Córdoba

“Ahora llevo muy bien la enfermedad, de pequeña me afectaba más”

  • La enfermedad inflamatoria intestinal afectó a la joven cordobesa Arantxa Murillo con tan solo nueve años y a los 27 ya lleva realizadas 13 operaciones

Arantxa Murillo (der.), junto a miembros de ACEII, en una mesa informativa. Arantxa Murillo (der.), junto a miembros de ACEII, en una mesa informativa.

Arantxa Murillo (der.), junto a miembros de ACEII, en una mesa informativa.

Con tan solo nueve años Arantxa Murillo empezó a sentir los síntomas de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), para la que por aquel entonces apenas había tratamiento ya que no se conocía tanto. De hecho, los médicos le pusieron cortisona y alimentación por vía parentenal (por vena) y batidos, con lo que estuvo casi dos años.

Esta cordobesa de Los Blázquez, que ahora tiene 27 años, ya ha pasado por 13 intervenciones y está a la espera de otra debido a nuevos problemas con la patología que sufre. La primera fue de urgencia a los 11 años, cuando una de las úlceras se llenó de gas y casi le revienta el intestino.

Le hicieron una colostomía (una abertura en el abdomen que permite que los desechos salgan del cuerpo a una bolsa) y a la semana la volvieron a intervenir porque tenía hemorragias. Entonces le quitaron otra parte de intestino y le diagnosticaron colitis ulcerosa aunque tiene la agresividad de la enfermedad de Crohn.

De nuevo a los 15 años entró en quirófano para extirparle el ano y hacerle uno con el intestino, lo que le permitió estar sin la bolsa hasta los 17 años. Sin embargo, tuvo rechazo y ya tiene una colostomía de por vida.

Cuando era pequeña a Arantxa –que ahora forma parte de la Asociación Cordobesa de Enfermedad Inflamatoria Intestinal (ACEII)– la enfermedad le afectaba más. Su pueblo es pequeño “y la gente no era consciente de lo que yo tenía”, además los niños le daban de lado en el colegio y se burlaban de ella porque tenía que ir al baño entre 30 y 40 veces al día, se le caía el pelo y se hinchaba a causa de los tratamientos.

Sin embargo, con el tiempo ha aprendido a llevar la enfermedad muy bien, ha tenido pareja y ha logrado ser feliz. Y tampoco ha tenido problemas en el ámbito laboral, incluso ya cuenta sin temor que tiene EII.

“He estado tres años trabajando en Inglaterra y nunca me han puesto pegas”, señala. Desde su experiencia aconseja a las personas que sean diagnosticadas que “no hagan caso a internet porque cada uno es diferente y la afectación de la enfermedad también lo es; hay que asumirlo”.

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