Andalucía

El Gobierno de Moreno es el segundo más ‘lento’ del siglo para impulsar leyes

  • El Ejecutivo de PP y Ciudadanos necesita 14 reuniones en San Telmo para aprobar su primer proyecto legislativo

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en un Consejo de Gobierno. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en un Consejo de Gobierno.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en un Consejo de Gobierno. / EP

El Gobierno bipartito que preside Juanma Moreno aprobará el próximo martes, 23 de abril, su primer proyecto de ley. PP y Ciudadanos estrenan su capacidad de impulso legislativo desde San Telmo, si se obvian los decretos, con una norma encaminada a limitar los mandatos del jefe del Ejecutivo y sus consejeros a ocho años. El Gobierno del cambio ha necesitado 14 reuniones del gabinete –dos de ellas itinerantes, una en Antequera y otra en Sanlúcar de Barrameda– para aprobar su primera norma.

Populares y naranjas han tardado algo más de tres meses en tener lista su primera ley, y, aunque se han tomado más tiempo y reuniones que otros gobiernos andaluces de las últimas dos décadas, no han sido los más lentos.

José Antonio Griñan tiene el récord en el siglo XXI. En su segundo mandato, tras coaligarse con IU en 2012 para impedir el desembarco del popular Javier Arenas en la Junta, se tomó nada menos que 23 reuniones del Consejo de Gobierno para aprobar su primer anteproyecto de ley.

El debate de investidura del ex presidente Griñán finalizó el 3 de mayo de 2012 y el estreno del impulso legislativo fue el 31 de octubre de ese mismo año. Fueron casi seis meses, pero podrían haber sido más si no fuera por la obligación que tienen los Ejecutivos andaluces de presentar su proyecto de presupuestos autonómicos del año siguiente –con el que se estrenó Griñán en 2012– antes de que empiece el mes de noviembre.

Los gobiernos de Juanma Moreno en 2019 y José Antonio Griñán entre 2012 y 2013 tienen algo en común. Ambos son el resultado de una coalición de dos partidos que, por primera vez, pactaban para controlar la Junta. La coordinación entre socialistas e izquierdistas de IU tardó en arrancar, más o menos como ha ocurrido este año con los populares y los naranjas.

A Moreno y su aliado Marín se les criticó por una supuesta dilación en aprobar los decretos de estructura de las 11 consejerías del Ejecutivo, pero hay que recordar que Griñan, hace casi siete años, se demoró más todavía.

Ambos gobiernos coincidieron además en reducir en la estructura de la Junta. El ex presidente socialista lo hizo, en parte, obligado por las circunstancias económicas. La crisis económica arreciaba hasta el punto que sus primeras acciones legislativas fueron decretos para reorganizar la administración periférica regional y para recortar el gasto y cumplir con los objetivos de déficit. Moreno y su socio Juan Marín han hecho lo propio por convicción y han revolucionado para dejar en 11 los departamentos del Gobierno autonómico.

El hecho diferencial radica en que aquella coalición –que acabó naufragando– entre el PSOE e IU era una continuación de varias décadas de ejecutivos socialistas y el actual Gobierno ha supuesto un cambio de paradigma. Es la primera vez que las derechas llegan al poder en Andalucía.

Es muy probable que ese sea uno de los motivos de esta dilación, pues la media de reuniones del gabinete que han necesitado los ejecutivos andaluces en el siglo XXI está en ocho, frente a los 14 de Moreno y el record de 23 de Griñán.

Hubo otro presidente que superó esa media de ocho reuniones del Consejo de Gobierno para impulsar su primera ley. La paradoja está en que fue Manuel Chaves cuando comenzaba su último mandato en solitario, en 2008, con mayoría absoluta del PSOE.

Se tomó casi tres meses desde su investidura para firmar el proyecto de ley autonómica de municipios de gran población. Fue en la duodécima reunión de su Gabinete, que por aquel entonces todavía se celebraban en la Casa Rosa, sede provisional de la Presidencia de la Junta mientras se prolongaron las obras de rehabilitación de San Telmo.

El propio Chaves fue más raudo en su segundo Ejecutivo de coalición con el Partido Andalucista, que en el año 2000 no tardó ni dos meses en firmar su primera ley, en la sexta reunión del Consejo de Gobierno. El Chaves más rápido del siglo fue el de 2004, cuando sólo tardó 15 días y dos reuniones del Gabinete para estrenar el apartado de leyes.

Sin embargo, Susana Díaz rompió todos los récords en 2015. Tardó 80 días en formar Gobierno en un Parlamento con cinco partidos y sin una mayoría clara hasta que convenció a Ciudadanos para que fuera su socio preferente. Cuando lo consiguió, sólo tardó ocho días en aprobar no uno, si no dos anteproyectos de ley para luchar contra los desahucios.

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