Desafíos para la agricultura sostenible en Almería
Anuario de Agricultura & Alimentación 2023
Si hay algo que tenemos claro es que es imprescindible seguir innovando para lograr una industria agroalimentaria cada vez más competitiva
El campo de Almería, conocido como la “huerta de Europa”, ha sido durante mucho tiempo un motor económico clave en la región, impulsando el crecimiento y generando empleo. Sin embargo, en los últimos tiempos, una sombra ha oscurecido el horizonte agrícola: la inflación. El aumento de los precios de los insumos, los costes de producción, como el encarecimiento de la energía y los fertilizantes, entre otros, hacen que alcancemos una elevada tasa de inflación interanual de los alimentos. Esta situación, de continuar prolongándose en el tiempo de una manera indeterminada, supone un peligro real para el futuro del agro español, ya que las soluciones propuestas como la limitación del precio en la cesta de la compra, no es nada más que un parche que tendrá efectos indirectos sobre la renta de los agricultores y obligará a los productores nacionales a dedicar toda su producción a la exportación, derivando en una España que tendrá que abastecerse de productos de terceros, lo que acabará vulnerando la seguridad alimentaria.
Si en algo debemos estar de acuerdo es que las frutas y verduras no son productos de lujo, sino que deberían ser parte integral de una dieta saludable y variada, y deberían ser accesibles para todos. La solución no debería radicar en una restricción al ‘bolsillo’ de nadie, sino que deberíamos abordar la raíz del problema, como por ejemplo, el aumento del precio del combustible y la energía, que incide directamente en los precios ya que la mayoría de los fertilizantes nitrogenados, que son ampliamente utilizados a nivel mundial, se producen a partir de gas natural, y el plástico utiliza componentes derivados del petróleo, recurso del cual dependemos directamente de terceros países, ya que España no tiene reservas propias.
A esta situación, se le suma uno de los problemas con los que llevamos lidiando en Almería durante décadas, la sequía. Es una realidad que la agricultura necesita un cambio de paradigma para abordar este problema y cuando un país presenta una situación de escasez de recursos, la tecnología se vuelve la solución más eficaz y eficiente. En este sentido, es importante destacar la importancia de brindar apoyo al agricultor en la tecnificación de sus explotaciones. Esto implica proporcionarle la capacitación necesaria para la comprensión y el empleo de herramientas y tecnologías que le permitan tener un control basado en datos sobre aspectos como el uso de fertilizantes en sus cultivos y la cantidad de agua utilizada para el riego. La tecnología por sí sola no nos va a generar agua, pero sí que nos va a ayudar a aprovechar al máximo de la que disponemos.
Además del empleo de aguas desaladas y aguas regeneradas, como se ha propuesto, podríamos considerar el uso de los drenajes agrícolas como alternativa viable y complementaria a los recursos tradicionales. A través de la recogida y reciclaje del excedente de agua de riego, mediante tubos de drenaje subterráneos, zanjas de drenaje o incluso, poniendo en práctica sistemas de cultivo como el hidropónico, donde las tasas de evaporación, el escurrimiento superficial y percolación son significativamente reducidas, podríamos liberar la presión de los sistemas hidráulicos convencionales.
Si hay algo que tenemos claro es que, frente a la adversidad, es imprescindible seguir innovando para lograr una industria agroalimentaria cada vez más competitiva. En Tecnova, reconocemos y mantenemos nuestro compromiso con la sociedad como uno de nuestros principales objetivos. Creemos firmemente que mediante la inversión en I+D+i, la colaboración multidisciplinar y el trabajo en red, podemos mitigar el impacto ambiental de la agroindustria y proporcionar soluciones necesarias para alcanzar una agricultura de precisión plenamente sostenible. Trabajamos en estrecha colaboración con diversas partes interesadas, como empresas, instituciones de investigación, organismos gubernamentales y agricultores, para fomentar la transferencia de conocimientos y la implementación de prácticas medioambientalmente responsables y sostenibles.
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