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Pinceles como enredaderas
Pinceles como enredaderas
Jesús Alcaide | Actualizado 05.09.2008 - 05:00Abortada o clausurada de forma inesperada la intervención de Francisco Domínguez en el Patio del Colegio de Arquitectos de Córdoba con la entrada del nuevo decanato, el antiguo decano y actual gerente de Vimcorsa, continúa en su afán por incentivar el apoyo a la creación contemporánea y lo hace con la inauguración de un ciclo de intervenciones pictóricas en la fachada del edificio de Vimcorsa, actuación que potencia la atención que desde este espacio se muestra hacia el arte actual a través de su programación de exposiciones y que adelanta una temporada cultural en la ciudad en la que la apuesta por el arte en los espacios públicos parece ser una de las constantes a tratar por todas las instituciones culturales de la ciudad.
Sin integrarse en una corriente crítica y artística que desde los años setenta viene reivindicando el espacio público como un territorio de negociación y agenciamiento democrático, el denominado New Public Art (Serra, Rosler, Wodiczko, Holzer), este ciclo de intervenciones pictóricas que lleva por título El jardín de la casa continúa la senda de las intervenciones en el Patio del Colegio de Arquitectos pero trasladándose a un espacio con mayor tránsito como es el edificio de Vimcorsa.
Como artista seleccionado para inaugurar el ciclo se ha contado con Fernando Romero (Córdoba, 1978), pintor que desde finales de los noventa venía presentando en diversas exposiciones como (In)posturas o (Re)creaciones en la ya extinta Galería Cobalto o Islas en la Galería Carmen del Campo en el 2006 sus visiones figurativas de una realidad fragmentada que fundamentalmente se centraba en una deconstrucción del género del retrato y la figura humana.
Si en ese proceso de reconstrucción de la figura, Romero se servía hasta el momento de las veladuras y estrategias de fragmentación y construcción ilusoria del espacio propio de la disciplina pictórica, en los últimos años nuevos registros vienen imponiéndose sobre este modo de trabajo orientándose hacia los derroteros seguidos por otros jóvenes pintores andaluces como Jesús Zurita o Joaquín Peña Toro, cuya relectura del espacio urbano y la dicotomía artificial/natural parece compartir Fernando Romero en el enorme lienzo de lona microperforada utilizado en este Sweet Home.
Jugando con la imposición de una zona ubicada en ángulo con el propio espacio urbano, con un elemento arquitectónico de gran importancia icónica y figurativa como es uno de los balcones del edificio que parece asomarse a este trampantojo de nuestros días y con una serie de imágenes y referencias que nos llevan desde los juegos pattern&decoration hasta pasar por las reconstrucciones pictóricas de Gordillo y sus ahijados de los ochenta, la intervención de Fernando Romero traslada a la calle el propio proceso mental y constructivo de la pintura en el taller, un proceso mental y físico que aquellos que hayan paseado en estos días de atrás por el lugar habrán podido disfrutar en directo.
Sin integrarse en una corriente crítica y artística que desde los años setenta viene reivindicando el espacio público como un territorio de negociación y agenciamiento democrático, el denominado New Public Art (Serra, Rosler, Wodiczko, Holzer), este ciclo de intervenciones pictóricas que lleva por título El jardín de la casa continúa la senda de las intervenciones en el Patio del Colegio de Arquitectos pero trasladándose a un espacio con mayor tránsito como es el edificio de Vimcorsa.
Como artista seleccionado para inaugurar el ciclo se ha contado con Fernando Romero (Córdoba, 1978), pintor que desde finales de los noventa venía presentando en diversas exposiciones como (In)posturas o (Re)creaciones en la ya extinta Galería Cobalto o Islas en la Galería Carmen del Campo en el 2006 sus visiones figurativas de una realidad fragmentada que fundamentalmente se centraba en una deconstrucción del género del retrato y la figura humana.
Si en ese proceso de reconstrucción de la figura, Romero se servía hasta el momento de las veladuras y estrategias de fragmentación y construcción ilusoria del espacio propio de la disciplina pictórica, en los últimos años nuevos registros vienen imponiéndose sobre este modo de trabajo orientándose hacia los derroteros seguidos por otros jóvenes pintores andaluces como Jesús Zurita o Joaquín Peña Toro, cuya relectura del espacio urbano y la dicotomía artificial/natural parece compartir Fernando Romero en el enorme lienzo de lona microperforada utilizado en este Sweet Home.
Jugando con la imposición de una zona ubicada en ángulo con el propio espacio urbano, con un elemento arquitectónico de gran importancia icónica y figurativa como es uno de los balcones del edificio que parece asomarse a este trampantojo de nuestros días y con una serie de imágenes y referencias que nos llevan desde los juegos pattern&decoration hasta pasar por las reconstrucciones pictóricas de Gordillo y sus ahijados de los ochenta, la intervención de Fernando Romero traslada a la calle el propio proceso mental y constructivo de la pintura en el taller, un proceso mental y físico que aquellos que hayan paseado en estos días de atrás por el lugar habrán podido disfrutar en directo.
Especial 'El joven Murillo'
Pie de foto
Detalle de la escultura de Murillo en la estatua dedicada en Sevilla a la Inmaculada. / Manuel Gómez
El regreso del pintor de los desamparados
En las dos décadas iniciales de su carrera artística Murillo aplicó su talento no sólo a la iconografía religiosa; también cultivó una pintura social muy apreciada en el extranjero que al fin llega a Andalucía







está claro que al actual decano electo no le parecía bién que el colegio de arquitectos fuera un foco de agitación cultural. pues muy bién que cierre la cancela y sólo deje pasar a sus colegiados