Un claustro como seña de identidad en Puerta Nueva

Historia

El edificio que alberga la Facultad de Derecho de la UCO se construyó en el siglo XVI como convento carmelita

Claustro de la Facultad de Derecho, Ciencias Económicas y Empresariales.
Claustro de la Facultad de Derecho, Ciencias Económicas y Empresariales. / Juan Ayala

En su origen fue un convento fundado por la orden carmelita hace más de cinco siglos y, en 1983 ese mismo edificio de Puerta Nueva se convirtió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Córdoba (UCO). Es decir, que el inmueble que ahora ocupa este centro de la UCO, que cuenta con 2.600 alumnos, tiene su propia historia, de la que ni siquiera escapa el turismo oculto por los avatares del destino.

Para explicar la historia de este edificio, marcado por la belleza de su claustro conventual, hay que viajar hasta el 12 de octubre de 1542, fecha en la que los carmelitas obtuvieron la licencia eclesiástica para asentarse, de manera inicial, en una ermita que se denominaba de la Vera Cruz, situada detrás del Hospital de San Lorenzo, según las fuentes consultadas.

Las mismas explican que la orden decidió trasladarse posteriormente hasta Puerta Nueva. Allí, comenzó a construirse en el siglo XVI un convento, cuyas obras se extendieron hasta el siglo XVII, que fue cuando se concluyó la escalera del patio central por la que ahora bajan y suben estudiantes y profesorado de la UCO.

Los años pasaron y el edificio fue cumpliendo su misión hasta que en 1804 el convento de El Carmen, como se le conocía entonces, abrió sus puertas para atender a enfermos de la fiebre amarilla. Cuatro años más tarde, en julio de 1808 entró en Córdoba el general Dupont con sus tropas y destruyó imágenes del convento y robó toda la plata que había en su interior. Comenzaron entonces unos años de exclaustraciones, que llevó al convento a convertirse en cuartel militar, mientras que su templo pasó a ser unas caballerizas. Y así, hasta la desarmotización de Mendizabal en 1835.

A pesar de todas las vicisitudes históricas, los carmelitas no abandonaron el convento y fueron restaurando, en la medida de las posibilidades, los daños causados. Así, hasta que en 1916 regresaron a Córdoba para intentar recuperar su antiguo patrimonio tras 80 años de exilio. Sin embargo, apenas quedaba ya nada.

Aula Magna de la Facultad.
Aula Magna de la Facultad. / Juan Ayala

Otro episodio importante en la historia de este gran inmueble es que en 1941 se adaptó a sanatorio antituberculoso, unas obras que provocaron el derrumbe del artesanado y la sillería del coro. Nueve años más tarde, El Carmen abrió de nuevo sus puertas tras su restauración y en 1953 fue declarado Monumento Nacional, mientras que en 1970 El Carmen fue nombrada parroquia con el mismo nombre. El inmueble también se usó como hospital durante la Guerra Civil, hasta que en 1961 se acondicionó para utilizarse como casa cuna, tomando el nombre de Casa Provincial de Maternidad e Infancia El Carmen.

De manera paralela, los estudios universitarios fueron llegando a Córdoba, entre ellos los de Derecho, hasta que en 1982 el edificio se adaptó a la actual facultad y en 1983 se trasladó al edificio para impartir docencia.

Desde entonces, según expone el actual decano de la Facultad de Derecho, Ciencias Económicas y Empresariales, Luis Miranda, el centro “se ha consolidado plenamente”. Miranda, que comenzó sus estudios en el centro justo el primer año que se puso en marcha, reconoce que no es un experto en historia, pero subraya la importancia y el peso que tiene “el Claustro del edificio y la iglesia del Carmen, que no pertenece a la Universidad”.

Un bien cultural con 'fantasmas'

“Es un bien cultural para visitar”, destaca Miranda. Como anécdota o curiosidad alude a la leyenda que pesa sobre el edificio debido a sus diferentes usos a lo largo de toda su historia y que incluso ha llegado a ser llevado a la televisión nacional, en concreto, el programa Cuarto Milenio, por las supuestas apariciones que se registran entre sus paredes o voces que se escuchan. “Hay personal de limpieza que me ha dicho que ha sentido alguna presencia o que la puerta se ha abierto sola”, anota.

Al respecto, el escritor y director de Rutas Misteriosas, José Manuel Morales, –la empresa ofertaba visitas al centro de Puerta Nueva-, explica que, según cuenta la leyenda, “hubo una madre a la que le robaron el hijo cuando el edificio fue una maternidad” y que su nombre era Margarita. “La leyenda cuenta que se arrojó del campanario, pero no hay pruebas, ni tampoco de que se vea vestida con un camisón blanco con una mancha roja en la zona del vientre”, indica. Así, aclara que las visitas que realizaban eran para “trasladar los testimonios” de estas leyendas.

Falta de espacio

Patio de los Cipreses.
Patio de los Cipreses. / Juan Ayala

Junto a la historia propia del edificio, otro hecho significativo es que la Facultad de Derecho necesita más espacio para poder dar cabida a todo su alumnado y oferta académica. El penúltimo proyecto que va a llevar a cabo es la construcción de 14 nuevos despachos para docentes de Administración y Dirección de Empresas (ADE) en el Patio de los Cipreses. Se trata de una actuación que cuenta con un presupuesto superior a los 400.000 euros, tal y como ya avanzó el Día.

Al respecto, el decano reconoce que la facultad “necesita aulas para poder ampliar la oferta académica”. El centro, hasta el momento, imparte los grados de Derecho, ADE y la doble titulación de Derecho y ADE. A ello se suman los másteres de Abogacía, Asesoría Jurídica de Empresa, Comercio exterior e internacionalización de empresas, Cultura de Paz y MBA.

A lo largo de su historia académica, el centro ha llevado a cabo diversas obras para ampliar sus instalaciones, como la del salón de actos, que sirvió para ganar nuevas aulas y dar cabida al alumnado. El reto está ahora en construir un nuevo edificio justo delante de la entrada principal para dar respuesta a las necesidades que presenta este edificio histórico de la ciudad y de la Universidad de Córdoba.

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