Ocio seguro
  • Un paseo por el parque muestra a familias y amigos disfrutando de jornadas nocturnas algo más frescas 

  • En sus 27 hectáreas hay zonas infantiles o multideporte, circuito de cross y hasta un huerto urbano

La Asomadilla: el pulmón verde de Córdoba

Vista de Córdoba desde el Mirador de La Asomadilla. Vista de Córdoba desde el Mirador de La Asomadilla.

Vista de Córdoba desde el Mirador de La Asomadilla.

Juan Ayala

Los cordobeses que pasan el verano en la ciudad, con el recuerdo o el anhelo de playas o montañas alejadas de la cotidianidad, deben encontrar planes y espacios acordes a las altas temperaturas que vive Córdoba en estos meses de estío. Y entre las alternativas, el Parque de la Asomadilla se ha convertido en una de las zonas más recurridas para apurar las horas del día, ya entrada la noche.

Ambiente familiar, grupos de amigos, deportistas o paseos de perros son imágenes recurrentes cuando uno se adentra en el parque. Y todo con un regalo extra: desde la puerta ya se empiezan a notar los grados de diferencia entre sus zonas verdes y el asfalto que lo rodea.

La Asomadilla es el parque urbano más extenso de la provincia de Córdoba y el segundo de Andalucía, solo por detrás del Parque del Alamillo, en Sevilla. Compuesto por 27 hectáreas, su inauguración fue en marzo de 2007, después de varios años de demanda por parte de los vecinos.

Ubicado en el distrito Norte, aúna tres barriadas de la capital: Santa Rosa, El Naranjo y El Brillante. Cuenta con distintos espacios destinados a varias finalidades. Juegos infantiles, pistas multideportivas, circuito de cross, cafeterías, zona de actividades colectivas, además de grandes extensiones de césped.

Otra de las zonas que completan los 276.328 metros cuadrados del parque es el huerto urbano comunitario que se ubica a la entrada. Su superficie total es de 5.143 metros cuadrados y está gestionado por el Instituto Municipal de Gestión Ambiental (Ingema). Además, uno de los espacios más visitados por los paseantes de la Asomadilla es el mirador María José Moros Molina, desde donde se obtienen vistas de toda la ciudad.

Este parque cuenta con un premio otorgado en el año 2010 por la Fundación Biodiversidad, organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. El reconocimiento se debe al fomento de la sostenibilidad ambiental de un recinto que fue diseñado para simular un bosque mediterráneo con hasta una quincena de especies autóctonas de la zona: tamarindos, acebuches, olivos, olmos cipreses, granados, palmitos...

Zona de juegos en el parque de la Asomadilla. Zona de juegos en el parque de la Asomadilla.

Zona de juegos en el parque de la Asomadilla. / Juan Ayala

Las familias que se acercan hasta La Asomadilla buscan pasar la tarde noche a unas temperaturas más agradables. Cordobeses de distintos puntos de la ciudad encuentran en este parque un punto en común para socializar respetando las oportunas medidas de seguridad.

Porque a diferencia de otros años atrás, en esta ocasión debido a la situación covid, los parques urbanos mantienen un horario de cierre más temprano. Esta es la principal medida para reducir el contacto y evitar fenómenos como botellones, tal y como ha asegurado el alcalde de la ciudad, José María Bellido.

Esta medida ha originado un debate entre los paseantes, pues hay quienes echan de menos poder permanecer en el recinto hasta unas horas más tardías y aprovechar la vida nocturna de Córdoba, ya que durante el día, el calor invita a protegerse en casa. No obstante, también están los que opinan que aún no se ha conseguido dar carpetazo a la pandemia del coronavirus y es más que necesario tomar estas medidas.

Un recorrido por el parque una noche de verano

Si comenzamos un paseo por la Asomadilla, al oeste del parque se encuentra Ángela Gómez, una cordobesa vecina de Santa Rosa que aprovecha las tardes libres para poder ir al parque con la familia. Admite pasar un rato de reunión, además de encontrarse cómoda en esta zona, ya que “los niños pueden jugar al aire libre y nos podemos quitar la mascarilla porque hay distancia de sobra”.

Esta familia viene sobre las nueve de la noche y se va cuando cierra el parque, concretamente, cuando pasa la furgoneta de mantenimiento para avisar que la clausura se aproxima. “Es una pena que cierren antes, no creo que por un par de horas más vaya a influir negativamente en el covid”, reflexiona en voz alta.

Siguiendo el recorrido queda un grupo de amigas sentadas en una gran toalla extendida en el suelo. Son María Jesús Amaro, Elena Coca y Pilar Zamora, quienes aseguran que vienen con asiduidad al parque, “unas tres veces a la semana caen”. Este plan es muy común entre los jóvenes, ya que además de una ubicación agradable, esta opción resulta más barata que acudir a cualquier establecimiento de hostelería.

“Este es uno de los planes actualmente más higiénicos y saludables para todo el mundo, te juntas con tu círculo cercano y te traes tú la comida, y nunca hay aglomeraciones”, afirma María Jesús. Por su parte, Pilar es la que más alejada vive del parque, ya que entre el trayecto del autobús y la espera en la parada debe salir con bastante anterioridad para acudir puntual a su cita.

Elena reclama la existencia de otros recintos del mismo estilo, porque “Córdoba tiene muchísimas zonas sin edificar que se podría dedicar a parques como este”. El grupo de jóvenes aseguran que la Asomadilla es “El Retiro” de Córdoba.

Paseantes en el parque de la Asomadilla. Paseantes en el parque de la Asomadilla.

Paseantes en el parque de la Asomadilla. / Juan Ayala

De camino hacia la zona norte, algo más retirados se observa a dos perros labradores que olfatean todo lo que encuentran a su paso. Su dueño, Francisco Prieto, denuncia que a pesar de encontrar en el parque un lugar excepcional para pasear a sus animales, no hay ninguna zona habilitada para que estos puedan andar libremente, ya que no llevar a los perros atados está prohibido. “Ellos son parte de la familia y tienen que disfrutar como nosotros, y que en este parque con tantas hectáreas no los pueda llevar sueltos, no se entiende”, comenta.

Siguiendo el recorrido por el camino principal están Mariló Caballero y Francisco Gracia con sus sillas plegables y la cena preparada. La pareja afirma que a pesar de la gente que hay en el parque, no está saturado, “no es como el avión -la zona de Miraflores, frente a El Arenal, que es abierto y no tiene restringidos los horarios- que parece una feria”. Mariló dice que le gustaría volver al horario anterior, y recuerda que para evitar aglomeraciones o botellones “que realicen controles; la misma furgoneta que pasa avisando del cierre lo puede hacer”.

En la zona del parque infantil está la familia Contreras Nozal, que celebra el cumpleaños de sus mellizos de seis años. Esta fiesta familiar acoge a varios pequeños que corretean por el césped, además de estar equipados con juegos, piñata y todo lo referente a una celebración de estas características. “Este sitio es una buena opción para que ellos lo pasen bien, además de no estar en peligro por el covid”, señalan.

En el circuito de cross están las amigas Carmen y Pepa, quienes se desplazan a la Asomadilla, “un buen lugar para hacer ejercicio”. “Aquí me siento más segura”, afirma Carmen, mientras que Pepa califica de correcta la medida de cerrar los parques a una hora más prudente: “Cuando pase esto volveremos, pero ahora me parece bien que cierre, porque a partir de las 00:00 los que pueden quedar es gente que haga destrozos y eso no interesa a nadie”.

En última parada de este recorrido se encuentra el monitor Rodrigo Bertanha y sus alumnos en mitad de una clase de jumple, un deporte de moda que consiste en realizar ejercicios de rebote gracias a unas botas especiales. Rodrigo es brasileño y llegó a Córdoba hace 11 años; desde entonces se dedica a esta actividad.

La idea de ir a la Asomadilla a realizar sus clases se originó después de la pandemia, cuando el gimnasio en el que trabajaba echó el cierre. Sus clases, que reúnen a una media de 20 alumnos, tienen todo lo necesario para pasar un rato ameno mientras se practica deporte durante unos 50 minutos los lunes y miércoles.

Clase de Jumple en La Asomadilla. Clase de Jumple en La Asomadilla.

Clase de Jumple en La Asomadilla. / Juan Ayala

Rodrigo tiene unas 60 botas de rebote que le alquila a sus alumnos para hacer la actividad, un equipo de trabajo que ya han adquirido muchos de los aficionados a esta actividad. El profesional afirma que es el único en Córdoba que trabaja esta disciplina. Además de las clases, a veces el monitor realiza carreras populares por la ciudad.

Desde el primer momento que pudo salir a hacer ejercicio eligió el parque de la Asomadilla, dado que “es el más extenso y en el mirador hay distancia suficiente para todos los alumnos”.

Ya saben, actividades para todos los gustos y públicos pueden realizarse a diario en la Asomadilla, el parque más extenso de la ciudad y convertido, sin duda, en el auténtico pulmón de Córdoba. Todo un bálsamo para pasar mejor las noches de verano tras días de calor tórrido en compañía de familiares y amigos, o en busca de esos minutos de soledad a veces tan necesaria. Y al aire libre, algo tan demandado ahora en tiempos del covid.

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