Testimonio

La donación de plasma hiperinmune, un arma más en la lucha contra el covid-19

Cristina Aguilar, donante de plasma hiperinmune tras haber pasado el covid. Cristina Aguilar, donante de plasma hiperinmune tras haber pasado el covid.

Cristina Aguilar, donante de plasma hiperinmune tras haber pasado el covid. / Juan Ayala

A finales de marzo, Cristina Aguilar se contagió de covid-19 e incluso tuvo que estar hospitalizada por indicios de neumonía. Lo pasó "regular", aunque asegura que no se puede quejar porque ahora está bien. Eso sí, la recuperación ha sido progresiva y ha tenido secuelas.

Cristina es residente de quinto año de Medicina Interna en el Reina Sofía y había oído hablar del plasma hiperinmune para el coronavirus, así que a finales de agosto llamó al Centro de Transfusión, Tejidos y Células de Córdoba (CTTC) y preguntó si se estaba haciendo aquí. Seguidamente, le dieron toda la información y una cita en la que le hicieron unas pruebas y comprobaron el nivel de anticuerpos que tenía. Como era compatible para donar, le hicieron su primera plasmaféresis.

Después de al menos cinco meses, esta joven médica seguía teniendo un nivel alto de inmunidad frente al covid-19 y, de hecho, aún lo sigue teniendo: ya ha donado plasma hiperinmune tres veces, una al mes. Con este líquido no ocurre como con la sangre -que las mujeres solo pueden donar tres veces al año- ya que en el proceso no se extraen los glóbulos rojos y la recuperación es muy rápida.

A pesar de que han pasado al menos siete meses, su nivel de anticuerpos sigue siendo alto

Su experiencia ha sido bastante positiva porque en el centro ha sido "súper amables, muy atentos y me han explicado todo". Además, su proceso de plasmaféresis suele tardar unos 30 minutos, más corto que la media (que suele estar entre 40 y 60 minutos) debido a su perfil lipídico.

Por el momento, no conoce a nadie que haya realizado este acto solidario, pero sí a personas con anticuerpos a las que les ha comentado que existía este proyecto del CTTC y ha animado a colaborar. "Que se pueda ayudar y gracias a eso haya una posibilidad de tratamiento siempre es bueno", apunta. Cristina se muestra dispuesta a colaborar con "todo lo que sea para luchar contra el covid", así que "cuantas más armas tengamos, mejor".

Esta médica tardó unas cuatro semanas en dar negativo en la PCR y, tras estar ingresada en el hospital, luego pasó otros 14 días aislada en su casa. Ya por fin salió negativo, le dieron el alta y se reincorporó al trabajo. Sin embargo, quedaron secuelas, como mucho cansancio. "Me sentía lenta en general, tanto de cuerpo como de mente, porque me costaba trabajo hasta pensar", recuerda.

Unido al cansancio, le dolía el pecho, tenía ahogos, palpitaciones, se le caía mucho el pelo y perdió el apetito durante su ingreso. Ha sido "una sensación bastante angustiosa, sobre todo teniendo en cuenta que soy una persona joven y nunca había estado así de enferma, por lo que no estoy acostumbrada". En su caso, no perdió el gusto ni el olfato y solo tuvo febrícula un par de días.

Luego ha tenido rachas en las que mejoraba para después volver a ese agotamiento, hasta que los periodos en los que estaba bien han sido más largos y "ahora a lo mejor me da cansancio un día puntual, pero el resto estoy bien". "Es una enfermedad que te deja bastante machacado", concluye.

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