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Equipamientos Las ideas de Rafael de La-Hoz para el nuevo espacio escénico

El Teatro Góngora tendrá una segunda sala en la azotea

  • El espacio principal sólo podrá ser rehabilitado ante las dificultades que presenta el espacio · El antiguo cine de verano será cubierto para un espacio multiusos de 400 plazas

"Voy a preparar un proyecto para la azotea que no vais a poder rechazar". Eso es lo que le dijo el arquitecto Rafael de La-Hoz a los responsables y técnicos municipales que le acompañaron a una de sus últimas visitas al Teatro Góngora. La respuesta a ese envite se encuentra ya en poder del Consistorio en forma de anteproyecto, presentado ayer por el teniente de alcalde de Urbanismo, Andrés Ocaña (IU).

La mayor novedad del edificio que diseño Gutiérrez Soto se encuentra en el antiguo cine de verano de la azotea, que no tenía sillas sino mecedoras. De La-Hoz propone construir allí una sala menor multiusos, que permita desarrollar actividades escénicas de pequeño formato o conferencias sin tener que ocupar la sala principal del Góngora (700 plazas) o del Gran Teatro (unas 800 plazas). Precisamente, los responsables municipales le habían reclamado disponer de un espacio de estas características alejado del teatro a la italiana.

La respuesta es una sala versátil, diáfana, presidida por una estructura metálica para soportar todo el aparataje de luz y sonido. El arquitecto propone dos formas de organizar el espacio. En una de ellas, los cerca de 350 asientos disponibles se dispondrían como en un ring de boxeo, con un graderío fijo de diez filas y 200 butacas más tres zonas de asientos retráctiles en diversas alturas. Ese sistema, llamado caja negra, es propio de teatros independientes o salas menores de forma que la escena queda en medio del público. El segundo sistema deja un sistema fijo de graderíos mientras que el resto de las sillas se colocan por delante configurando un espacio tradicional escénico. El teniente de alcalde de Urbanismo explicó que se trata de una fórmula, la duplicidad de salas dentro de un mismo edificio, que ya se ha ensayado en otros equipamientos como el Central de Sevilla, el Lliure y el Nacional de Barcelona o el Teatro Experimental de Valladolid.

El presidente de la Gerencia de Urbanismo aseguró ayer que la creación de una planta más no supondrá un impacto en la zona. La realidad es que el antiguo teatro de variedades gana una planta, pero los edificios de alrededor son bastante más altos que el propio teatro. Además, el proyecto apuesta por una cubierta que no genere problemas estéticos en el entorno de la calle Jesús y María.

El principal problema del edificio se encuentra en el propio edificio, que es pequeño, no dispone de espacios para su ampliación y se encuentra fuertemente protegido por el planeamiento urbanístico. Según el anteproyecto, el gabinete de arquitectura ha realizado un estudio sobre las posibles correcciones a realizar en la sala para ampliar el escenario y modificar el patio de butacas de forma que, alterando el espacio, se lograra una mejor visión del escenario. Los técnicos han probado todos los escenarios (desde acentuar la pendiente del patio de butacas hasta eliminar asientos) y los resultados son concluyentes: no merece la pena cambiar la actual configuración del patio de butacas. Así, el anteproyecto propone dejar las cosas como están en este aspecto pese a que existen cuestiones que no se producen en los estándares de calidad de un teatro del siglo XXI. Un ejemplo de ello es que entre fila y fila, la separación es de 79 centímetros, una distancia insuficiente, según asegura el texto del anteproyecto. Son estos problemas los que han obligado a que el edificio no albergue la sede de la Orquesta de Córdoba al no poderse realizar una intervención en la estructura del inmueble ni crearse salas de ensayo o nuevas dependencias.

El diseño sí se propone realizar una serie de cambios sustanciales en los equipamientos necesarios para el funcionamiento del teatro, que precisan de algo más que una mera rehabilitación. Los actuales camerinos, estrechos y mal ventilados, serán modificados para dotar al edificio de una nueva zona de servicios en las plantas sótano, bajo el escenario. La propuesta realizada por el gabinete de arquitecturan apuesta, además, por negociar con los propietarios del solar destinado a aparcamiento en la calle Sevilla para establecer por ese lado del teatro todas las operaciones de carga y descarga, así como las salidas de urgencia con la que tiene que contar el edificio para poder ser abierto al público.

Formalmente, y de cara al exterior, el inmueble no tiene cambios sustanciales. De las imágenes mostradas ayer por la Gerencia Municipal de Urbanismo, se deduce que los expertos apuestan por mejorar las comunicaciones dentro del edificio, que tiene que ser adaptado a las nuevas exigencias de movilidad, ampliando el edificio por sus lados, en lo que actualmente son las medianeras.

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