Los casos de meningococo registrados en Córdoba se reducen a la mitad en un año
La vacuna es uno de los modos de prevenir la infección provocada por esta bacteria, que causa meningitis
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Una niña de cinco años murió a primeros de enero en el municipio de Villablanca, en Huelva, a causa de una grave infección provocada por la Neisseria meningitidis o meningococo, una bacteria que causa meningitis y otras formas de enfermedad meningocócica, por ejemplo meningococemia, un tipo de sepsis potencialmente mortal.
El año pasado, el meningococo fue el responsable de cinco muertes en Andalucía. Esta pequeña onubense ha sido el primer fallecimiento registrado en 2026 en la comunidad autónoma por este patógeno, que en 2025 infectó a 56 personas en toda la región, según datos de la Junta.
En Córdoba hubo cuatro casos confirmados de meningococo en 2025, siendo la segunda provincia andaluza -junto a Cádiz, también con cuatro casos- en registrar el menor número de infecciones por esta bacteria que tiene una alta letalidad.
Los cuatro de 2025 en Córdoba suponen la mitad de los confirmados en 2024, cuando se notificaron ocho casos de esta enfermedad de declaración obligatoria (EDO). Esto quiere decir que, si un médico sospecha que uno de sus pacientes tiene síntomas de esta patología, debe lanzar una alerta ordinaria preferentemente el mismo día de su sospecha diagnóstica o, como máximo, en el plazo de 48 horas desde la misma. El objetivo es definir estrategias de prevención y control, y establecer medidas de intervención inmediata sobre los contactos del afectado.
Evolución en Córdoba
En los últimos 20 años, el mayor número de casos de enfermedad meningocócica se dio en 2009, con 23 casos, y en 2020, con 25. Según la Estadística de enfermedades transmisibles en Andalucía (que empieza en el año 2003), las siguientes anualidades en las que se han anotado más infecciones por esta bacteria en la provincia son 2011, con 15; 2004, cuando se notificaron 13; 2003, con 12 casos; el año 2005, con 11; y 2007 y 2008, en los que se registraron diez casos respectivamente.
Desde 2011 no se ha vuelto a superar la decena de infecciones en Córdoba. Después de esto, el mayor número de casos se ha dado en 2013 y en 2024, con ocho infecciones. El pasado año, la provincia logró bajar esta cifra a la mitad, contabilizándose solo cuatro.
Cuando el meningococo infecta las meninges cerebrales se produce una meningitis y cuando invade la sangre y se disemina por todo el organismo puede causar un cuadro más grave, la sepsis.
Por provincias, en 2025 se registraron 15 casos de meningococo en Sevilla, seguida de los 11 de Málaga y los diez de Granada. En Almería se anotaron seis alertas por este patógeno, cinco en Huelva, cuatro en Córdoba y Cádiz, respectivamente, y uno solo en Jaén.
Alta letalidad de esta bacteria
Una de las características más relevantes de esta bacteria, cuya identificación se remonta al siglo XIX, es la alta letalidad. La infección del meningococo se produce por las secreciones de las vías respiratorias que transmite una persona infectada a otra con la que ha tenido un contacto estrecho y prolongado, según indica el Instituto de Salud Carlos III. El periodo más habitual de los contagios suceden en invierno y es la infantil la edad más común en la que se desarrolla la patología.
La infección del meningococo puede dar lugar a enfermedades de gravedad como la sepsis, que es la infección generalizada producida por la presencia de la bacteria en la sangre; la meningitis, que es la inflamación de las membranas que envuelven el encéfalo y la médula espinal; e incluso la muerte.
La letalidad, a tenor de la calificación del Instituto de Salud Carlos III, resulta en una proporción "elevada", hasta en un 15% de los casos, y destaca además el alto porcentaje de infecciones con secuelas, hasta en dos de cada diez de las personas que cursan a la enfermedad.
Un ejemplo de la gravedad de la enfermedad provocada por el meningococo se reveló a primeros de enero en el fallecimiento de la niña onubense, que se produjo de una manera "fulminante" después de manifestarse una sepsis, es decir, una infección sistémica en todo el organismo.
Una infección prevenible con la vacunación
La vacuna es uno de los modos de prevenir la infección del meningococo. El calendario de vacunación infantil introdujo en el año 2000 la inmunización de uno de los seis tipos o serogrupos de la bacteria, que ha sido progresivamente ampliado a todos los grupos. Desde entonces, las infecciones se han reducido de modo sensible.
La vacuna contra el serogrupo B (con el nombre comercial de Bexsero), que es el grupo más infeccioso, se incluyó en el programa de vacunación para la población infantil a los 2, 4 y 12 meses, según recoge el informe Enfermedad menincocócica invasiva en España en 2024, publicado por el Instituto de Salud Carlos III. La vacunación se recomienda también a personas con ciertas condiciones de riesgo.
Síntomas de la meningitis
El principal inconveniente para avistar un caso de meningitis es que, al contrario que ocurre con otras enfermedades, nueve de cada diez pacientes suelen ser menores que, aparentemente, están sanos. Entre los síntomas que deben poner en alerta están la fiebre alta repentina, rigidez en el cuello, dolor de cabeza intenso, náuseas o vómitos, confusión o dificultad para concentrarse.
En principio, todos ellos podrían confundirse con otros tipo de afecciones. Otros síntomas más elocuentes y preocupantes serían manos y pies fríos, aparición de manchas rojas en la piel, tener convulsiones, excesivo sueño y problemas para despertarse o alta sensibilidad a la luz.
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