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El Hormiguero Rajoy se dejó su colchón y una bici estática en la Moncloa

  • El ex presidente en su entrevista en 'El Hormiguero' confía en que prospere un acuerdo entre PSOE y PP, "echa de menos" a Pérez Rubalcaba y revela que tiene en casa Netflix

Mariano Rajoy durante el programa de este martes Mariano Rajoy durante el programa de este martes

Mariano Rajoy durante el programa de este martes / Atresmedia

Ha pasado menos de año y medio y el ex presidente Mariano Rajoy parece de otra época. Hoy reaparecía en el prime time con una entrevista distendida en El Hormiguero (fue lo más visto del día pero sin brillantez en el dato, 2,5 millones, 14,6%) que le convierte en una figura añorada aunque tan sólo unos meses atrás despertaba más sombras y dudas que luces y certezas como confirma aquella moción de censura que le expulsó del Congreso.

En aquella ocasión, con la espera de los votos de sus señorías, el  entonces presidente se refugió en un bar de la calle Alcalá (no se acuerdo ahora qué tomó allí), cerca de la plaza de la Independencia, ejem, vaya palabra. Esta noche volvió a tomarse una cerveza sin alcohol en la calle Alcalá, pero en un bar más alejadito, pasando el número 500, donde se pasan de copas al terminar el programa los del equipo de Pablo Motos.

En ese bar, con un brindis algo desangelado y con los clientes como pasmarotes, todo demasiado frío y gallego, se despedía el espacio de Antena 3 donde Rajoy ha estado a gusto y se ha sentido ídem asegurando que ser presidente ha sido lo más grande que le ha ocurrido. De su estancia en la Moncloa deja el recuerdo de grandes profesionales que atienden y cuidan del lugar del presidente, donde se comen unos macarrones excelentes, y donde se dejó olvidada "una bicicleta estática" que no sabía dónde colocar y no entiende que el cambio rápido  de colchón por el actual inquilino interino perpetuo, Pedro Sánchez. Cree Rajoy, todo risas de circunstancias, que de haber dejado aquella gomaespuma bajo su espalda algo por ósmosis se habría infiltrado para el sentido común del actual dirigente del paísç

A Pedro Sánchez, a quien el ex le debe tener toda la tirria del mundo, le atacó pero sin afilar el cuchillo, que ya tiene encima bastante el calculador de los pactos imposibles. Su antecesor, que nunca ha recibido una llamada suya aunque él sí preguntó sus dudas a otros residentes en el palacio, confía en que prevalezca un acuerdo razonable entre las dos grandes fuerzas políticas, PSOE y PP, por historia y compromiso con España y lanzó por la tangente, por la indiferencia, su opinión sobre Vox, a los que considera que coinciden en aspectos como la unidad del país, pero sin dar más importancia.

Sobre su legado, como buena mentalidad tecnócrata, se marchó a sus cifras de crecimiento, 3% frente al 2% actual, y su medio millón de puestos de trabajo creados anualmente frente a la alerta de recesión. Estas cifras están pidiendo el VAR de Ana Pastor. Lamentó "un gobierno que no ha hecho nada".

¿Y ha leído el libro de Sánchez, Manual de resistencia? ... Pasapalabra fue la respuesta.

Entre otras preguntas el ex presidente relató su sinvivir con Puigdemont y el 155, una parte esencial de su libro Una España mejor  (defiende que ha dejado una España mejor), sobre su gestión presidencial, que para eso iba esta noche a hablar con Pablo Motos y Trancas y Barrancas, tras una gira por las cadenas.

Un volumen que para su versión en audiolibro ha tardado 22 horas, a razón de 2 horas por día.

A las hormigas les confesó que sólo una vez se quitó la barba, y fue en Creta, en 1990, cuando le dio aquel siroco. Al verse barbilampiño se sintió poco favorecido y volvió a dejarse la nevaba barbilla que luce con sus movimientos aparatosos de mandíbula. 

Entre sus declaraciones más sentidas estuvo la de la persona que echa de menos de su labor política: el desaparecido Alfredo Pérez Rubalcaba, con el aplauso del público.

Luego, como decíamos, Motos y su interlocutor se llamaron al bar, mientras echaban la Champions por la tele, sin saludar demasiado a quienes estaban por ahí. Ahora Rajoy se toma más cervezas, nunca ha querido perder del todo esa estampa de notario calmada de una perdida localidad levantina que guardaba debajo de las solapas de dirigente del PP en el berenjenal de la corrupción.

A Rajoy le gusta la serie 'Fariña'

El gallego también ha confesado sus gustos televisivos. En casa tiene Netflix y le gusta las primeras temporadas de House of cards, "que después el guionista se relía", y le gusta una serie de la tele de su tierra, TVG, una serie que se llama Boqueixón, sobre una concejala, y que no localizamos. Tirando para su tierra, le gusta Fariña (de Antena 3 y que incluye Netflix en su servicio), donde le mencionan "para bien", y la otra ficción de narcos gallegos, la de José Coronado, Vivir sin permiso, de Telecinco. Menudo cacao.

Aquí está el vídeo de esa visita del bar que podría haber quedado mejor. Que conste que si por él hubiera sido, Rajoy se habría ventilado 7 kilómetros en esta noche.

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