Toros El Cid triunfa con un 'cuadri' de vuelta al ruedo en su despedida de Huelva

  • Manuel Escribano y Rafael Serna se marchan de vacío en una tarde interesante

Manuel Jesús ‘El Cid’, triunfador de la tarde, en un natural. Manuel Jesús ‘El Cid’, triunfador de la tarde, en un natural.

Manuel Jesús ‘El Cid’, triunfador de la tarde, en un natural. / Efe

El diestro Manuel Jesús 'El Cid' salió hoy a hombros en el festejo inaugural de las Colombinas de Huelva al desorejar a un bravo toro de Cuadri, premiado con la vuelta al ruedo, en una tarde en la que tanto Manuel Escribano y Rafa Serna se fueron de vacío.

Interesante el primer festejo de las Fiestas Colombinas, con una corrida de Cuadri que volvía al coso de la Merced tras dieciséis años. Hubo seriedad en la presentación y un comportamiento que mantuvo el interés del público que ocupó los tendidos en tres cuartos del aforo. Destacó sobremanera el cuarto de la tarde, al que "El Cid" cuajó en su despedida del público onubense.

El primero de la tarde fue noble pero duró poco en la muleta del diestro de Salteras. La faena fue limpia y de buenas maneras, pero no llegó a cotas mayores. Apenas tres series de buen trazo le valieron para saludar una ovación cariñosa del público onubense.

El cuarto fue un toro serio en todos los tercios. Complicado en banderillas, en la muleta mostró embestidas encastadas, con las que El Cid se acopló sobre todo por el pitón izquierdo, con un toreo al natural de gran clase que caló, y de qué manera, en los tendidos.

Se solicitó de forma tímida el indulto al excelente toro, quedando en vuelta al ruedo de forma merecida. Gran toro, y faena importante de Manuel Jesús, que le valieron las dos orejas para una emotiva y triunfal despedida de la Plaza de Toros de la Merced.

Nulas opciones de triunfo tuvo Manuel Escribano con su lote. Su primer oponente, segundo de la tarde, careció de recorrido. El de Gerena llevó a cabo una faena afanosa pero sin lucimiento. El trasteo al quinto de la tarde transcurrió con parecido guión: toro parado y con complicaciones, y pundonor del torero, que, al menos, se justificó.

Serio y sin entrega, fue el tercero, al que Rafael Serna instrumentó una faena entregada y de exposición. Sin humillar, el toro no regaló una embestida, aunque la faena tuvo la emoción de la incertidumbre, ante esas acometidas nada claras del astado. El mal uso de los acero privó a Serna de un premio merecido.

El sexto adoleció de recorrido. Lo intentó el torero sin lucimiento, en un faena que no llegó a calar en los tendidos.

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