La construcción de Córdoba, otro sector damnificado por el tren de borrascas: "Tenemos todas las obras paradas"
Las constructoras lamentan la baja productividad desde el inicio de 2026 y prevén empezar cuanto antes las tareas de adecuación de las obras para volver a la normalidad
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El tren de borrascas que ha pasado con intensidad por la provincia cordobesa ha dejado innumerables destrozos materiales en infraestructuras de todo tipo: carreteras, fachadas, parques, jardines, mobiliario urbano, etcétera. Además de los destrozos y de la vuelta a casa de unos desalojados que van a estar durante días quitando lodo de sus viviendas, son muchos los sectores que han visto mermada su productividad a causa del temporal.
Cuando un temporal de estas características pasa, es evidente que sectores como la agricultura, el turismo, la hostelería o el comercio ambulante son los damnificados más evidentes al depender su productividad en gran parte de la meteorología. Sin embargo, también hay otros sectores que son esenciales para la economía cordobesa y que han quedado muy mermados tras el paso de las diferentes borrascas que han dejado abundantes lluvias y fuertes rachas de viento en toda la provincia durante semanas. Ese sector es la construcción, que se ha encontrado con un gran freno al impedir las precipitaciones que las obras avancen con normalidad.
"Tenemos todas las obras paradas, no hay forma de trabajar. Eso nos está llevando a tener varios meses de retraso al no poder cumplir con los plazos y dejar las obras paralizadas, sobre todo en obras públicas", señala María Dolores Jiménez, CEO del Grupo Jicar y presidenta de la asociación de Empresarios de la Construcción e Infraestructuras (Construcor), quien explica que, tras el tren de borrascas que se ha mantenido durante varias semanas de manera muy continuada, "se han originado muchos daños en carreteras y en infraestructuras que han dejado las obras en malas condiciones".
Por tanto, las obras que se están llevando a cabo en Córdoba no solo cuentan con el retraso del último mes durante el que ha sido "imposible" trabajar a causa de las sucesivas borrascas, sino que, a partir de esta semana en la que, según la Agencia Estatal de Meteorología no se prevén nuevas precipitaciones ni temporales, las constructoras deberán acometer trabajas previos de limpieza y adecuación de las obras antes de retomar las labores por donde las dejaron. "Tenemos que calcular todas las afectaciones, hacer un plan de daños, quitar el barrio, limpiar todo bien, adecuarlo, etcétera", asegura Jiménez, quien recuerda que el coste de esta situación "corre a cuenta de cada uno, pues hay pocas ayudas para las empresas".
Para colmo, a los retrasos en las obras y la reparación de daños se le suman las condiciones del personal, pues durante el parón los trabajadores han tenido que cambiar sus funciones adaptadas al cierre de obras o anticipar parte de las vacaciones. Como explica la CEO de Jicar, entidad que tiene más de un centenar de empleados, durante este "mes y medio" de lluvias en el que las obras han estado paralizadas se ha consensuado con los trabajadores cogerse vacaciones durante este periodo o realizar trabajos de vigilancia, mantenimiento y seguridad en las obras durante las jornadas de lluvia. "Hemos reubicado a algunos empleados. Al final esto nos ha afectado a todos, cada uno a su manera", concluye la presidente de Construcor.
"A las empresas este temporal nos afecta bastante, se han perdido muchos jornales porque no se puede trabajar. Si se hacen estructuras, malo, y excavación tampoco porque las máquinas se pinchan y se quedan atascadas. En exteriores tampoco se ha podido trabajar, porque las lluvias hacen las obras inaccesibles... aquí no estamos acostumbrados a tanta agua", ha lamentado Manuel Murillo, gerente de la empresa Construcciones Antonio Luque Fernández y responsable de Empleo y Formación en la asociación Construcor.
Su empresa tiene ahora mismo al menos tres obras sin empezar a causa del tren de borrascas que ha pasado durante semanas por la provincia cordobesa. Eso ha provocado "tener que mantener al personal sin producir" durante este tiempo. Para paliar esa poca productividad, en esta empresa cordobesa han intento hacer todos los trabajos bajo techo posibles y rotar las vacaciones entre sus empleados. "Todos hemos puesto de nuestra parte en esta situación, pero la rentabilidad ha sido baja", explica Murillo, quien hace hincapié en que "la construcción tiene al personal muy expuesto" a la meteorología.
A la espera de que acabe esta racha de lluvias y se sequen los suelos, desde Construcciones Antonio Luque Fernández, al igual que el resto de constructoras cordobesas, están deseando volver a las obras tras "un inicio de año brutal" en el que el tiempo no ha acompañado a la productividad. "A todos nos ha pasado lo mismo, no se salva nadie. Todo esto genera un desequilibrio en el ritmo de facturación, así que esperamos que no haya más temporales así", insiste Murillo, quien prevé volver a partir de esta semana a la normalidad en las obras y recuperar el ritmo de trabajo habitual cuanto antes.
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