Córdoba, abierta al turismo

Un paisaje para disfrutar

  • Villanueva celebrará el XXConcurso al mejor cortador nacional de jamón sin público

Villanueva de Córdoba. Villanueva de Córdoba.

Villanueva de Córdoba.

En pleno corazón de Los Pedroches, entre encinas centenarias que conforman el mayor bosque adehesado de toda Europa, Villanueva de Córdoba presume de paisaje. Con una gran superficie de 427 kilómetros cuadrados y casi 9.000 habitantes, la población se dedica a la ganadería, especialmente la del cerdo ibérico, y al cultivo del olivar ecológico, muy extendido por Los Pedroches, una comarca donde se concentra un tercio de todo el olivar ecológico de Andalucía.Esta belleza paisajística es un atractivo para la vista de los turistas pero no el único, ya que el municipio atesora un gran patrimonio cultural, natural y etnográfico. Si vas a visitar Villanueva de Córdoba en los próximos meses son varias las actividades programadas de las que podrás disfrutar:

Turismo seguro en Villanueva. Turismo seguro en Villanueva.

Turismo seguro en Villanueva.

Concursos del cerdo ibérico

El Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba ha publicado las bases del Concurso al Mejor Jamón de Bellota 100% Ibérico de Los Pedroches; XX Concurso al mejor Cortador Nacional de Jamón y del X Concurso al mejor Cortador Comarcal de Jamón de Bellota 100% Ibérico de Los Pedroches 2020. Este año, debido a la pandemia del coronavirus, se desarrollarán sin público y retransmitidos por las redes sociales de la entidad. Para todos los certámenes siguen abiertos los plazos de inscripción.Y para saber más sobre la dehesa, el entorno donde se cría el cerdo ibérico, desde la Oficina de Turismo de la localidad se organizan de forma gratuita visitas al Centro de Interpretación de la Dehesa, además de descubrir otros atractivos del municipio como el antiguo refugio antiaéreo de la guerra civil, la Iglesia de San Miguel, en cuyo interior se encuentra la muy venerada Virgen de Luna, y el Museo de Historial Local. Se realizarán en horario de 10:00 a 14:00.

Plato de jamón ibérico de Villanueva de Córdoba. Plato de jamón ibérico de Villanueva de Córdoba.

Plato de jamón ibérico de Villanueva de Córdoba.

Pasear por la dehesa

Lo cierto es que pasear por una dehesa es una experiencia única, y el visitante podrá comprobarlo si recorre el sendero local Dejando Fuéllega, que partiendo desde detrás de la Plaza de los Toros, recorre 6,5 kilómetros para adentrarse en este ecosistema único en el mundo a través del camino de la Fuente del Caño, el camino de las Mojoneras, el camino de los Terrajos y el camino de la Virgen de Luna. Si se hace un recorrido más largo, a 15 kilómetros de Villanueva de Córdoba en coche se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Luna, un entorno privilegiado para los amantes de la naturaleza y la astronomía.

Ermita de Nuestra Señora de Luna. Ermita de Nuestra Señora de Luna.

Ermita de Nuestra Señora de Luna.

Gastronomía jarota

Después de visitar su patrimonio cultural (la antigua Audiencia, la Casa Consistorial o la iglesia de San Miguel Arcángel), una parada para degustar los platos típicos jarotes (gentilicio de los naturales de Villanueva): el salmorejo jarote (sopa fría que se realizaba en las Ventas de Sierra Morena en el siglo XVII), el jamón ibérico de bellota de Los Pedroches, el lechón frito y los exquisitos dulces (las rosquillas y los cagajones).

Ruta de senderismo por la dehesa. Ruta de senderismo por la dehesa.

Ruta de senderismo por la dehesa. / Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba.

La casa de Aníbal González

Un último apunte para los amantes de la arquitectura: la casa del arquitecto Aníbal González. Su estilo ecléctico, modernista e innovador se manifiesta en este edificio en el que utiliza el ladrillo visto, frente al uso tradicional del enlucido blanco de las fachadas, típico de las casas señoriales de la época. Según cuentan los actuales dueños de esta casa, aquí vivió un señor adinerado y de gustos refinados apodado El Exquisito, que estudió en Sevilla donde se hizo amigo del afamado Aníbal González, creador de la Plaza de España de Sevilla, al que le encargó que le hiciera un edificio en su pueblo. Terminada la obra en 1908, resultó una casa con bajo y dos plantas de ladrillo limpio.