• La responsable del centro sanitario referente de la provincia repasa los principales proyectos que hay en marcha y cuenta cómo el coronavirus ha propiciado un cambio de modelo asistencial

Valle García. Directora gerente del Hospital Reina Sofía de Córdoba "El Hospital Reina Sofía se ha convertido en una marca de la ciudad"

La directora gerente del Hospital Reina Sofía, Valle García. La directora gerente del Hospital Reina Sofía, Valle García.

La directora gerente del Hospital Reina Sofía, Valle García.

Miguel Ángel Salas

Escrito por

· Ángela Alba

Redactora

A punto de cumplir cuatro años en la Dirección Gerencia del Hospital Reina Sofía, Valle García (Córdoba, 1975) repasa los principales proyectos que el centro sanitario tiene en marcha y cuenta cómo ha vivido la pandemia desde su puesto. "Ha sido una gran suerte poder liderar un hospital como este en un momento tan complicado", asegura esta especialista en Aparato Digestivo, que asume con optimismo y positividad cada reto que afronta.

–¿Cómo se encuentran ahora mismo los profesionales del hospital?

–Han hecho un duro esfuerzo a lo largo de toda la pandemia y sobre todo los que se dedican a los cuidados críticos de los pacientes, como intensivistas y anestesistas, acumulan un desgaste importante. En la tercera ola ya empezamos con el equipo de rastreo y la vacunación de los profesionales, lo que les ha hecho sentirse más seguros y tranquilos en el sentido de que pueden trabajar más a gusto, sin el miedo de las primeras oleadas por la incertidumbre del virus.

–El Reina Sofía acaba de cumplir 45 años. ¿Qué momento vive?

–Para nosotros este año es muy simbólico. Son 45 años como institución pública en los que el hospital ha recibido mucho apoyo por parte de los cordobeses. Además, hay un sentido importante de pertenencia de los profesionales. Por eso, el aniversario se vive con ilusión porque si algo ha traído la pandemia es la necesidad de reilusionar a los equipos.

–¿Cómo le hubiera gustado celebrar este aniversario de no haber sido por la pandemia?

–Creo que en este año nos hemos acostumbrado a celebrar las cosas de forma diferente y todo es una oportunidad. No nos negamos a festejar los 45 años de historia del hospital, lo que ocurre es que lo vamos a adaptar. Y creo que también es ilusionante porque la intención es que a lo largo de todo el año se desarrollen diferentes actividades que nos permitan celebrar con la sociedad cordobesa estos 45 años a través de los hitos que se han logrado en todas las materias. Vamos a hacer diferentes acciones y queremos enviar un detalle a las principales instituciones cordobesas. El Hospital Reina Sofía se ha convertido en una marca de la ciudad, ha ayudado a llevar fuera el nombre de Córdoba por su excelencia sanitaria y por ser un hospital público de vanguardia a nivel de Andalucía y de España.

"El hospital ha ayudado a llevar fuera el nombre de Córdoba por su excelencia sanitaria"

–Poniendo la vista en el futuro, ¿qué proyectos tenéis perfilados?

–La pandemia nos ha dado un empujón para impulsar proyectos que, además, están teniendo buenos resultados, como el cambio del modelo asistencial. Un hospital no es mejor por tener más camas. De hecho, cuando el Reina Sofía se puso en marcha, hasta el 70% de su superficie se usaba para pacientes ingresados. Ahora es al contrario; el 30% se utiliza para hospitalización y el resto para actividades que se hacen de forma ambulatoria. ¿Por qué? Pues porque nos estamos llevando la asistencia de los pacientes a su domicilio. Están, por ejemplo, los cuidados paliativos de adulto y pediátricos, la hospitalización domiciliaria y hemos puesto en marcha el trasplante autólogo de médula ósea en domicilio, algo que era impensable. Tenemos que seguir avanzando en esta materia. Este modelo asistencial ha venido para quedarse e ir creciendo en muchos ámbitos. Esto nos ha permitido afrontar el ingreso de los pacientes covid con mucha más holgura; no hemos pasado situaciones de no tener camas disponibles, como ha ocurrido en otros hospitales. También hay que aumentar la teleasistencia. Nos ha ido muy bien con las llamadas telefónicas con algunos pacientes, sobre todo con aquellos que solo tenían que venir para recoger el resultado de una analítica o de una prueba de imagen. Hay que seguir avanzando y vamos camino de las videoconferencias con el paciente porque verle la cara es importante. También queremos crecer en humanización de la asistencia sanitaria y estamos muy ilusionados con ese proyecto. El Índice de Humanización de Hospitales Infantiles (IHHI) nos situó entre los tres centros con mejor puntuación a nivel nacional. Tenemos una comisión de humanización y hemos creado una subcomisión en el Hospital Infantil. Estamos trabajando muy activamente en ello y tenemos que seguir profundizando.

Valle García, durante la entrevista. Valle García, durante la entrevista.

Valle García, durante la entrevista. / Miguel Ángel Salas

–¿Tenéis más objetivos a medio plazo?

–También queremos avanzar en cirugía robótica. Somos líderes en cuanto al número de cirugías robóticas que se realizan en Andalucía y, si todo va bien, tendremos disponible un segundo robot Da Vinci para aumentar aún más el número de procesos que operaremos con cirugía robótica. De hecho, vamos a ser referentes en Andalucía para que otros profesionales puedan venir a nuestro hospital a aprender a operar y llevar esa práctica a sus centros. Ahora mismo está usándolo Cirugía general, Cirugía torácica, Urología, Ginecología y Otorrinolaringología. En breve comenzará la formación de los profesionales para hacer la Cirugía bariátrica, Maxilofacial y Cirugía pediátrica, así que estamos muy ilusionados. En ese sentido nos queremos hacer punteros.

–Uno de los principales proyectos era el edificio de las consultas externas del Materno-Infantil, que se ha quedado estancado tras resolver el hospital el contrato con la constructora. ¿Qué supone esta paralización?

–Siendo sincera, y como soy optimista, creo que este parón hay que verlo como una oportunidad. Hemos vivido entre medias del proceso una pandemia que nos ha hecho ver que el edificio podía necesitar modificaciones para adaptarse a las nuevas necesidades asistenciales, como el aumento de superficie para mantener circuitos y salas de espera más amplias. Eso nos ha hecho pensar que hay que edificar las dos plantas más y habitarlas para la atención ambulatoria de niños y mujeres. La empresa no ha estado de acuerdo con esta modificación del proyecto, por tanto no ha dado su conformidad y esto ha conllevado a una resolución del contrato. En estos momentos estamos redactando la modificación de proyecto, que se mandará a supervisión para que autoricen una nueva licitación y esperemos que la obra pueda empezar en el menor tiempo posible.

–¿Por qué se ha tardado tanto en rescindir del contrato si hacía meses que la obra estaba parada?

–La empresa ha ido poniendo disconformidades al proyecto que había. Entonces, cada una de esas disconformidades han sido valoradas por la Junta de Andalucía. Finalmente, no se ha llegado a concretar ninguna actuación porque lo que quería la empresa no se podía contemplar. En ese impasse hemos visto que lo que teníamos pensado lo mismo no era lo que teníamos que hacer y había que adaptarlo ya a las nuevas necesidades sobrevenidas por la pandemia. Es verdad que la empresa tenía derecho a decir si aceptaba o no la modificación y no ha estado conforme, así que se ha resuelto el contrato y nos vamos a quedar con un proyecto que se adapta a estas nuevas circunstancias. El covid nos ha ayudado a entender que esto nos puede pasar otra vez y que tenemos que estar preparados.

"Somos líderes en cuanto al número de cirugías robóticas que se realizan en Andalucía"

-Con la necesidad de redistribuir espacios y los cambios en la atención al paciente por circuitos, ¿no se le podría dar más uso al Hospital de Los Morales?

-El uso del Hospital de Los Morales ha ido creciendo desde hace años. De hecho, estamos aumentando el número de consultas. Oftalmología se ha ido prácticamente allí. También ha crecido el número de consultas de preanestesia, los procedimientos que se están llevando a cabo en el bloque quirúrgico y ha aumentado la Unidad del Dolor, que ha dado un avance increíble en su lista de espera. Allí también están Rehabilitación y Salud Mental. Es un sitio para seguir creciendo en actividad ambulatoria. Ahora, para hospitalización, tenemos que cambiar los modelos de atención sanitaria y que los pacientes estén más en sus domicilios que en el hospital.

–Hace unos meses que el parking del Reina Sofía ya está gestionado por la adjudicataria. ¿Está cumpliendo con las condiciones del pliego?

–Me gustaría transmitir un mensaje de tranquilidad. La empresa está comprometida a llevar a cabo una serie de mejoras y las va a acometer, por supuesto que sí, pero algunas de ellas requieren de unos permisos oportunos que le tienen que dar para comenzar a ejecutarlas. Está pendiente de esos permisos, pero todo va en marcha. Además, se está agilizando el proceso para que pueda hacerlo lo antes posible.

–En junio cumple cuatro años en la Gerencia. ¿Qué balance hace?

–Ha sido todo un reto, sobre todo este último año, que ha sido un máster. Está siendo una experiencia profesional y personal increíble y me está enseñando mucho tanto en la forma de entender la profesión sanitaria como la no sanitaria, que aporta tanto a un hospital como este. El último año ha sido increíble porque se han vivido muchos sentimientos encontrados ante una circunstancia sobrevenida, pero la verdad es que emocionalmente me he sentido fuerte porque al final sabes que tienes a un gran equipo de profesionales a tu lado en el que todos reman en el mismo sentido. Todos juntos hemos visto lo que se nos venía encima y ha sido una gran suerte poder liderar un hospital como este en un momento tan complicado. Nos acordaremos para siempre de haber vivido esto.

Valle García, en el edificio de gobierno del Hospital Reina Sofía. Valle García, en el edificio de gobierno del Hospital Reina Sofía.

Valle García, en el edificio de gobierno del Hospital Reina Sofía. / Miguel Ángel Salas

–¿Le gustaría volver a la consulta?

–Lo echo muchas veces de menos porque soy médica y me gusta el trato cercano con el paciente, pero no me quiero parar mucho a pensarlo porque a veces me emociona. Me dedicaba sobre todo a la enfermedad inflamatoria intestinal y llevaba a pacientes crónicos jóvenes. Muchas veces me escriben mensajes por redes sociales y si me paro a pensarlo, me da sentimiento. Por otro lado, también creo que en la vida hay diferentes etapas y hay que disfrutarlas.

–¿Cree que en algún momento el cargo la ha alejado de la realidad de la consulta y los pasillos?

–Espero que no. Algunas veces pienso que he aprendido a ver el hospital desde arriba, pero siempre poniendo la atención en el paciente y el profesional porque yo he estado sentada en una consulta muchos años y sabes lo que siente un paciente cuando se sienta allí y también lo que siente el profesional base y las necesidades que muchas veces hay. Creo que soy una persona cercana, hablo con los profesionales e intento estar a su lado. Es verdad que ahora tengo una visión que no tenía antes, tienes que velar por el conjunto del hospital. A veces incluso te tienes que alejar del hospital y mirar por la provincia. Hemos pasado dificultades en ciertas especialidades en el Área Norte y Área Sur y tienes que darte cuenta de que los ciudadanos son todos iguales y que todos necesitan tener un acceso a la sanidad pública independientemente de donde vivan. A veces eso no lo entiende un profesional que trabaja en una única unidad. ¿Eso es alejarme de la cercanía de mi puesto de trabajo base? Creo que no, que es un valor añadido.

"He aprendido a ver el hospital desde arriba, siempre poniendo la atención en el paciente y el profesional"

–¿Se están trasladando profesionales a otros hospitales de la provincia por déficit de especialidades?

–Ahora mismo estamos creando unidades provinciales en algunas especialidades como Digestivo y Urología y no es por déficit de profesionales, sino porque queremos dar a los pacientes la atención sanitaria que necesiten independientemente de donde vivan. A lo mejor en otros hospitales no tienen los mismos recursos en cuanto a vanguardia o tecnología, pero la atención básica debe ser igual para todos y en el momento en el que se detecte que ese paciente necesita algo más, vendrá al hospital de referencia. La creación de unidades provinciales implica que todos los profesionales tengan la oportunidad de desarrollarse por igual. Es verdad que en alguna ocasión hemos tenido que hacer traslados por déficit de especialistas, pero en el momento actual tenemos que tener la vista puesta en que todos los ciudadanos reciban la misma atención sanitaria.

–¿Cómo recuerda esos primeros días de la pandemia a nivel personal?

–Creo que todos veíamos en televisión lo que ocurría en otros sitios y no nos esperábamos lo que nos iba a suceder. De todas formas, nos fuimos anticipando y creamos una comisión clínica y asesora a la Dirección con profesionales del hospital para analizar la situación y prepararnos para lo que pudiera ocurrir. Las primeras semanas las pasamos con miedo y mucha incertidumbre, pero hubo un sentimiento de unión y equipo que nos ha hecho más fuertes. Recuerdo encadenar una reunión con otra, pasearnos por el hospital y ver qué reformas teníamos que hacer, cómo cambiar circuitos… Vivíamos en el hospital. Empezamos a hacer el primer plan de contingencia y los primeros protocolos clínicos. El hecho de que los conocieran todos los profesionales daba tranquilidad y seguridad porque sabían lo que tenían que hacer en cada momento. Ya estamos preparando la sexta versión del plan de contingencia. Creo que el tener una hoja de ruta ha sido una de las claves de poder superar esta situación tan compleja.

La directora del Reina Sofía, con la imagen del 45 aniversario del hospital. La directora del Reina Sofía, con la imagen del 45 aniversario del hospital.

La directora del Reina Sofía, con la imagen del 45 aniversario del hospital. / Miguel Ángel Salas

–¿Cómo asumió en los primeros meses la falta de equipos de protección y los contagios entre la plantilla?

–Las primeras semanas fueron complejas. En esos momentos tratamos de hacer un uso muy eficiente de los recursos que teníamos. Entendíamos el miedo de los profesionales y todos querían todo, pero tuvimos que hacer un uso muy racional. A los que estaban en primera línea era a los que no les podían faltar esos equipos de protección. Pero como Córdoba es tan generosa, desde el principio el Imibic coordinó todas las ayudas que nos llegaban de la sociedad cordobesa. Los makers hicieron pantallas de protección, las costureras elaboraron equipos… La verdad es que no hemos vivido situaciones tan penosas como han sufrido en otras provincias.

–¿Cómo está viviendo el hospital esta cuarta ola?

–Las vacunas están siendo eficaces: ha bajado el número de ingresos y la mortalidad pero, por contra, la edad media de los pacientes hospitalizados por covid ha disminuido y están requiriendo mayor atención en Cuidados Críticos. Si no hubiéramos tenido la vacuna, hubiéramos tenido en la UCI a los jóvenes y a los mayores. Los profesionales que se ocupan de los cuidados críticos, sobre todo los intensivistas, son los que mayor carga de trabajo tienen en estos momentos. Ahora mismo, el 40% de los pacientes de la UCI están por infección covid y la estancia media se sitúa en 23 días cuando la hemos tenido en 17. Sin embargo, la mortalidad ha caído de forma considerable: teníamos un 18% en la tercera ola y ahora está en un 1,9%, lo que es increíble.

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