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Córdoba

Desolación en el viñedo español

  • Cultivo. Las heladas han dejado en los viñedos un paisaje desolador y muchos interrogantes sobre la calidad y la cantidad de la cosecha

El viñedo presenta un aspecto desolador. El viñedo presenta un aspecto desolador.

El viñedo presenta un aspecto desolador. / reportaje gráfico: el día.

Corría el año 1991 y yo empezaba a estudiar Enología en Francia. Recuerdo perfectamente mi primera visita a una bodega con uno de nuestros profesores. Nos recibió el bodeguero, un señor de edad avanzada que nos hizo la visita del viñedo y la bodega, al término de la cual nos dijo: "y ahora voy a presentaros a mis hijos. Tengo 47. Todos nos reímos pensando, evidentemente, que era una broma. "No os riáis, aquí están", nos espetó señalando lo que luego supe se llamaba el cementerio de botellas, una bodeguita dentro de la bodega donde se guardan botellas de todas las cosechas. "Cada vino es como un hijo. ¿Qué es lo más importante cuando se decide tener un hijo? Primero, asegurarnos de que la madre tiene buena salud y está dispuesta para concebir. Eso es lo que hago en invierno, vigilar la tierra y sanear las vides. Llega el embarazo, la viña florece, y ahí hemos de tener otros cuidados diferentes tanto con la madre como por el hijo que ha de venir. ¡Ah, esas heladas primaverales tardías, pueden dar al traste con todo. Y luego el niño nace, el zumo de uva se transforma en vino, y ahora hay que educarlo, criarlo y hacerlo salir al mundo esperando que sea una persona feliz o un vino apreciado". Nunca olvidaré esta gran lección que me enseñó la dedicación y el amor que hay detrás de una botella de vino.

El vino que ha de nacer en otoño de 2017 empieza su gestación con dificultades. El mes de abril ha terminado con una ola de frío intensa que ha provocado fuertes heladas afectando a diversos cultivos de frutales, pero ha sido el viñedo el más afectado. Para entender por qué, me detendré un momento para explicar el ciclo biológico de la vid, que se repite anualmente en seis fases: brotación, foliación, floración, fecundación y fructificación, envero y maduración.

La brotación se produce al inicio de la primavera, aún en marzo. Por la planta corre la savia y aparecen los brotes o yemas, que marcan el principio de un nuevo ciclo anual. La vid despierta de su letargo invernal y tras su periodo de reposo se efectúa una primera cava y se entierran las malas hierbas. La tierra se labra, se abona y se trata para eliminar los insectos nocivos. De esta forma se airea para favorecer un nuevo crecimiento de las raíces y el conjunto de la vida del suelo se reactiva. La foliación o aparición de las hojas se produce en abril y mayo. Las hojas, con sus múltiples funciones, son los órganos más importantes de la vid. Transforman la savia bruta en elaborada y ejecutan las funciones vitales de la planta: transpiración, respiración y fotosíntesis. Es en ellas donde, con el oxígeno y el agua, se forman las moléculas de los ácidos y azúcares que se acumularán en el grano de uva condicionando su sabor, a partir de la clorofila que capta de los rayos del sol la energía suficiente para realizar estos procesos. A finales de mayo o principios de junio aparecen los embriones de las flores y la floración se produce en pleno mes de junio. Las flores son blancas y minúsculas. El tiempo se convierte entonces en un factor decisivo para el crecimiento de la flor, por lo que el viticultor teme mucho la lluvia y prefiere un cálido sol. La floración determina ya el volumen de la cosecha y la fecha de comienzo de la vendimia: una floración tardía supone una vendimia tardía. Como vemos, tres de las seis fases del ciclo biológico de la vid ocurren durante la primavera. Cuando se producen heladas primaverales tan tardías como las vividas estas semanas, los brotes y las hojas se hielan. Puede haber una segunda brotación tardía pero que ya retrasa todo el ciclo, además de que como dice un buen amigo viticultor francés, "no se puede hacer un vino de primera con una brotación de segunda"… La mayoría de las veces se pierde gran parte de la cosecha de ese año y prácticamente la del siguiente, ya que la vid ha de recuperarse. El resultado final, sea como fuere, depende de la regeneración de la planta.

Las heladas han afectado a varios municipios riojanos y León ha sido una de las provincias que también se han visto muy afectadas. Las primeras estimaciones realizadas por el equipo técnico del Consejo Regulador indican una pérdida de cosecha de entre un 70 y un 80%, según las zonas.

En Galicia, las altas temperaturas provocaron un adelanto del ciclo vegetativo de la vid en más de un mes, y recibió la helada en plena floración, dejando de luto grandes superficies de viñedo, particularmente en Orense, y señaladamente en la DO Monterrei.

La meteorología tampoco ha tenido piedad con el viñedo de la Ribera del Duero, que se ha quedado prácticamente sin brotes. Una helada intensa en amplitud y en profundidad, lo que ha hecho estragos en unas viñas cuyo ciclo venía adelantado por la calidez de las semanas pasadas.

En Andalucía ha habido más suerte con el viñedo pero no así con los almendros, a los que la helada pilló en plena floración.

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