Agustín Fadón, el tripulante del Alvia que se salvó de Angrois y está desaparecido tras el accidente de Adamuz
La angustia y la incertidumbre va en aumento en las familias que esperan noticias de sus seres queridos
En directo, la última hora del accidente de tren en Adamuz: Los Reyes visitan a los familiares de las víctimas en Córdoba
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La angustia e incertudumbre va en aumento entre las familias que aún tienen seres queridos desaparecidos casi 48 horas después del fatídico accidente de trenes en Adamuz. Algunas han contado su testimonio en la puerta del Centro Cívico Poniente Sur de Córdoba, el lugar donde se les presta ayuda psicológica y se les informa de las novedades.
Agustín Fadón, trabajador de la cafetería del vagón 3 del Alvia con destino Huelva, continúa en paradero desconocido desde el momento del siniestro. Según ha relatado su cuñado, Javier, lo último que se sabe de él es que se dirigía al baño, ubicado en el vagón 2, minutos antes del impacto.“No es normal no saber nada dos días después, no nos dicen nada”, ha destacado.
La respuesta que reciben cada vez que preguntan es siempre la misma: “No sabemos nada”. La falta de información genera un sentimiento de abandono entre los allegados. En el centro cívico, al menos 41 núcleos familiares han preguntado por personas que aún no han podido ser localizadas.
Una de las voces más contundentes ha sido la de María del Mar Fadón, hermana de Agustín. Ha explicado que su hermano ya se libró por azar de la tragedia de Angrois, al cambiar su turno en el último momento para permanecer en Granada, donde tienen familia. “De la segunda no se salvaba”, ha afirmado con visible emoción.
María del Mar ha contado también que su hermano expresaba temor en los últimos meses por cómo se comportaba el tren: “Venía diciendo que el tren temblaba, tenía que sujetar la cafetera de lo que se movía”. Aunque le sugirieron cambiarse a un puesto de oficina, Agustín se negó. “Le gustaba mucho su trabajo y la atención al público”, ha añadido.
Aunque ha mostrado comprensión hacia Renfe, ha cargado duramente contra la gestión de la crisis por parte del Ministerio de Transportes. En declaraciones públicas, ha pedido la dimisión del ministro Óscar Puente: “Que rueden cabezas, las que tengan que rodar, donde sean responsables”. Esta denuncia pone de relieve la fractura emocional que atraviesan muchas de las familias afectadas, no solo por la tragedia, sino por la falta de respuestas claras.
"No quieren ver la realidad"
La presidenta del Consejo de Enfermería de Andalucía, María del Mar García, ha atendido a los medios de comunicación en la mañana de este martes a su salida del Centro Cívico Poniente Sur. “Están destrozados, las caras son de resignación, no quieren ver la realidad. Cuando van pasando las horas cada vez ven menos posibilidades de que les den una buena noticia”.
En la otra cara, los que “ya saben lo que le van a decir”, “están sufriendo mucho, la situación es trágica”, añade. Los trabajos de identificación, asegura, son “complicados”, además de largos.
Afirma que cuando se enteró de la noticia lo dejó todo para venir a Córdoba a poner su grano de arena, “el personal técnico es el primero en intervenir”. A esta hora, el trabajo es otro, centrado en lo psicológico.
Por su parte, María Eugenia Castro, de Cruz Roja, ha cifrado en 150 las personas que trabajan en el Centro Cívico Poniente Sur para atender a los familiares de los desaparecidos tras el accidente ferroviario de Adamuz, tanto en tareas de atención psicológica como en labores logísticas o de avituallamiento.
“Ahora estamos centrados en aguantar ese duelo, la emoción que están viviendo las familias”, señala la responsable, que afirma que se coordinan con el 061 para dar apoyo a los allegados que se trasladan hasta este punto.
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