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Un policía nacional cordobés, entre los fallecidos en la tragedia ferroviaria

Psicólogos del Grupo de Intervención en Emergencias y Desastres en Adamuz: "La incertidumbre es uno de los dolores más fuertes"

Este equipo de psicólogos del Colegio de Psicología de Andalucía Occidental funciona mediante un convenio con el 112 y acompaña a víctimas y familiares para contener el 'shock' y evitar traumas mayores

Última hora del accidente de dos trenes en Adamuz, en directo

Familiares acceden al centro cívico habilitado para la atención de familiares en Córdoba. / Juan Ayala
Cristina Valdivieso

19 de enero 2026 - 15:10

Cuando ocurre una tragedia, no sólo las víctimas directas sufren las consecuencias. La incertidumbre, el miedo y el shock afectan también a familiares, testigos y personal de intervención. Para atender estas necesidades emocionales urgentes, el Colegio de Psicología de Andalucía Occidental cuenta con el Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres (GIPED), un equipo especializado que se despliega en coordinación con el servicio del 112 ante accidentes, catástrofes o situaciones críticas para brindar apoyo psicológico inmediato. Su objetivo no es hacer terapia, sino ayudar a que las emociones intensas no se conviertan en traumas duraderos, ofreciendo contención, escucha activa y acompañamiento profesional en los primeros momentos clave de la emergencia.

Mercedes Jiménez-Carlés es responsable del GIPED en Sevilla lidera el equipo que se ha desplazado este lunes para ha reforzar el dispositivo cordobés activado tras el accidente ferroviario de Adamuz. "Nuestra función es ayudar a que las emociones no se conviertan en un trauma mayor", resume. Explica que, ante la aparición de más víctimas y familiares afectados, el equipo se organiza en binomios (de dos en dos) para garantizar atención constante y permitir que algunos compañeros puedan descansar para continuar más tarde.

Jiménez-Carlés detalla que el grupo funciona mediante un convenio con el 112, que es quien activa la intervención. "Cuando hay una emergencia o un desastre, vamos para allá para atender a las víctimas, familiares y también a los intervinientes, como policías o bomberos, para evitar que en el futuro tengan un trastorno mayor o un duelo patológico", explica. "Aquí no hacemos terapia. Lo que hacemos es que ese shock, ese desbordamiento de emociones, puedan empezar a controlarlo y que no se convierta en un trauma gordo", aclara.

El equipo se organiza a nivel regional, con un coordinador general que activa los dispositivos según la emergencia. Cada provincia cuenta con un responsable que gestiona los binomios en el terreno. "Cuando se preactiva, tienes que estar preparado para cuando llegue el momento de salir", comenta. Desde Sevilla se han desplazado inicialmente tres profesionales, a los que se sumarán otros tres, y más binomios se incorporarán según las necesidades que se detecten en Córdoba.

Los objetivos de la intervención son claros. "Contener el desbordamiento emocional y permitir que las personas puedan retomar cierto control racional", explica. "Ese desbordamiento emocional hay que cambiarlo para que la persona pueda empezar a tomar decisiones de una forma más racional", señala Jiménez-Carlés. Además, enfatiza que todas las emociones que surgen, como la culpa, el miedo o la tristeza son "normales ante una situación anormal".

La psicóloga describe un panorama doloroso. "Nosotros esperamos encontrarnos familias rotas, familias deshechas y mucha incertidumbre, que es además un dolor también de los más fuertes, porque habrá gente que todavía no sepa nada de su familiar", cuenta. "La incertidumbre puede ser incluso más dolorosa que la certeza del fallecimiento. Cuando ya te dicen que ha fallecido, puedes empezar a elaborar el dolor, a hacer tu rito, a trabajar tu cabeza. Pero mientras no sabes qué ha pasado, cada vez que pasan las horas, tus pensamientos van diciendo que lo que viene puede ser peor. La incertidumbre es malísima, muy dura", subraya.

Sobre la duración de la intervención psicológica sobre el terreno, Jiménez-Carlés señala que dependerá de cómo evolucione la situación. "No somos futurólogos. Lo normal son dos o tres días, pero no hay nada marcado", afirma.

Finalmente, envía un mensaje a los afectados y a quienes necesitan apoyo. "No están solos. Hay mucha gente apoyándolos, muy preparada a nivel profesional, y vamos a estar conteniéndolos y apoyándolos lo que haga falta. No podemos prometer nada que no podamos cumplir, pero sí podemos hacer todo lo que esté en nuestra mano", sentencia.

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