Las claves invisibles que nos atrapan en un libro o una serie hasta el final

Sanidad

La conexión emocional, la necesidad de desconectar y el refuerzo cerebral explican por qué conectamos con las historias

Dos médicos especialistas de Córdoba, entre los mejor valorados de España en los Doctoralia Awards

Ana Belén Pistón, neuropsicóloga del servicio de Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud Córdoba.
Ana Belén Pistón, neuropsicóloga del servicio de Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud Córdoba. / El Día

La poderosa atracción que ejercen los libros y las series en nuestro día a día no es fruto del azar. Detrás de esa necesidad de avanzar un capítulo más sin importar la hora, se encuentran mecanismos psicológicos profundamente arraigados en el cerebro. Así lo explica Ana Belén Pistón, neuropsicóloga del servicio de Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud Córdoba, quien detalla cómo emociones, biología y evolución se entrelazan para convertir la narrativa en una experiencia irresistible.

Uno de los pilares de este "enganche" es la empatía, la capacidad que tiene el ser humano para reconocer los sentimientos ajenos. "Cuando nos sumergimos en una historia, nuestro cerebro identifica emociones que ya hemos vivido y establece un puente inmediato con los personajes. Esa conexión emocional nos impulsa a querer saber qué va a ocurrir y anticipar una resolución positiva. El suspense actúa entonces como un hilo conductor que capta toda nuestra atención y nos hace olvidar lo demás", indica la especialista.

A este proceso se suma un factor cada vez más necesario, la evasión. En un contexto de rutinas intensas y preocupaciones constantes, la fórmula “sofá, manta y serie o libro” se ha convertido en un refugio emocional cotidiano. Pistón explica que, cuando se disfruta de la historia preferida, “el cerebro libera dopamina de forma continuada, un neurotransmisor clave en los procesos de refuerzo, el estado de ánimo, la memoria y la conducta. Esta descarga genera una sensación de placer que convierte el momento en una experiencia altamente reforzante”.

La fascinación humana por las historias tiene raíces mucho más profundas. Desde antes del lenguaje escrito, la narrativa fue una vía de transmisión de conocimiento, valores y alertas de peligro, y según la Psicología Evolutiva jugó un papel decisivo para la supervivencia. Esa huella ancestral sigue presente en la actualidad.

La neuropsicóloga añade que el contenido de suspense, miedo o terror atrae a muchas personas debido a una combinación de factores, curiosidad por lo que se sale de la norma, interés por conductas extremas y la oportunidad de experimentar adrenalina en un contexto totalmente seguro. Además, estas historias permiten realizar un “ensayo mental”, practicando respuestas emocionales y cognitivas ante situaciones extremas, lo que puede aumentar la sensación de preparación para afrontar un escenario real.

Al terminar un libro o una serie, es habitual experimentar un vacío emocional, una especie de duelo por la pérdida de esa fuente de entusiasmo y acompañamiento. “Durante varios días es normal que aparezcan recuerdos de la historia. Hemos convivido con esos personajes y nos hemos identificado con ellos”, apunta Pistón.

La evidencia demuestra que esta forma de ocio aporta múltiples beneficios psicológicos, ya que favorece la productividad, genera bienestar y actúa como un potente agente socializador, ofreciendo temas en común para conectar con otras personas. Eso sí, la especialista recuerda la importancia de un consumo equilibrado, que no reste tiempo a otras actividades esenciales, como el encuentro con amigos o el descanso adecuado. Así, subraya la especialista de Quirónsalud que disfrutar de una buena historia es mucho más que entretenimiento, es una forma de comprenderse mejor, cuidarse y fortalecerse emocionalmente.

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