Bilbao | Sexto festejo de las Corridas Generales Luis David destapa su temple

  • El diestro mexicano corta una oreja a cada uno de sus toros, logrando pasajes de buen toreo ante el sexto

  • El Juli consigue un trofeo y Enrique Ponce se marcha de vacío

El diestro mexicano Luis David, en un derechazo. El diestro mexicano Luis David, en un derechazo.

El diestro mexicano Luis David, en un derechazo. / Miguel Toña / Efe

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El cartel compuesto por los veteranos Ponce y El Juli y el joven Luis David –que sustituía a Aguado– ha sido el que más público ha congregado hasta el momento en Vista Alegre, alcanzando tres cuartos de entrada en un festejo en el que el triunfador resultó Luis David, quien cortó una oreja a cada uno de sus toros, con petición de la segunda en el que cerró plaza;entre tanto El Juli consiguió un trofeo y Ponce se marchó de vacío.

En la corrida de Garcigrande-Domingo Hernández, de desiguales hechuras y juego, destacaron los toros primero, tercero y sexto.

Enrique Ponce anduvo fácil y sin apreturas ante el que abrió plaza, un toro corniabierto, noble, con un buen pitón derecho. Tras un inicio por bajo destacó en una tanda diestra. Con el público de su parte, falló con los aceros y todo quedó en una cariñosa ovación.

Ante el cuarto, musculado, Ponce realizó una faena tan larga que en mitad de la misma recibió un aviso que posiblemente no escuchó. En la labor, técnica y con recursos, consiguió alargar los viajes a un astado sin clase, destacando en una serie diestra en la que imantó al burel tras una capeína. Falló con los aceros.

El segundo toro fue devuelto por su excesiva flojedad. En su lugar saltó un astado al que le costaba embestir. El Juli concretó un trasteo con frialdad y suficiencia, destacando en una tanda de derechazos y dejando ver que por el pitón izquierdo el toro era todavía peor.

El quinto, temperamental, derribó en varas. Era complicado y El Juli en una faena ambiciosa consiguió meterlo en el canasto. Logró alguna tanda buena con la diestra y y varios naturales estimables. Pero lo fundamental fue el pundonor y hacerse con el incierto burel. Estocada y una oreja como premio.

Luis David derrochó disposición ante el colorao tercero, corniabierto, al que recibió con una larga cambiada de rodillas junto a tablas. Quitó por gaoneras. En las afueras comenzó la faena con la diestra alternando un par de pases por la espalda y brilló en algunos naturales. El personal, paradójicamente, ovacionó con mayor fuerza unos circulares. Mató de media caída y le premiaron con una oreja.

Luis David recibió al sexto, alto y largo, con una larga cambiada de rodillas y se marcó un quite por lopecinas con el capote. El astado, serio, flojeó y aunque hubo protestas la presidencia lo mantuvo en el ruedo. Todo cambió cuando el mexicano recetó el temple como medicina en una faena en la que consiguió buenos pasajes con ambas manos, con una serie de naturales de buen corte y destacando otra diestra en la que intercaló una arrucina. Mató de estocada espectacular de la que rodó el toro sin puntilla y fue premiado con una oreja tras petición de la segunda, con bronca al presidente.

Luis David, que entró como sustituto gracias a su entrega en la tercera de feria, salió como triunfador del festejo destapando su temple.

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