Córdoba

Transformar una piedra en una herramienta hace al hombre la especie dominante

  • El Museo Arqueológico de Córdoba acoge un taller sobre la talla de sílex

  • En el cauce del río Genil se encuentra un yacimiento de esta piedra

El arqueólogo Manuel Bermúdez elabora una pieza de sílex. El arqueólogo Manuel Bermúdez elabora una pieza de sílex.

El arqueólogo Manuel Bermúdez elabora una pieza de sílex. / Salas/EFE

La perspectiva arqueológica de la supremacía de la especie humana sobre las demás tiene una expresión clara en lo que se tiene como la primera industria del hombre: "El poder transformar una piedra en una herramienta es lo que nos ha hecho hoy día ser la especie dominante".

Así lo ha expresado este domingo el arqueólogo Manuel Bermúdez al reducido grupo de personas que han podido asistir, por las limitaciones del covid-19, al taller desarrollado en el Museo Arqueológico de Córdoba y que les ha permitido acercarse a la que se tiene como la primera industria del ser humano, la talla de sílex.

Bermúdez, miembro del grupo de investigación Careq de la Universidad de Córdoba, ha impartido el taller, encargado a la empresa Sexto Mario, a alumnado adulto, ya que el infantil se ha excluido por el riesgo que entraña la manipulación de este mineral, cuyo objetivo era conocer de manera práctica cómo eran los procesos de esta talla y lograr, en la medida de las habilidades de cada uno de los inscritos, alguna pieza del material en bruto.

El taller comenzó con la explicación de la funcionalidad del sílex, con una práctica del tallaje, que "no puede a ser a gran escala porque eso necesita una mano experimentada", precisa el arqueólogo en una conversación previa a la actividad.

Un participante del taller observa una pieza de sílex. Un participante del taller observa una pieza de sílex.

Un participante del taller observa una pieza de sílex. / Salas/EFE

"Saber dónde golpear, cómo golpear y qué piezas quieres hacer" fueron las pautas que se marcaron a los participantes que empezaron a experimentar la primera industria humana en la biblioteca del Arqueológico cordobés, con advertencias sobre la necesidad de guardar la distancia de seguridad, no ya como una medida sanitaria, sino de precaución por las lascas que saltan de la piedra.

Manuel Bemúdez y los miembros de Sexto Mario fueron concretando individualmente los golpes y los utensilios que se iban a utilizar, dependiendo de la dureza del elemento, que puede ser desde otro mineral a un cuerno de ciervo o un trozo de madera, porque el objetivo es que "al menos se lleven alguna pieza tallada por ellos".

Se trata de acercarles a lo que sería "el I+D de la época, a cómo pasar de una piedra que está en un canto en un río a una herramienta que te sirve para cortar y para tu día a día".

Al principio, refiere, el sílex era un material de uso "esporádico", aunque pasó a convertirse en "el no va más, hasta ir expresamente al yacimiento y recorrer kilómetros para recogerlo" porque se dieron cuenta que daba "una facilidad y un corte que no daban otras piedras", una cualidad que se mantiene en la actualidad con el uso en la cirugía médica de bisturíes de este mineral.

Lo mismo ocurre con la manufactura, que "al principio era más tosca y, poco a poco, la mano del hombre la ha ido evolucionando hasta pequeñísimas piezas”, llevado "por la supervivencia", señala Manuel Bermúdez, y porque "antes no había televisión y tenían más tiempo para pensar", bromea Maribel Gutiérrez, una de las responsables de Sexto Mario.

En el Museo Arqueológico de Córdoba se exhiben piezas de otros materiales, como apunta la responsable de la empresa que organiza el taller diseñado por el equipo de la institución museística, como la cuarcita. "Se usaban otras piedras, pero el sílex es la estrella, porque, al fin y al cabo, es un cristal, por eso corta así", apunta.

Manuel Bermúdez observa las piezas del Museo Arqueológico de Córdoba. Manuel Bermúdez observa las piezas del Museo Arqueológico de Córdoba.

Manuel Bermúdez observa las piezas del Museo Arqueológico de Córdoba. / Salas/EFE

Al igual que en su fabricación, en su uso existe una evolución, desde el primero, un canto al que se le daba un corte y se le generaba un filo para cortar, a puntas de flechas, pasando por el bifaz, "la navaja suiza de la época, porque tiene una punta para perforar, dos laterales para cortar y una parte para golpear", en expresión de Manuel Bermúdez.

Pero el sílex no sólo sirve a los arqueólogos para determinar la evolución de su fabricación, sino también los asentamientos y sus tipos, y la ruta que recorrían los grupos de unos diez individuos nómadas, que llevaban a cabo más por la recolección que por la caza.

El mejor yacimiento de sílex en Andalucía, y, probablemente, en opinión de Bermúdez, de la Península Ibérica, es el de Loja (Granada), mientras que en Córdoba se encuentra, de inferior calidad, en el cauce del río Genil, depositado en zonas de los municipios de Iznájar o Puente Genil, aunque también se localizó un interesante yacimiento en la capital, junto al antiguo cauce del arroyo del Moro, apunta Maribel Gutiérrez.

El taller sigue con diferente suerte según los participantes, que utilizan los distintos utensilios según lo avanzado de su trabajo y lo que pretendan hacer. "¿Y si golpeamos sílex con sílex?", pregunta uno de ellos. “Pues provocarías un incendio, porque saltan chispas”, responde el monitor. Es, quizás, el origen del fuego.

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