Geografía Humana · José Manuel Muela

"Nosotros no buscábamos premios sino hacer un aceite muy bueno"

  • Al frente de una empresa con más de 70 años de historia, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y posicionar su producto entre los mejores del mundo sin perder la tradición.

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FUE hace más de 70 años cuando Mateo Muela Velasco fundó las Almazaras Muela. Hoy su nieto, José Manuel Muela, asume la dirección de la empresa junto a sus dos hermanos con gran responsabilidad pero con el orgullo de haber posicionado sus aceites entre los mejores del mundo. Su producto más reconocido, Venta del Barón, es el que más premios ha obtenido y en los últimos tres años, desde que inauguraron sus nuevas instalaciones, han cosechado más de 70 premios. Todo un récord tras el que cual se esconde un meticuloso trabajo.

-Usted y sus hermanos son la tercera generación de una familia dedicada al aceite. Imagino que toda su vida habrá estado ligada a este sector.

-Así es. Mis primeros recuerdos con mi padre son en el molino antiguo de capachos, correteando y revolcándome en aceituna.

-¿Cuál ha sido el gran cambio que ha visto?

-Sobre todo la mecanización de la recolección de la aceituna y la transformación del fruto en aceite. Se ha mecanizado bastante y se ha facilitado el proceso, lo que ha hecho que se mejore mucho en la calidad del producto

-En ese proceso de mecanización Almazaras Muela ha sido un adelantado a su tiempo en la incorporación de nuevas tecnologías.

-Nosotros hemos innovado sobre todo en dos cosas en Córdoba. Fuimos de los primeros en montar una planta de envasado cuando casi nadie la tenía, eso fue en la década de los 80. Y también fuimos de los pioneros en apostar por los aceites de calidad. Sobre finales de la década de los 90 empezamos a apostar por los aceites premium o aceites delicatessen. Y empezamos fuerte ganando a partir del 99 nuestros reconocimientos tanto en el Ministerio como a nivel internacional.

-¿Cómo se ha conseguido mantener el carácter familiar de la empresa durante tanto tiempo?

-Hemos tenido muchas complicaciones y a veces hemos estado a punto de tirar la toalla, pero nosotros nos debemos a nuestros agricultores, siempre hemos apostado por ellos y nunca vamos a dejarlos de lado. Aunque hayamos pasado nuestros problemas, siempre hemos conseguido fuerza para seguir adelante.

-¿Cuáles han sido esos problemas a los que se ha tenido que enfrentar?

-El mayor problema al que nos hemos tenido que enfrentar como empresa familiar es al cambio generacional. Esto supuso un cambio de mentalidad y no se supo asimilar en un principio porque muchas veces cuando hay mucha gente el problema es llevar una línea común y que estén todos de acuerdo. Cuando empiezan los conflictos no es fácil llevar el timón. De todas maneras la situación se recondujo, hubo una salida del accionariado de una parte de la familia y nos quedamos mis hermanos y yo, que hemos sabido reconducir la empresa y tener una línea única para seguir trabajando.

-¿No se entendió en su momento los cambios que querían introducir?

-Sí. Se apostó también por una gestión exterior que no dio sus frutos y nos creó muchos problemas porque nos llevó a una difícil situación empresarial.

-Ahora la situación es mucho más estable, ¿no?

-Sí. Hace tres años iniciamos una andadura en unas nuevas instalaciones. Ese momento lo hemos considerado nuestro volver a despegar en la calidad y llevamos tres años seguidos ganando el premio del Ministerio, el COI... en total hemos conseguido más de 70 premios en los últimos tres años.

-¿Cómo se separa la familia de los negocios?

-Primero hay que saber que el negocio es negocio y que cuando uno tiene su rato con la familia hay que saber disfrutarlo. Siempre a lo mejor se escapa alguna frase o comentario pero se intenta evitar el estar hablando todo el rato del trabajo, porque podría ser pesado. Y, por otro lado, dentro de nuestras infraestructuras cada uno tenemos nuestra parcela: el mediano se dedica a la exportación, el mayor se dedica a la venta nacional y yo a la producción y el trato con los agricultores. Tenemos nuestra parcela, en el día a día llevamos nuestra gestión individualizada y, si hay algún conflicto o un tema más importante, hacemos nuestra reunión y tomamos nuestra decisión en común. Hasta ahora nos está funcionando bien.

-Ser la tercera generación de una empresa conllevará una gran responsabilidad, ¿se para a pensar alguna vez si los fundadores de la almazara estarían orgullosos de dónde ha llegado y de la gestión actual?

-Sólo hablar de mi abuelo Mateo Muela, que fue quien inauguró esta estirpe aceitera, se me pone la piel de gallina. Él fue un adelantado a su tiempo en su forma de ver los negocios, pero no creo nunca que hubiese pensado que su familia hubiese llegado donde ha llegado: con una fama nacional e internacional y con Mueloliva y Venta del Barón posicionados en más de 50 países.

-¿Cómo se consigue el mejor aceite del mundo?

-Nosotros no buscamos el mejor aceite del mundo. Mi propósito cuando empiezo la campaña es hacer un aceite de calidad, un aceite muy bueno. Intento seleccionar las mejores fincas y los mejores frutos de esas fincas y, al hacerlo de una forma meticulosa con mucho cariño, con un tratamiento exquisito tanto de forma de molturación como de limpieza... viene solo. Nosotros no buscamos el premio, sino hacer un aceite muy bueno. Es un reconocimiento que ha venido a posteriori y para nosotros ha sido sorpresivo, sobre todo que haya sido tan seguido en el tiempo. Fue una forma de trabajo que ha dado un fruto que nosotros no esperábamos. Sí luchábamos por hacer un aceite de calidad y estar entre los mejores del mundo, pero no esperábamos que fuese a ser tan seguido, con tanta competencia que hay en el sector.

-Con más de 70 premios en tres años, ¿se acostumbra a estar siempre a la cabeza en todos los rankings?

-Cuando se gana, uno siempre tiene una ilusión por mejorar y hacerlo cada vez mejor. Yo cada año empiezo la campaña queriendo hacer un aceite igual o mejor que el año anterior. Hay momentos que por la climatología no sale igual, porque no hay dos aceites iguales nunca, pero sí es seguro que el fruto que elegimos vamos a tratarlo bien para hacerlo lo mejor posible.

-¿Cómo ha llegado a valorarse el aceite, un producto muy mediterráneo, en todo el mundo?

-Ha sido un cambio de mentalidad gracias a los estudios que se han hecho sobre los beneficios cardiosaludables que tiene el aceite. También había muy mala fama porque se creía que producía colesterol malo y es al contrario, produce colesterol bueno. Todos los estudios sobre el aceite han ayudado a vender un producto que de por sí era muy bueno, pero no sabíamos lo que teníamos entre las manos y eso le ha dado un valor añadido para poder venderlos fuera de nuestras fronteras. Está claro que tenemos mucho recorrido por ampliar porque el aceite de oliva sólo representa el 3% de las grasas vegetales que se venden en el mundo, por lo que tenemos todavía mucho margen de mejora.

-¿Cuándo decide dar el paso al exterior y exportar?

-Casi desde los inicios del envasado ya se pensó que el mercado nacional estaba demasiado maduro y había que ampliar horizontes. En la década de los 90 ya se empezó a exportar.

-¿Qué peso tienen las exportaciones dentro de la facturación de la empresa?

-Casi un 50%. Estamos presentes en más de 50 países y nuestros nuevos proyectos son entrar en África, India y países asiáticos que no están tan abiertos a la exportación como China, Corea o Japón.

-¿Qué aporta el sector agroalimentario a una localidad como Priego?

-Con el problema que ha habido con la construcción ahora mismo yo creo que representa el 70% de la economía local. Además, Priego es un pueblo catalogado en muchos sitios como uno de los pueblos más bonitos de España y también tenemos turismo. Intentamos unir el turismo con el aceite.

-¿Cómo es ese papel del aceite en el sector turístico?

-Yo veo el aceite como algo cultural, arraigado en nuestra cultura desde los romanos. Mostramos el aceite a través de las almazaras y también tenemos muy unido el aceite con la gastronomía.

-Dentro de la hostelería se da mucha importancia a los productos cordobeses como el vino o los ibéricos pero no parece que el aceite tenga ese lugar tan destacado.

-Están empezando. Ha sido complicado y también nos está echando una mano la nueva legislación de las botellas irrellenables porque aquí teníamos muy introducido las aceiteras y eso no nos permitía saber de dónde venía el aceite. Ahora, con las botellas se tiene una seguridad a la hora de consumir el aceite y de vender el producto de Córdoba en la restauración.

-¿El consumidor de Córdoba está formado y reconoce un buen aceite o compra dejándose llevar por el precio?

-Hay gente muy bien formada pero el 50% de la población no sabe catalogar ni diferenciar las calidades de aceite. Asumimos parte de culpa de que no se ha sabido, a nivel de producción y envasado, dar la información al consumido para distinguir bien en las etiquetas lo que son las diferentes variedades de aceite. Eso es algo que tenemos que mejorar, a enseñar al consumidor a valorar los distintos tipos de producto.

-¿Sería factible aplicar en el aceite el nuevo modelo de etiquetado del ibérico, para poder determinar la calidad de los aceites y que sean fácilmente identificables para el consumidor?

-Se han creado las denominaciones de origen para estar encima de las calidades. Calidad hay en el aceite cordobés, el problema es que el consumidor no sabe diferenciar un aceite de oliva a secas o uno refinado a otro virgen extra. Habría que ayudar a poner en el aceite de oliva "refinado" o algo por el estilo para diferenciarlo del oliva virgen y virgen extra.

-Ya que ha hablado de las Denominaciones de Origen, ¿es beneficioso que haya tantas en la provincia o sería más ventajoso apostar por una marca única en Córdoba para hacerlo más identificable?

-Por una parte, por el ahorro de recursos y costes, sería bueno la unificación en una denominación de origen ya no solo a nivel de Córdoba sino de Andalucía. Pero existe una problemática y es que, incluso en Córdoba, hay diferentes calidades de aceite debido a la diferente geografía de los pueblos. No es lo mismo la producción en la Subbética, con olivos centenarios a 700 o 900 metros de altura que producen un aceite totalmente distinto al de la Campiña, donde el olivar está más mecanizado. Es complicado asemejar una aceite a otro y precisamente por esa diferenciación, la DO de Priego está siendo la más premiada a nivel nacional. Los dos son buenos, pero hay diferentes matices.

-En el mundo de vino se ha producido un 'boom' y cada vez se consume más este producto, además de que hay un interés por conocer y tener una formación a través de las catas y otras iniciativas. ¿Se llegará a este nivel en el aceite?

-Desde la DO de Priego están haciendo cursos de catas para niños porque lo más importante es la formación desde pequeños. También hacemos catas para adultos. En los propios molinos hacemos catas dirigidas si nos lo piden y vamos a locales. Ese es el futuro. Para que el consumidor final sepa lo que tiene entre las manos hay que hacer cursos de cata y enseñar a diferenciar los aceites desde lo más básico.

-¿Cómo compite un almazara familiar y localista como la suya con las grandes firmas?

-En la producción intentamos sacar un valor añadido a nuestro producto con la calidad y, con nuestro olivar tradicional, la única posibilidad de ser rentables y competir con los mecanizados y de última generación es con la calidad. En cuanto al envasado, no nos queda otra que asociarnos con las grandes empresas para poder luchar en los mercados nacionales e internacionales.

-¿Son compatibles los dos modelos: el de las grandes distribuidoras con la producción limitada?

-Nosotros tenemos los dos modelos de negocio. Tenemos una red de la gran distribución donde intentamos estar en todos los supermercados y eso nos hace volumen, sacamos el aceite del agricultor. Donde sí se pueden maximizar los precios es en la exportación y en los aceites de calidad, que cada vez más los está reconociendo más el consumidor. Nosotros también estamos llegando directamente al cliente a través de nuestra página online para que las distribuidoras no se queden con los márgenes y se los podamos dar al agricultor. En los últimos años hemos incrementado las ventas un 100% a través de la página web.

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