El valor insustituible del 'oro rojo'

Donaciones de sangre

La implantación de protocolos para poder realizar operaciones quirúrgicas 'sin sangre' y la puesta en marcha de macrocolectas tratan de paliar la carestía de un bien imprescindible en los hospitales

Maratón de donación de sangre celebrado recientemente en Córdoba.
Maratón de donación de sangre celebrado recientemente en Córdoba.
Ramiro Navarro

04 de diciembre 2008 - 01:00

La sangre humana es, a buen seguro, uno de los bienes más preciados en la asistencia sanitaria. Un bien necesario e insustituible. Y como tal, se intentan encontrar nuevas vías para recolectar, estimular donaciones y, lo que es más importante, no desperdiciar ni una gota. Aunque se ha investigado el desarrollo de derivados sintéticos que pudieran conseguir sustituir la sangre humana eso está, aun, bastante lejos en el horizonte.

Por eso, los expertos que trabajan cada día realizando transfuciones y controlando la viabilidad de las intervenciones quirúrgicas consiguen diseñar métodos y herramientas que les permitan optimizar su uso. Ahorrar les suele parecer una palabra fea. Prueba de ello es el protocolo diseñado por profesionales del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla para la realización de intervenciones quirúrgicas, denominadas familiarmente, 'sin sangre'.

Hasta un 30% de pacientes con una patología cardiaca pendiente de resolución quirúrgica podrá beneficiarse del programa de reducción de transfusiones de sangre que ha implantado el servicio de Cirugía Cardiaca de este hospital, coordinado por el doctor José Miguel Borrego, con la colaboración del servicio de Anestesia, cuyo responsable es el doctor Juan Luis López Romero. "Realizando una exhaustiva selección de cada caso y empleando las técnicas anestésicas y quirúrgicas específicas, se consigue reducir la necesidad de sangre hasta en un 75%", explica Borrego.

La carestía de sangre es un problema histórico y la filosofía sobre su utilización ha cambiado enormemente en los últimos 15 años. El hecho de buscar alternativas a las transfusiones, procede originalmente de aquellos que no las quieren, generalmente por motivos religiosos. "El programa incluye un estudio prequirúrgico de anemia que se realiza semanas antes de la intervención para corregir, de ser necesario, los factores deficitarios de la sangre: hierro o eritropoyetina entre otros", explica el doctor Juan Carlos Luis, coordinador de Anestesia Cardiaca. La finalidad es elevar los niveles de glóbulos rojos a los rangos máximos de normalidad (entre 14 y 16 gramos de hemoglobina) para que el paciente llegue a quirófano en condiciones óptimas de reservas de sangre.

Momentos antes de la intervención, en el propio quirófano, se puede realizar la hemodilución normovolémica intraquirúrgica, similar a la autodonación, sustituyendo una cantidad de sangre del paciente por líquidos reponedores. Igualmente, durante la intervención se emplean fármacos que reducen el sangrado, así como equipos recuperadores (que rescatan la sangre perdida durante la intervención quirúrgica o en el postoperatorio para después reinfundirla al propio paciente). A pesar de ello, tampoco es algo extrapolable a cualquier caso, "partimos de la base de que para algunos pacientes es absolutamente necesaria la transfusión", recuerda Borrego.

La otra gran pata para estimular el correcto funcionamiento de las reservas de sangre, es mejorar las donaciones. Antonio López es director ejecutivo de la Campaña Autonómica de Donación de Sangre llevada a cabo por el Servicio Andaluz de Salud en el último semestre. Según explica, su objetivo es adelantarse a las necesidades de la red hospitalaria pública y privada. "Desde principios de año, constatamos un incremento del 10% en la demanda de sangre de los hospitales", matiza. Por eso, realizaron una campaña de concienciación y cuatro macrocolectas en grandes capitales con el deseo de captar a unos 2.600 donantes. La cosa quedó en algo menos, pero puedieron recibir 2.126 donaciones directas. La siguiente fase ha establecido puntos de donación en 20 ciudades de más de 30.000 habitantes. Ronda, Estepona, Almería, Motril o hoy mismo, jueves, El Ejido son algunas de las localidades que están aportando unas 300 donaciones diarias. "Debemos hacer más cultura de la donación", subraya López.

Según la Organización Mundial de la Salud, la autosuficiencia total es posible consiguiendo 50 donaciones por cada 1.000 habitantes y año. Actualmente estamos en una media de 34. "Hoy no tenemos falta de sangre, pero es cierto que en épocas concretas, como la que se avecina, existen algunas dificultades" y por ello apela a la solidaridad. El rankin de generosidad andaluz lo lidera Granada, seguido de Huelva, Sevilla, Málaga y Cádiz.

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