La segunda novedad es que se trata de actividad formativa, es decir, los formamos y cuando se encuentren preparados se pueden examinar. Vienen a formarse y no hacen exámenes, sólo se forman.

–Dada la importancia que tienen los idiomas, ¿es posible abrirse camino en el mercado laboral sin saber ninguno?

–Es muy difícil y lo vemos cada vez más. Para cualquier puesto de trabajo exigen como menos un nivel B1 de idiomas, que es el tercer nivel de seis. Es el primero en el que el usuario tiene una cierta independencia para mantener una conversación y desenvolverse en un viaje, por ejemplo. A nosotros, de hecho, nos llegan solicitudes de empresas de la zona que buscan personas con cierta preparación con el requisito que sepan algún tipo de idiomas.

"Para cualquier puesto de trabajo exigen como menos un nivel B1 de idiomas, que es el tercer nivel de seis"

–Por tanto, resulta imprescindible saber idiomas, ¿no?

–Depende del contexto profesional, pero en general el inglés sigue siendo el más demandado y el que es prácticamente necesario. Por ejemplo, en el contexto de empresas de ingeniería o electrónica se demanda mucho el alemán. En el contexto turístico el francés es muy importante también y el trabajo con personas refugiadas, inmigrantes también tiene mucha demanda el árabe.

–Este curso es el primero en el que la Escuela Oficial de Idiomas ofrece clases de chino, ¿a qué se debe?

–Llevábamos planteando la demanda a la Consejería de Educación desde hace tiempo, junto al japonés, y el español como lengua extranjera. Muchos usuarios nos mandaban correos electrónicos, nos visitaban y chino, hasta este año, sólo se impartía solo en Málaga. También ha habido algunas peticiones en bloque de, por ejemplo, una asociación de padres de niños adoptados en China, que querían que sus hijos mantuvieran el idioma y también de empresas, por ejemplo, de la zona de Lucena, que se dedican a la exportación. Tenemos una clase y ha tenido demanda. El chino ha venido para quedarse.

–La Consejería de Educación tiene un nuevo máximo responsable Javier Imbroda, ¿qué peticiones le hace?

–Lo que le pediría es que se siga potenciando el papel de las Escuelas de Idiomas porque en la sociedad hay una demanda de que tengamos unos ciudadanos formados. Desde Andalucía también tenemos una demanda importante desde hace tiempo y es algo que ya se hace en otras comunidades, que son los cursos monográficos, es decir, que además de las enseñanzas de diferentes niveles que se imparten, también se ofrezcan cursos de inglés para turismo o cursos de árabe para la Policía, pero en función de la demanda. Es muy importante porque le dará más sentido a nuestra existencia. Otra petición es que se renueven los centros y las instalaciones. Nosotros tenemos suerte porque somos de los pocos que cuenta con un centro de uso exclusivo y nos permite tener una serie de servicios que son muy apreciados. También necesitamos una renovación tecnológica, a veces no tenemos medios y no podemos competir con los centros privados porque hay limitaciones presupuestarias. Además, nos gustaría seguir creciendo en la oferta educativa y tenemos otra petición, que es de impartir español como lengua extranjera; en Córdoba hay muchas personas de otras nacionalidades que viven de manera permanente y necesitan estudiar el idioma y certificarlo.

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