Localizan a un nieto de uno de los dos hermanos de Aguilar asesinados en Córdoba en 1936

La asociación Arehemisa hizo un llamamiento para encontrar a familiares de los dos hombres y cotejar su ADN

Catas arqueológicas en el cementerio de la Salud.
Catas arqueológicas en el cementerio de la Salud. / Jordi Vidal
E. Press

23 de marzo 2019 - 21:55

Aremehisa, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aguilar de la Frontera, tras haber hecho un llamamiento a la colaboración ciudadana para "localizar a familiares" de dos hermanos aguilarenses, Juan y Antonio Prieto Martín, que fueron "asesinados en Córdoba capital tras los acontecimientos ocurridos a raíz del alzamiento militar del 18 de julio de 1936", ha logrado encontrar a un nieto de uno de estos hermanos.

En concreto y según ha precisado el presidente de Aremehisa, Rafael Espino, han contactado en Córdoba con un nieto de Juan, que es hijo de Josefa, la cual era menor de edad cuando su padre, que entonces contaba con 32 años, fue fusilado en el Cementerio de la Salud de Córdoba el 9 de septiembre de 1936, junto a su hermano Antonio, que tenía entonces 27 años, solo un día después de haber sido detenidos por las fuerzas que apoyaron el intento de golpe de Estado que derivó en la Guerra Civil.

Aremehisa ha logrado localizar a este descendiente de Juan Prieto Martín después de haber difundido algunos datos biográficos de los hermanos asesinados en Córdoba, detallando que Juan nació el día 25 de julio de 1904 en Aguilar, donde cinco años más tarde, en 1909, lo haría también su hermano Antonio, el segundo de los cuatro hijos del matrimonio formado por Ignacio Prieto Fernández y Josefa Martín García.

Los hermanos fueron fusilados el 9 de septiembre del 36, un día después de haber sido detenidos por los golpistas

Vinieron al mundo en la vivienda familiar, ubicada en el número 41 de la calle Calvario, calzada de acogida de uno de los focos de asentamiento jornalero y obrero en el municipio desde las primeras décadas del siglo XIX, aunque, alcanzada la edad adulta, Juan y Antonio se marcharon a Córdoba, trabajando el primero como mecánico y el segundo como chófer.

Juan contrajo matrimonio con Paula Fernández Manibardo, natural de Torrejoncillos (Cáceres), y el matrimonio estableció su lugar de residencia en el número 25 de la calle de Enmedio, en una vivienda que permanecería vinculada a la familia Prieto Fernández, como mínimo, hasta mediados del mes de septiembre de 1936.

Con posterioridad, existe constancia documental de que en 1945, años después del asesinato de su marido, su viuda, Paula Fernández Manibardo, abandonó el citado inmueble para trasladarse a otro situado en la calle Sebastián de Belalcazar, junto con los dos hijos que había tenido con Juan y que en el momento del asesinato de éste eran menores de edad, Josefa Prieto Fernández y Manuel Prieto Fernández.

Ahora, según ha destacado el presidente de Aremehisa, han logrado localizar a un hijo de Josefa y, por tanto, nieto de Juan, y ello después de que "el 10 de enero del presente año 2019, tras más de 80 años de vergonzoso abandono institucional a las familias de más 11.000 personas inocentes asesinadas a lo largo y ancho de la provincia de Córdoba, diera comienzo en el Cementerio de la Salud la intervención para la investigación de las fosas y la exhumación de las personas represaliadas tras los acontecimientos represivos desatados a raíz del golpe militar de julio de 1936".

El pasado 22 de enero, "el equipo técnico al cargo del trabajo de campo informó de la realización con éxito de la exhumación de la primera persona represaliada en la ciudad de Córdoba como consecuencia de la acción franquista. Así lo confirmaban, según la notificación del equipo técnico, las claras evidencias criminales en forma de balística y los episodios de violencia derivados de disparos por arma de fuego en un esqueleto masculino compatible, por el contexto y las características antropológicas, con el de Juan Prieto Martín, y ese mismo día también serían exhumados los restos de su hermano Antonio Prieto Martín", y ahora Aremehisa ha encontrado a un familiar de ambos.

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