El Cid corta una oreja a cada toro de su lote y David Mora deja su sello

El diestro toledano obtuvo un trofeo del que cerró plaza · El encierro de Manolo González, desigual de presencia y juego · César Jiménez, aún sin opciones, no estuvo afortunado en su regreso a El Puerto

El Cid, en la foto frente al que abrió plaza, abrió la puerta grande sumando una oreja de cada uno de los toros de su lote.
El Cid, en la foto frente al que abrió plaza, abrió la puerta grande sumando una oreja de cada uno de los toros de su lote.
Francisco Orgambides

05 de agosto 2012 - 01:00

GANADERÍA: Seis toros de Manolo González y Sánchez Dalp, , primero y quinto con el hierro de González. El sexto como sobrero de otro devuelto por inválido. Encierro desigual de presencia y juego, el más toro, el de reserva. TOREROS: Manuel Jesús 'El Cid', de azul pavo real y oro, estocada tendida (OREJA tras aviso) y estocada casi entera (OREJA) . César Jiménez, de rosa y plata, estocada y dos descabellos (PALMAS) y bajonazo (SILENCIO). David Mora, de blanco y azabache, sartenazo y cinco entradas de descabello doblando el toro (SILENCIO) y estocada (OREJA tras aviso). INCIDENCIAS: Un quinto de plaza en tarde agradable de poniente. Se guardó un minuto de silencio en memoria del alcalde Fernando Gago, que fue presidente de esta plaza, y de Juan Puerto Peralta, del equipo médico. Un espontáneo se tiró en el sexto evitando los banderilleros que llegara al toro y José Félix Rodríguez se desmonteró tras parear muy bien al sexto.

Por fin abrió sus puertas la Plaza Real, cerrada desde agosto del año pasado y con muy poca oferta en una temporada que se abre con dos corridas de toros y una novillada menos. Y es que la demanda parece que está a la baja ya que ayer en los centenarios tendidos apenas había un quinto de plaza, y otra cosa es la gente de pago porque ya se sabe que esta plaza adolece de un tifus municipal más de cuatrocientas localidades.

Pero esa es otra historia, la historia de ayer la protagonizó El Cid, que cortó una oreja de cada uno de sus toros de Manolo González, encierro desigual de comportamiento y juego aunque los potables fueron para el saltereño.

El Cid se las vio con un primer toro muy noble, que salía un poco a su aire de los embroques y de los que se dicen buenos para el torero, tanto de cara como de juego. Fue una labor creciente, de menos a más en la que El Cid, aunque quizá le faltó reunirse más, sí que opuso la franela con asiento y argumento. Aunque el toro se acostó por el izquierdo en las escaramuzas iniciales, toro y torero fueron centrándose en una pelea a más en la que los mejores pasajes del Cid estuvieron en el colofón de los ayudados, el cambio de mano y el pase de pecho. La oreja llegó tras la estocada.

Su segundo fue un toro inválido, en una corrida de escasas fuerzas que se saldó con el monopuyazo de trámite. Se cayó mucho en la muleta y el Cid, buscando la complicidad del tendido, le dio importancia a su labor. Hubo temple en las verónicas de recibo y arrebató en los muletazos sin obligar, para que no se derrengara el toro. A la postre desplantes cerraron una labor muy bien escenificada con premio de oreja.

César Jiménez tuvo un primer toro descastado y sin opciones, que apenas tenía media arrancada y ante el que se opuso con poca fe. Menos fe tuvo el de Fuenlabrada con su segundo, toro descastado, con la cara arriba y que topaba, enfadándose el público cuando el matador abrevió.

David Mora fue otra cosa porque tuvo valor poniéndose muy de verdad delante del tobillero tercero, que desarrolló sentido y que incluso cogió al toreo, sin consecuencias. Con el sobrero que cerró plaza, El Puerto apreció sus formas asentadas, mostrando el toledano las calidades que atesora. Una pena que el toro, el más hecho de la tarde, aunque tuvo nobleza no tuvo el mismo empuje que el torero. Parado y sin gas, la labor bajó con el toro aunque hubo momentos con torería, poso, autoridad y aguante por ambos pitones, y un cambio de mano de cartel.

Como el que ha dejado David Mora en El Puerto.

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