Loco por la música

Una colaboración interesante

  • La narración sinfónico-coral 'Sofía, la vaca que amaba la música' es una iniciativa divertida que muestra la importancia de las audiciones y presentaciones ante el público

Un momento de la actividad Un momento de la actividad

Un momento de la actividad

"La música empieza donde terminan las palabras” (Goethe). Hoy pretendo acercarles a un acto artístico poco común en nuestra ciudad, y no por falta de ganas, sino de posibilidades reales de llevarlo a cabo. Recientemente, tuvimos la oportunidad de asistir a un proyecto colaborativo muy interesante y enriquecedor.

Una iniciativa de la que forman parte la Biblioteca Central de Córdoba y el Conservatorio Profesional de Música Músico Ziryab. Me refiero a la narración sinfónico-coral Sofía, la vaca que amaba la música, del escritor francés Geoffroy de Pennart. Una colaboración perfecta para mostrar la importancia de las audiciones y presentaciones ante público.

Este proyecto vio la luz el pasado jueves 5 de marzo en la sala María Moliner de la Biblioteca Central, en el barrio de Lepanto, con la participación envidiable de jóvenes estudiantes de Enseñanzas Básicas del Conservatorio Profesional de Música junto con la colaboración desinteresada y genial del actor Pedro Mantero, de la compañía Medio Real. Esta interrelación entre la literatura y la música tendrá continuidad a buen seguro, dada la afluencia de público que atrajo, y se pretende que sea el punto de inicio de una relación de estrecha colaboración en futuros proyectos entre la Red de Bibliotecas de Córdoba y el centro de referencia musical para edades tempranas en Córdoba.

Conozcamos un poco a quienes lo hicieron posible: Geoffroy de Pennart, creador de la obra literaria fuente y base de este proyecto, es Graduado de la Penninghen Graduate School of Graphic Arts en 1974, trabajó en comunicaciones corporativas. También es maquetista y diseñador gráfico

Pedro Mantero. Narrador oral profesional. Pertenece a la Asociación Profesional de Narradores de Andalucía y es director de la Escuela de Narración Oral Cuenta Conmigo. Con la compañía que dirige, Medio Real, realiza talleres y cursos por las bibliotecas de Córdoba con proyectos propios que se pueden seguir en sus redes sociales y en la web de la compañía.

Por parte del Conservatorio participaron cerca de 40 alumnos y alumnas de las especialidades de violín, piano, flauta, guitarra, oboe, clarinete, saxofón, trompeta, trompa, trombón y percusión, agrupados en pequeñas orquestas que interpretaron arreglos de piezas reconocidas, tales como Jazz in D, Los Reyes de la Baraja (Lorca), Le Boeuf, Shuffle Boogie, La Paloma (Sebastián Yadrier), Greensleeves (Canto tradicional inglés), Black and Gray (John Playford), Le Chat y Saltarello (Anton Schmoll), realizados por profesores del centro para amenizar las lecturas y servir de fondo musical e hilo conductor de las diversas partes en las que se dividió la narrativa.

Fue muy agradable ver a los pequeños intérpretes relacionarse entre sí, crecerse ante el acto interpretativo y ante el público, comunicarse y entenderse en aras de un fin musical y artístico común. En los tiempos que corren para las enseñanzas artísticas y las de la música en general, donde sin restar méritos a otras asignaturas existen políticos que deciden quitarle horas a la música en las enseñanzas generales para dárselas a otras, es muy grato percibir que existen proyectos como estos que acercan la música a los más pequeños trabajando la inclusión y el respeto por todos los integrantes de la sociedad, sin menospreciar su procedencia y atendiendo a su capacidad y la constancia para conseguir sus sueños. Y en eso, los alumnos de las enseñanzas artísticas son verdaderos héroes.

Es encomiable el trabajo realizado por todos los implicados en esta maravillosa idea, desde los profesores de cada una de las especialidades, de los alumnos, la directiva del Conservatorio y su Departamento de Extensión Cultural, pasando por la Biblioteca Central y sus responsables municipales y, por supuesto, las familias de los intérpretes. Seguramente, sin el apoyo incondicional de los padres y madres esta actividad no se hubiese producido, pues para los alumnos es fundamental sentir el respaldo y el calor de sus seres queridos. Desde aquí mi más intensa enhorabuena a todos por su labor.

Este ingenioso proyecto demuestra con claridad la importancia de las artes en las enseñanzas generales al implicar la narrativa, la lectura, el lenguaje oral y la socialización con algo tan cercano como las moralejas que se desprenden de las peripecias del personaje principal intentando encajar en algún entorno, pero en todos los lugares atendían a su aspecto y características antes que a su calidad y entusiasmo musical. Para el que suscribe estas líneas fue muy interesante ver el tratamiento que se le dio a un tema tan acuciante en nuestra sociedad y educación como es el prejuzgar las capacidades de un individuo por su aspecto, sin atender a su talento o conocimientos. 

Otra moraleja que se enseña muy bien en esta aventura literaria-musical, y va directamente a las nuevas generaciones mal acostumbradas ya a la inmediatez de resultados, es la perseverancia, la persistencia, la tolerancia ante la frustración y la importancia de la resiliencia para conseguir nuestros objetivos, algo muy necesario en esta sociedad en la que vivimos y algo imprescindible para quien gusta y se dedica al mundo de la música.

Como colofón a este análisis, me gustaría conminar a quien corresponda a que ayude para que no se alargue en el tiempo la continuidad de un proyecto cultural de este tipo, sino que sea el comienzo de una colaboración fructífera y que siga sonando la música para el alma divertir.

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