Las Ventas | Decimosegunda corrida de la feria de San Isidro Juan Leal, sangre y triunfo

  • El matador de toros francés sufre una cornada grave, se mantiene en el ruedo y mata de un estoconazo para cobrar un merecido trofeo

El diestro francés Juan Leal es cogido por el tercer toro. El diestro francés Juan Leal es cogido por el tercer toro.

El diestro francés Juan Leal es cogido por el tercer toro. / Efe

La decimosegunda de la Feria de San Isidro arrojó un pésimo balance en Las Ventas y no es porque los diestros se marcharan de vacío ni porque la corrida de Pedraza de Yeltes, desigualmente presentada, astifina y en conjunto manejable, pero falta de chispa, no resultara, si no porque uno de los tres diestros, Juan Leal, salió herido grave con una cornada en la región perianal.

Juan Leal, con un toro alto, largo, de buena condición, realizó una faena que comenzó de manera explosiva, en los medios, de rodillas, toreando con la diestra, ligando cinco derechazos y el de pecho. Con la derecha, en otra, sufrió un achuchón y perdió el engaño. El toro pedía distancia y el diestro francés se metió pronto en cercanías, en el terreno que más le gusta. En ese cuerpo a cuerpo, hacia los adentros, le alcanzó y le infirió una cornada en el recto. El espada, con vergüenza torera, se mantuvo en el ruedo hasta matar de una estocada en lo alto en dos tiempos que por sí sola era de premio. Cobró una merecida oreja y entró en la enfermería, donde fue operado y de donde no saldría.

Octavio Chacón, con el peor lote, cumplió con oficio ante tres toros. Abrió plaza un colorado, protestado de salida, alto, abrochado de cuerna, astracanado, que cumplió en varas, noble, pero que flojeó en exceso. El gaditano pergeñó una faena que tuvo como virtud el temple, pero en la que faltó transmisión, ya que el toro perdía las manos constantemente. El diestro andaluz, con el cuarto, con un toro sin entrega realizó una labor correcta que no caló en los tendidos.

Octavio Chacón tuvo que despachar como tercer astado al sexto al estar herido Leal. Con la montera calada, con oficio y sin molestarle, extrajo muletazos por ambos pitones a un animal sin clase y que no humillaba.

Javier Cortés no estuvo a la altura de lo esperado, dejando muy mala impresión con la espada. El segundo, colorao, protestado por su trapío, cumplió en varas, arrancándose de lejos para recibir dos puyazos. Javier Cortés, que toreó bien a la verónica, logró lo mejor con la franela en una serie con la izquierda con un toro noble, pero que salía suelto de los muletazos. Falló con la espada.

Con el quinto, colorao, alto, largo, que no se empleó en varas y resultó complicado, Javier Cortés estuvo desafortunado en un trasteo accidentado, en el que gracias a que hizo la croqueta se libró de una cornada. En las tandas, sin brillo, se unió un desarme decisivo. Con la espada dio un mitin.

Espectáculo para olvidar cuanto antes y a la espera de que Juan Leal se restablezca lo antes posible de una cornada tremenda.

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