laliga 1,2,3 | Córdoba-Sevilla Atlético

Y ahora, la presión para los enemigos (3-0)

  • Sin florituras, el Córdoba cumple el expediente con una goleada ante el colista y sale momentáneamente de la zona de descenso

  • El conjunto de Sandoval, muy espeso, dejó el encuentro resuelto en apenas tres minutos

Las imágenes del Córdoba-Sevilla Atlético Las imágenes del Córdoba-Sevilla Atlético

Las imágenes del Córdoba-Sevilla Atlético / Álex Gallegos

Hace apenas dos meses, tras caer en casa ante el Granada en el estreno de José Ramón Sandoval en el banquillo, el Córdoba estaba a 13 puntos de la permanencia. Hoy, nueve partidos después y tras una serie de seis victorias, dos empates y una única derrota, el conjunto blanquiverde arranca el día fuera de la zona de descenso. El milagro, ese por el que apostaron desde el primer día Jesús León, Luis Oliver y su equipo mientras muchos los tildaban de locos, casi se toca con los dedos. Quedan todavía seis capítulos por escribir, pero desde anoche la presión es para otros, el miedo es para esos rivales que dejaron hace tiempo de tener en cuenta a la escuadra cordobesista y ahora ven cómo les ha pasado por la derecha sin la más mínima intención de mirar hacia atrás hasta tener la salvación en el zurrón. Porque la autopista hacia el cielo ya está teñida de blanco y verde.

Ayer el día, el partido y el escenario que el cordobesismo llevaba meses esperando. Y casi todo se puede decir que salió a la perfección, al menos lo más importante. Es cierto que el equipo estuvo incómodo y volvió a jugar con fuego durante mucho tiempo, pero tiró de pegada para resolver en apenas tres minutos, en los que metió dos goles y se vio ante un adversario en inferioridad numérica. Puntería y puntos; el juego y sus abalorios empiezan a quedar en segundo plano a estas alturas de la película, en la que sólo importa ganar, sin detenerse demasiado en el cómo. Si acaso debe tenerse en consideración para que no vuelva a ocurrir, pues no es la primera vez.

Porque al Córdoba le costó un mundo entrar en el partido. Como dos semanas antes frente al Lorca, el otro equipo ya desahuciado en esta Liga 1|2|3, los blanquiverdes salieron precipitados, atenazados por la responsabilidad de tener que ganar a un colista plagado de jóvenes con ganas de reivindicarse. Con la gran novedad de Josema en el once y con un dibujo que con balón se parecía a un 3-4-1-2 y sin él tiraba algún metro atrás a Javi Galán para cerrar la banda izquierda, el equipo de Sandoval se mostró tremendamente impreciso de salida, y eso dio pie a que los sevillistas lucieran desparpajo en sus rápidas transiciones ofensivas, todas sin mayor peligro para Pawel.

En el otro área, Juan Soriano intervino por primera vez con éxito a los 12 minutos para despejar un zurdazo de Sergi Guardiola que se colaba por su palo. Esa opción del pichichi cordobesista, que se pudo vestir de corto gracias al favor de Apelación, llegó como consecuencia del juego directo, que volvió a ser una válvula de escape perfecta ante la falta de fluidez combinativa poco después, si bien esta vez fue el cuerpo de Konyk el que evitó el peligro. Sin embargo, a pesar de las ocasiones, el choque no estaba ni mucho menos en el lugar que el cordobesismo había imaginado en la previa, y eso ya era síntoma de nerviosismo ante la obligación de vencer.

El Córdoba se apoyó entonces en el balón parado y el golpeo de Reyes para parecer controlar más la situación, aunque fuera de manera artificial. Caro lo probó con un testarazo sin fuerza ni dirección antes de que un envío lejano del otrora ídolo sevillista con toda la ventaja para la defensa provocara un cortocircuito del que Narváez sacó petróleo con el 1-0 con una definición perfecta. Como cabía esperar, el gol reventó un partido que quedó definido en tres minutos. Porque sin tiempo para nada, un envío largo de Caro originó una contra que Jovanovic cedió gustoso a Narváez para el doblete del colombiano. Por si fuera poco, Reyes robó a continuación un balón a Yan Eteki en la salida y el pivote cortó la acción en falta para ganarse la segunda amarilla y dejar a su equipo con diez.

Antes del descanso, el CCF estaba ya de camino al paraíso imaginado. Sin un juego espectacular ni un control descarado, el cuadro cordobesista dominaba el encuentro con comodidad en el marcador y se veía con superioridad numérica sobre el verde. Mejor, imposible. Pero ni siquiera ese colchón sirvió para que los de Sandoval se serenaran. El juego local siguió a ráfagas, sin continuidad, con numerosas imprecisiones en los envíos, aunque eso no evitó que Soriano tuviera que volver a intervenir con éxito para evitar que la renta aumentara. Primero al filo del intermedio para despejar una volea de Vallejo y ya en la reanudación para atajar un remate en semifallo de Guardiola, que poco después volvió a intentarlo tras un penalti cometido por Berrocal sobre él mismo encontrando la misma respuesta del meta rojiblanco.

Ese golpe de efecto hizo despertar al Sevilla Atlético. Pese a estar con uno meno y verse superado ampliamente en el marcador, el filial siguió en pie. Y no sólo eso, sino que se permitió el lujo de ser mejor que un CCF espeso a más no poder que tuvo que lidiar con el disgusto y el murmullo de parte de la grada. Incluso tuvo opciones de meterse de lleno en el partido, como un derechazo de Miguel Martín que atajó bien colocado Pawel o un zurdazo a la carrera de Curro que se marchó a un palmo del poste derecho del cancerbero polaco.

Ante ese cariz que había tomado el partido, Sandoval agitó el banquillo. Tras un primer cambio obligado por unas molestias de Narváez, la entrada de Quim Araujo y Álvaro Aguado tenia como fin pasar a controlar más la medular, frenar el correcalles y tener un epílogo plácido. No lo logró. Es más, el filial continuó llegando bien. Genaro mandó fuera por un pelo un remate tras una falta lejana pésimamente defendida y acto seguido fue el palmeño David Carmona el que metió el susto en el cuerpo al cordobesismo con un derechazo. Curro también lo intentó buscando el ángulo en una acción individual que volvió a crear inquietud en un estadio que terminó de soltarse con el testarazo de Guardiola que cerró una goleada que saca al equipo del descenso.

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