Manel Navarro, desahuciado de su casa y sin amigos por el gallo en Eurovisión
El retrato que hace el cantante de su experiencia en el festival de 2017 es dramático
Ahora que existe mayor sensibilidad hacia la salud mental, el caso del cantante Manel Navarro revela lo duro que tuvo que ser no ser aceptado como representante de España en Eurovisión y cargar desde entonces con todo lo que conllevó esa responsabilidad y el error añadido del gallo en su interpretación. Casi una década después de su paso por el certamen europeo, Manel ha decidido romper su silencio y narrar el "vía crucis" personal que sepultó su salud mental y su carrera.
En una conmovedora entrevista para el podcast Vergüenza, el artista ha recordado cómo un proyecto que nació sin su ambición (“yo nunca había querido ir a Eurovisión”, confiesa), terminó convirtiéndose en una pesadilla de acoso y abandono profesional.
El drama comenzó mucho antes del famoso "gallo" de Kiev. Navarro revela que fue presionado por su entorno para participar y que, apenas 48 horas antes de la preselección fue obligado a traducir al español una propuesta concebida en inglés. Tras una gala marcada por el conflicto y las críticas contra su mentor, Xavi Martínez, el cantante se sintió derrotado antes de empezar: “Me dicen que gano y yo lo que me siento es como una mierda”. Con solo 21 años, se vio envuelto en una espiral de odio que mezclaba acusaciones de tongo con ataques políticos por su origen allá donde iba a promocionar Do it for your lover. Y también cuando iba de forma anónima por la calle se le acercaban para insultarle.
Acoso en la Green Room y violencia en las calles
Lo vivido durante el festival de 2017 superó cualquier límite imaginable. Manel relata la crueldad de parte del público español desplazado a Ucrania, quienes, desde la propia grada, le gritaban "Manel, muérete" o "jódete" mientras las pantallas mostraban los marcadores a cero. Aquella hostilidad no terminó en la gala que terminó siendo tristemente memorable por el gallo. Al regresar a España, el odio saltó de las redes sociales a pie de calle. El cantante recuerda con amargura incidentes donde le tiraban hielos e incluso le escupían mientras se mofaban de él.
“Había gente insultándome, haciendo el gallo... Me metían en el saco de independentista. Daba igual lo que cantara”, lamenta el artista, señalando que esta situación le generó un miedo escénico que le ha perseguido durante años.
El abandono de la industria: una carta bajo la puerta
Pero aún hay más. El golpe más doloroso vino de quienes debían protegerle. Navarro denuncia ahora que, tras dejar su carrera y su vida para mudarse a Madrid bajo la promesa de apoyo de su discográfica, esta le dio la espalda a las 48 horas de volver de Kiev. “Me pasaron una carta por debajo de la puerta de que tenía dos días para dejar el piso que me pagaban", se queja con gran amargura.
Solo, sin mánagers y acogido por una amiga en Alcorcón, Manel vio cómo la industria le ponía una "cruz". “Todo el mundo me dio la espalda. Me ha costado incluso quedar con artistas para escribir”, confiesa a sus 29 años, evidenciando que la verdadera derrota no fueron los puntos del festival, sino la falta de humanidad de un sistema y le abandonó durante años.
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