Enamorarse en la adolescencia: un camino de dificultades que aporta beneficios
Tribuna universitaria
Aprender a comunicarse de forma asertiva, gestionar conflictos en el día a día y conseguir ofrecer apoyo emocional a la pareja se asocia a percibir las relaciones como más satisfactorias y seguras
Educación, Universidad y Democracia
Para los y las adolescentes, enamorarse, tener una relación afectiva o simplemente sentir atracción por alguien especial son experiencias importantes, aunque estas experiencias emergen llenas de emociones intensas, inquietudes y ciertos desajustes de la vida personal y social. A partir de ahí, los vínculos afectivos que se construyen terminarán ayudando a la inmensa mayoría de los y las jóvenes a aprender mucho sobre sí mismos y sobre los demás.
Pero ni el comienzo del amor ni las experiencias que acontecen serán fáciles de sobrellevar, ¿cómo aprender a gestionar los sentimientos de búsqueda de la intimidad que el/la enamorada persigue sin saber ni cómo decirlo ni cómo hacerlo? ¿Cómo expresar que se busca proximidad y confianza mutua sin ser pesado o abrumar al elegido o elegida?, ¿Cómo mantener la comunicación, una vez que se ha manifestado el deseo íntimo de contacto? Sabemos que cada generación cambia las formas de gestionar el enamoramiento, pero para cada individuo el asunto se presenta difícil, como un reto en el marco de lo que el contexto social considera común, aceptable, deseable o permisible. La gran pregunta es: ¿qué hace que una relación sentimental sea buena para sus protagonistas?
Las primeras relaciones sentimentales son una oportunidad para que los y las adolescentes aprendan a expresar lo que sienten, a conocerse mejor a sí mismo y a comprender las emociones del otro. Son muchos los obstáculos: la gestión de la comunicación, las expectativas, las actitudes aprendidas, la elección de las conductas, entre otros. Y no menos importante el que se refiere al manejo del contacto sexual en sus múltiples formas, algunas de las cuales desbordan lo que cada cual considera adecuado y cada pareja asume como indicado en un momento determinado. Aprender a iniciar, mantener y fortalecer los primeros vínculos afectivos, y sus formas de comunicación y contacto erótico-sentimental es importante para el desarrollo socioemocional y el bienestar juvenil.
Investigación con 465 adolescentes andaluces
Estas preguntas guían una investigación desarrollada en la Universidad de Córdoba por Noemí Toledano, Rosario Ortega-Ruiz y Carmen Viejo, en la que participaron 465 adolescentes andaluces de entre 10 y 19 años. El estudio analiza la competencia afectiva, la calidad intersubjetiva de las relaciones y el desarrollo de apego secundario -entendido como el vínculo emocional de apoyo y confianza que se establece con la pareja-.
Los resultados muestran que aprender a comunicarse de forma asertiva, aprender a gestionar conflictos y dificultades en el día a día y conseguir ofrecer apoyo emocional a la pareja se asocia a percibir las relaciones como más satisfactorias y seguras. Tres elementos son importantes en este proceso: el inicio, la gestión y mantenimiento satisfactorio de la relación, y la comprensión de la subjetividad presente en la toma de decisiones.
La cuestión género, en las parejas heterosexuales que son las que han sido aquí estudiadas, es importante. Las chicas tienden a sentirse más competentes en sus relaciones y muestran mayor facilidad para expresar emociones y construir vínculos de intimidad y apoyo. En cambio, los chicos desarrollan estas competencias más torpe y lentamente, y solo perciben mayor seguridad emocional cuando consideran que su relación “va bien”.
Espacio de confianza mutua
El estudio también muestra que la calidad de la relación -sentirse comprendido, respetado y valorado por la pareja- actúa como un mediador entre las habilidades afectivas y el desarrollo del apego, o sentimiento sostenido de vínculo de emparejamiento. Dicho de otro modo: no es suficiente con saber expresar sentimientos; es necesario que la relación funcione como un espacio de confianza mutua donde ambos se sientan cuidados.
Comprender estos procesos tiene repercusiones en la calidad de vida de chicos y chicas que se enfrentan al enamoramiento y las primeras relaciones, precarias e inestables, pero vivenciadas como muy importantes, y que puede significar importantes efectos tanto para el bienestar como riesgos para la salud mental.
Las relaciones sentimentales adolescentes son marco de aprendizaje emocional y social que impacta en la inestable elaboración de la identidad del/la adolescente que se enfrenta en solitario, o con escaso apoyo de amigos íntimos, a una tarea psicoevolutiva que frecuentemente percibe por encima de sus habilidades. Pero la mayoría de ellos enfrenta dicha tarea y la supera, y así se adquieren competencias sociales importantes de asertividad, entrenamiento en procesos de reciprocidad e independencia afectivo erótico-sentimental. En este sentido, aprender a amar es una herramienta valiosa para prevenir conductas de riesgo y promover el desarrollo de vínculos saludables basados en el respeto y la comunicación.
Igualmente, indagar la complejidad de este proceso nos está permitiendo el diseño de programas educativos dirigidos a educar la competencia afectiva para facilitar el aprendizaje de la modulación emocional para reconocer y cuidar los sentimientos del otro, la intersubjetividad y la futura calidad de la vida afectiva juvenil y adulta.
(*) Noemi Toledano-Fernández, Carmen Viejo y Rosario Ortega-Ruiz son miembros del Laboratorio de Estudios sobre Convivencia y Prevención de la Violencia (www.laecovi.com) de la Universidad de Córdoba. Este estudio es parte de la tesis doctoral de Noemí Toledano, dirigida por Carmen Viejo y Rosario Ortega-Ruiz y se realiza en el marco del proyecto “Retos y riesgos en las experiencias erótico-sentimentales adolescentes: la multidimensionalidad de la competencia sentimental del cortejo” -CoSCo- (PDI2020-119855RA-I00/AEI/10.13039/51100011033) (C. Viejo, IP)
Temas relacionados
No hay comentarios