Restricciones

Cierre de bares y cafeterías a las 18:00 en Córdoba: "El problema no es la hostelería, es la gente irresponsable"

Recogida de una terraza en el Vial Norte. Recogida de una terraza en el Vial Norte.

Recogida de una terraza en el Vial Norte. / Juan Ayala

Primer día de cierre obligado para todos los establecimientos de actividad no esencial a las 18:00. Entre ellos, unos de los más afectados son los bares y cafeterías, que ven cómo su jornada y su caja se quedan a medias de forma obligatoria. Entre los profesionales del sector el pensamiento es unánime: se está culpando a quienes cumplen con las medidas de salud e higiene mientras que ellos consideran que "el problema no es la hostelería, el problema es la gente irresponsable". 

Así de contundente se ha expresado Marina León, una de las responsables de Atrio, en la avenida Gran Capitán. Para su negocio "la situación es muy mala", ya que han tenido que reducir su plantilla y adaptarse a unos horarios que "solo dejan desayuno y cerveza, pero con eso no hacemos la caja diaria que necesitamos si queremos seguir". Bajo estas circunstancias, ha asegurado que "puede que tengamos que llegar al cierre temporal". Por el momento, han pasado de ser nueve trabajadores a solo cuatro, con horarios partidos para cubrir la jornada. 

León ha recordado que en su establecimiento, como en todos los del sector, "cumplimos con las medidas de seguridad, con las distancias y desinfectamos entre clientes", a lo que se suma la prohibición de fumar en terraza y la limitación del aforo. El problema, ha insistido, es que "esto no va a solucionar nada porque la gente sigue haciendo vida en la calle hasta las 22:00 y en las casas no existe el control que llevamos nosotros".

Este pensamiento es compartido por uno de los socios de Sibarita Fussion y De Tapas, Jesús Martínez, que apunta: "La salud es lo primero, pero en el sector de la hostelería solo ha habido un 2% de contagios", en especial debido al cumplimiento de las medidas de seguridad. Mientras tanto, "en otros sectores, o en los parques mismo, no se ve que se tomen estas medidas para prevenir". 

Por lo tanto, los hosteleros se encuentran "en el punto de mira" y, además, "nos preocupa que se nos avise de un día para otro cuando nosotros tenemos que cumplir unos horarios y los acuerdos con los proveedores". Todo esto deja como principal damnificado a los trabajadores. En este caso, "hemos hecho recorte de personal y hemos mandado al 70% de la plantilla a ERTE y estamos viéndolas venir, sin saber si vamos a aguantar".

Por su parte, la dueña de El Poema, Lola Jiménez, ha recalcado que "venimos de que nos quiten las fiestas de mayo, con unos meses de julio y septiembre muy malos, y ahora nos quitan los ingresos, nos pegan el hachazo, pero tenemos que seguir pagando". La hostelera ha abierto su quinto local bajo este nombre en el centro de Córdoba, y afirma que "en todos se ha notado igual, y en este que hemos abierto en septiembre tenemos una situación muy mala".

Jiménez ha hecho hincapié en que "más medidas que tomamos nosotros aquí para evitar contagios no se van a tomar en las casas" y sobre todo en que "al final todo recae en el trabajador". El Poema ofrece desayuno y almuerzos, si bien "la noche es la parte más importante, la que más nos da", en especial en una zona donde "los que normalmente vienen son trabajadores o quienes van a comprar y ahora están todos teletrabajando y les cierran las tiendas".

Aunque estas restricciones, en principio, se han impuesto por parte de la Junta de Andalucía como una forma de ayudar a bajar los contagios y permitir que haya una buena campaña de Navidad, los hosteleros no ven que sea la solución. En el caso de Lola Jiménez ha reconocido que van a ser unas fiestas "sin alegría" para un sector "que no es el problema, el problema es el descontrol, las fiestas y las reuniones" de las que surgen los brotes.

A las 18:00, todos habían cumplido con su obligación de cerrar tras haber despedido a los últimos clientes que han apurado sus cafés o cervezas, mientras que las calles del centro se mantenían llenas de transeúntes que hasta las 22:00 podían mantenerse en las calles. No obstante, lo hacían con muchos escaparate cerrados y sin el murmullo típico de las terrazas, que son el punto de encuentro de quienes terminan su jornada laboral o simplemente quieren apurar que el frío aún no se ha asentado.

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