Olga Caballero. Presidenta de la Agrupación de Hermandades de Córdoba

"Las mujeres han logrado muchas cosas con su labor callada dentro de las hermandades"

  • Hermana de la Esperanza desde hace casi 40 años, Olga Caballero viene de una familia con tradición cofrade y ahora quiere "hacer catequesis" y servir desde la presidencia de la Agrupación

Olga Caballero, en el claustro de las Capuchinas. Olga Caballero, en el claustro de las Capuchinas.

Olga Caballero, en el claustro de las Capuchinas. / Lolo Agredano

Desde su infancia, Olga Caballero ha estado ligada al mundo cofrade. Nació en el barrio sevillano de Triana, aunque poco después su familia se mudó a Ceuta y más tarde a Córdoba. Vive en la ciudad hace ya casi 40 años, los mismos que lleva unida a la Hermandad de la Esperanza, donde empezó limpiando plata y llegó a ser hermana mayor, una de las primeras mujeres en alcanzar este puesto en las cofradías cordobesas. Ahora acaba de cumplir otro hito al convertirse en la primera mujer presidenta de la Agrupación de Cofradías de Córdoba, un cargo que jurará el próximo 11 de octubre y en el que toma el relevo de Francisco Gómez Sanmiguel.

- Llega en un momento delicado por la crisis del covid-19. ¿Cómo está afectando a las hermandades?

- Como a la sociedad. Las hermandades son como una asociación en la que todos los hermanos y sobre todo la junta de gobierno están ayudando en obras sociales. Económicamente la pandemia ha pegado un palo. Todavía no se ha cobrado la subvención del Ayuntamiento y ha habido hermandades que han tenido que pagar muchos gastos que no han sido productivos porque no hemos salido a la calle. Están un poco ahogadas económicamente. Muchas habían cobrado las papeletas de sitio, pero algunas han tenido que devolver el importe a ciertos hermanos que lo han pedido porque no han hecho la estación de penitencia y tienen problemas en sus casas. Igual que también se han devuelto los palcos, las sillas y los abonos. Después de los ocho años que ha tenido Paco Sanmiguel y el listón tan alto que ha dejado, con la situación que tenemos va a ser difícil que yo lo alcance. Tendré que solucionar otros problemas adquiridos por la crisis social. Paco ha tenido un equipazo y tengo la suerte de que más de la mitad se quedan conmigo y los que han entrado son personas súper positivas.

- Este 2020 nos hemos quedado sin Semana Santa. Aunque aún es pronto, ¿qué expectativas hay para 2021?

- A mí me encantaría que estuviéramos todos en la calle y disfrutando de nuestras estaciones de penitencia, pero lo veo muy difícil. Ya no es por el costalero, porque se buscarían soluciones y las imágenes podrían salir; pero el ciudadano tiene que estar en la calle. No solo vamos a hacer una estación de penitencia a la Catedral, también vamos a hacer catequesis en la calle, y ese es el problema, que las personas no pueden aglomerarse. Tendría que haber un espacio entre ellos y eso es muy difícil. No tendríamos personal de seguridad como para poder hacerlo. No obstante, como esto está evolucionando continuamente, Dios quiera que todo cambie y si no fuera en 2021, a ver si puede ser para 2022. Sin embargo, algo habrá que hacer para que la gente esté contenta a nivel de cultos, pero la salida la veo muy difícil.

"No solo vamos a hacer estación de penitencia a la Catedral, también hacemos catequesis en la calle"

- ¿Le gustaría introducir alguna novedad en la carrera oficial tal y como está ahora diseñada?

- La carrera oficial que tenemos es un marco inigualable. No veo posibles muchos cambios porque tampoco tenemos espacio para hacerlos. Por decir algo, quizás agrandarla un poquito más para que empezara un poco antes de la Ribera. En realidad, lo importante es la puerta de entrada y finalizar en Santa Catalina.

- Ahora estaréis pendientes de qué ocurre con la segunda puerta de la Mezquita-Catedral…

- Ese es un tema jurídico que realmente no llevamos nosotros, sino más bien el Cabildo. Siempre iremos al lado del Cabildo y veremos a ver qué pasa. En el momento en el que sepamos algo, se transmitirá a la prensa.

- Uno de los puntos que incluye su programa es la creación de un centro de interpretación de las cofradías cordobesas. ¿Tiene alguna idea de cómo podría ser ese proyecto?

- Nos gustaría hablar con el Ayuntamiento porque esto ya se planteó hace mucho tiempo, pero por unas cosas o por otras no se ha llevado a cabo. Creo que ha habido cosas más importantes en la ciudad. Sin embargo, la Agrupación de Cofradías de Córdoba es grande, ya somos 52 hermandades, el salón de actos que tenemos es muy pequeño y no hay suficiente sitio para las vocalías. Me gustaría que se pudiera adaptar una casa vacía que el Ayuntamiento pudiera ceder y, de esa forma, dedicar una parte al museo y otra a la sede. La idea es que fuera un centro de interpretación con vídeos y explicaciones, muy didáctico, enfocado al turismo y a que los niños puedan introducirse en la Semana Santa y el patrimonio que hay en Córdoba, que es muy bueno.

Olga Caballero, antes de la entrevista. Olga Caballero, antes de la entrevista.

Olga Caballero, antes de la entrevista. / Lolo Agredano

- ¿Cómo está ahora mismo la savia nueva de las cofradías?

- Los grupos jóvenes han dado un paso gigantesco, aunque siempre se ha trabajado muy bien con ellos. Hace tiempo estuve de hermana mayor y reconozco que mi grupo joven era estupendo, pero ahora han dado un vuelco en todo. Son unos niños serios, formales, muy introducidos dentro de las hermandades, trabajadores… Incluso las juntas de gobierno y los hermanos mayores cuentan con ellos para muchísimas cosas. Además, en la Agrupación hay ciertas fiestas, como la Fuensanta o la vigilia de la Inmaculada, en la que ellos son los protagonistas. Están muy implicados.

- Desde 2012 ha sido vicepresidenta de la Agrupación en el equipo de Francisco Gómez Sanmiguel. ¿Por qué se ha decidido a dar este paso?

- Estos ocho años he trabajado súper a gusto con Paco Sanmiguel y he tenido un equipo de penitencia estupendo. Ha sido una junta extraordinaria porque en general ha sido muy trabajadora y formal. Ha sido un gustazo pertenecer a ella. En Madrid se celebró el Congreso de los Laicos y el presidente no pudo asistir, así que fui yo con dos hermanos mayores, Salud Aguilar de Veracruz y Manolo Bonilla de la Santa Cena. La verdad es que volví con el chip cambiado porque yo no me pensaba presentar. Me lo pensé mucho porque es mucha responsabilidad, pero reflexioné, di un paso al frente y aquí estoy. En la vida siempre tienes que hacer catequesis con los demás y como lo mío son las cofradías, pues haré lo que pueda en estos cuatro años.

- ¿Es consciente de que ha abierto camino a la mujer en el mundo de las cofradías? Se ha convertido en la primera presidenta de la Agrupación de Córdoba y también fue una de las primeras hermanas mayores de la ciudad.

- Fui la tercera hermana mayor. La primera fue Meli, del Socorro; y la segunda Marisa, de la Agonía. Luego entré yo en la Esperanza y me siguieron, entre otras, Rosario Revilla del Perdón, Salud de Veracruz y Rocío del Amor. El abanico se está abriendo. Creo que la mujer siempre ha conseguido muchas cosas con su labor callada y trabajadora dentro de las hermandades. Poco a poco se ha ido abriendo. De hecho, más del 50% de nazarenos son mujeres. Y en las juntas de gobierno, no te voy a decir que es cremallera como en política, pero hay muchas mujeres dentro.

- Estaban ahí, pero no figuraban.

-Bueno, a lo mejor no han figurado en las juntas de gobierno, pero han ocupado otros puestos, como camareras. Por ejemplo, en la Esperanza, de la que puedo hablar más porque es la mía, ha habido camareras vestidoras. Yo empecé limpiando plata, he estado vistiendo, montando ferias, he sido hermana mayor ocho años y en la junta de gobierno he estado al menos 22. Los casi 40 años que llevo en Córdoba he trabajado dentro de la hermandad. Además, en mi opinión, el hombre y la mujer trabajan igual.

"El que tenga una necesidad, que lo diga y pida, porque estaremos para servirle"

- ¿Usted se ha sentido alguna vez desplazada por ser mujer?

- Jamás. A mí me han acogido muy bien y me he sentido muy orgullosa de toda la gente que me ha rodeado y querido. Sinceramente, creo que la mujer y el hombre trabajan por igual. La mujer pone mucho empeño y cariño en las cosas y, parece que no, pero el papel de madre hace mucho; eres un poco como una gallina clueca. También hay que saber torear muy bien, amparar a la gente y hacer una familia porque al final se trata de ser familia.

- ¿Cómo llegó al mundo de las cofradías? ¿Le venía de familia?

- Los primeros biberones me los tomé en lo alto de un paso. Mi padre era de la junta de gobierno del Cachorro, en Sevilla, y en mi casa ha sido una tradición de toda la vida. De hecho, vivíamos en Ceuta y cogíamos las vacaciones en Semana Santa para ir a Sevilla. Desde pequeña lo he vivido y, parece que no, pero te va entrando hasta que lo llevas dentro. Muchas veces trabajas por tu hermandad, pero cuando te presentas a ocupar un cargo como este significa que te gusta tanto que quieres trabajar por todas. Lo he dicho desde el primer momento; el que tenga una inquietud y necesidad, que lo diga y pida porque estaremos para servirle.

- ¿Cómo fue su llegada a las hermandades cordobesas?

- Yo tenía 17 o 18 años cuando llegué a Córdoba, aunque estudiaba en Sevilla e iba y venía los fines de semana. Como éramos de Triana, nos tiraba mucho la Trianera, amén de que fuéramos del Cachorro. Así que pensamos que la Esperanza era lo más parecido a la Trianera. Conocí al hermano mayor en un Domingo de Resurrección y me hice hermana. Me llevaron a la capilla, me enamoré de la Virgen y ya llevo alrededor de 40 años en la Esperanza. También fui vestidora del Cristo; para mí el Gitano es especial.

- ¿Ha conseguido que sus hijos sientan esa pasión por las cofradías?

- Sí, uno era costalero, pero se dañó un hombro y ha seguido saliendo de nazareno, pero es menos capillita que mi hija. Ella vive en Madrid y pide sus vacaciones en Semana Santa. Y mis nietas lo mismo, son pequeñas pero una ya ha salido de esclavina y la otra de manigueta. Las tradiciones se llevan desde chiquitos, a mi me las enseñaron y yo he intentado enseñárselas a mis hijos.

Olga Caballero, en la plaza de las Capuchinas. Olga Caballero, en la plaza de las Capuchinas.

Olga Caballero, en la plaza de las Capuchinas. / Lolo Agredano

- Hay un sector de la población que critica mucho a las hermandades por todo el dinero que invierten en el mantenimiento y embellecimiento de su patrimonio. ¿Qué piensa sobre ello?

- Comprendo esas críticas. Son personas que quizás están pasando por un mal momento, pero ellos no saben que, por detrás, las hermandades se vuelcan en sus obras sociales, y ahora más con el covid. Desde el primer momento se ha ayudado a Adevida, a Cáritas parroquiales… No puedo nombrar a todas las organizaciones a las que se ha ayudado, pero el trabajo ha sido grande. En muchas sociedades y empresas se tiene una parte para patrimonio y otra para obra social. En las hermandades se hace obra social, más ayudar a la parroquia, y estoy hablando de cantidades de 20.000, 10.000 o 5.000 euros. Además, hay algunas que llevan comedores o residencias de mayores. Se mueven mucho en ese sentido y lo malo es que hay gente que todavía no lo sabe.

- ¿Qué nivel tiene el patrimonio artístico y humano de las cofradías cordobesas?

- El nivel es altísimo y Córdoba está súper preparada para una Semana Santa buena como la que tiene. Sí es cierto que creo, sin ánimo de criticar a nadie, que tuvimos la mala suerte del parón tradicional y ha habido que empezar casi desde cero. Ahora la gente se está volcando mucho y también son primordiales las canteras de los colegios. La tradición se está transmitiendo y se demostró cuando en los primeros años de Paco Sanmiguel se hizo el Vía Crucis Magno, que ha sido una ventana para que nos vieran a nivel nacional. Me siento muy orgullosa de ello porque nos dijeron, incluso fuera de los focos cofrades, que tenemos un patrimonio importantísimo que sin embargo no se conocía.

- También tenemos muchos artesanos de la imaginería, bordados, platería, orfebrería…

- Precisamente nos comentaban que se habían quedado muy sorprendidos por las caras que tienen las imágenes, que son todas mucho más bonitas casi que las de Sevilla. Entre la gente capillita se dice "está para entrar en Campana" porque en Sevilla ese es el inicio de la carrera oficial. Sevilla es Sevilla y va por delante de nosotros porque es una ciudad más grande y la tradición es muy grande, con un gran número de hermandades, pero aquí en Córdoba hay muchísimas, por no decir casi todas, que pueden entrar en Campana y serían una más, no se notaría que no son de allí. El patrimonio que tenemos es muy importante. Lo malo es que ahora con el covid estamos más parados en economía y trabajo. Hay muchas cosas preparadas y haciéndose que hay que pagar, por lo que es necesario conseguir dinero para ello.

- Además hay varias prohermandades que están a un paso de entrar en la Agrupación.

-Ahora mismo tenemos a dos esperando y una ha entrado este año, pero la pobre no ha podido estrenarse en carrera oficial. A las que se incorporen habrá que ir metiéndolas en días para procesionar. Tenemos un sábado vacío que se podría preparar. Habría que estudiarlo mucho con las hermandades que entraran y las que quisieran pasar al sábado o cambiar de día.

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