Córdoba

Córdoba revalida su compromiso de protección del Casco Histórico

  • El Ayuntamiento celebra el 25 aniversario de la declaración de Ciudad Patrimonio Mundial con una declaración institucional y un ‘mapping’ proyectado sobre la Puerta del Puente

El alcalde y concejales del Ayuntamiento, delante del 'mapping' de la Puerta del Puente. El alcalde y concejales del Ayuntamiento, delante del 'mapping' de la Puerta del Puente.

El alcalde y concejales del Ayuntamiento, delante del 'mapping' de la Puerta del Puente. / Laura Martín

Han pasado 25 años desde que Córdoba consiguiera la ampliación de la inscripción ya existente de la Mezquita-Catedral como Patrimonio de la Humanidad a todo el Casco Histórico. En este cuarto de siglo, los usos que se dan a esa zona de la ciudad han cambiado, a la vez que ha aumentado el turismo, por lo que ahora es necesario un nuevo planteamiento para su conservación y protección.

Ese compromiso es el que ha adoptado el Ayuntamiento en la declaración institucional firmada este jueves con motivo del 25 aniversario de la declaración de Córdoba como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco, algo que sucedió en la décimo octava Asamblea General, que tuvo lugar en Phuket (Tailandia).

Ahora, esa obligación contraída con este espacio de la ciudad se ha revalidado con el objetivo de “promover e impulsar actuaciones conjuntas en aras a lograr la adecuada gestión del patrimonio histórico, una mayor participación de los agentes locales y de la ciudadanía, y a incentivar la colaboración entre el sector público y privado”.

El Alcázar de los Reyes Cristianos ha acogido un acto de celebración en el que el alcalde de Córdoba, José María Bellido, ha leído este manifiesto y al que han acudido, además de concejales, representantes de la Junta de Andalucía y de la Diputación. Tras esto, en la Puerta del Puente se ha proyectado un mapping realizado con motivo de esta efeméride y, para concluir esta jornada, el guitarrista Vicente Amigo ha ofrecido un concierto en la Mezquita-Catedral.

El Consistorio pide a los vecinos "participación e implicación"

En esta declaración institucional, el Ayuntamiento señala como un punto fundamental el impulso a “la recuperación del patrimonio, favoreciendo su accesibilidad; la integración de los espacios urbanos, la protección del legado cultural, la gestión integral del patrimonio conjugando todos los valores culturales, históricos e incluso identitarios y la defensa de los principios que hicieron posible, en 1994, la declaración de Córdoba como una Ciudad Patrimonio de la Humanidad”.

En este texto, el Consistorio refrenda su responsabilidad de “vigilar para mantener la conservación y protección” del Casco, por un lado, y el fomento de su estudio, por otro, con el fin de que “pueda contribuir a la educación integral de otras personas o pueblos”.

Por último, el Ayuntamiento se dirige a los vecinos en esta declaración institucional, a los que pide “su participación e implicación para que este Patrimonio de la Humanidad que es Córdoba sea también la ciudad solidaria, sostenible, saludable, de calidad y bienestar que necesitamos para todos en el siglo XXI”.

José María Bellido, durante la lectura del manifiesto. José María Bellido, durante la lectura del manifiesto.

José María Bellido, durante la lectura del manifiesto. / Juan Ayala

En su discurso, el alcalde ha recordado que la obtención de este título supuso “el reconocimiento de nuestra ciudad como depositaria de un valor excepcional universal y de una parte de la historia de la humanidad”. Este “es un privilegio con el que pocos sitios cuentan, con una declaración tan extensa”.

No obstante, ha añadido que “más que un privilegio y prestigio nacionales o estatales para un determinado país, para los responsables políticos o culturales y para sus ciudadanos, esta declaración como Bien del Patrimonio Mundial es sobre todo una responsabilidad, a lo que se ha sumado, además, la declaración de la Fiesta de los Patios Cordobeses como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en 2012, y la de la Ciudad Califal de Medina Azahara, como Patrimonio Mundial, en el año 2018”.

Así, ha recordado que la delimitación del conjunto objeto de este título engloba todas las manzanas que rodean la Mezquita-Catedral. Al sur, esta área se extiende hasta la orilla del río Guadalquivir opuesta a la Mezquita, para incluir el Puente Romano y la Torre de la Calahorra; al este, hasta la calle San Fernando; al norte hasta el límite de la zona comercial; y al oeste hasta el Alcázar de los Reyes Cristianos y el barrio del Alcázar Viejo.

Dentro de los límites de la declaración se encuentran “vestigios que atestiguan el esplendor de Córdoba en determinados períodos históricos”. En este sentido, Bellido ha manifestado que el legado romano puede apreciarse en “el puente sobre el Guadalquivir, de época de Augusto; los mosaicos del Alcázar; así como varios lienzos de muralla”.

A la época árabe, la de mayor esplendor, “corresponde la Mezquita Mayor, en la que están representadas las distintas etapas del gobierno islámico de la ciudad, capital de Al-Ándalus durante el Emirato y el Califato”. Por otra parte, el barrio de la Judería es “testimonio de la cultura judía presente en la ciudad en época medieval”, mientras que de la Edad Media cristiana data “una construcción clave: el Alcázar de los Reyes Cristianos”.

Por último, de la Edad Moderna ha resaltado “la adición renacentista a la Mezquita, que supuso la reafirmación de esta en su papel de Catedral cristiana”.

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