Los donantes privados financian ya el 38% de los proyectos de Unicef

El alcalde de Sevilla, el presidente de la Junta de Andalucía y la presidenta de Unicef-España, ayer.
El alcalde de Sevilla, el presidente de la Junta de Andalucía y la presidenta de Unicef-España, ayer.
Alfonso Pedrosa / Sevilla

27 de noviembre 2007 - 11:37

Unicef busca alianzas para desarrollar sus objetivos de protección de la infancia pero no a cualquier precio. Consuelo Crespo, presidenta del Comité Español de esta organización humanitaria -técnicamente, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia-, tiene claro que el grado de compromiso de la sociedad civil de un país con los objetivos de Unicef es un indicador de la buena salud de ciertos valores en una sociedad. Actualmente, el 38 por ciento de la financiación de la actividad de Unicef procede de donantes privados; esto es, de personas e instituciones de la sociedad civil.

Crespo, metida de lleno estos días en Solidari@ 2007, el II Congreso Nacional de Unicef -el Grupo Joly y Cajasol son las dos organizaciones aliadas de este evento-, que se celebra en Sevilla, explica que esta sintonía con sus interlocutores en la sociedad civil es importante: "No se trata sólo de recabar financiación. Si todo queda ahí, eso es una donación, no una colaboración". En este campo, la presidenta de Unicef en España explica que "tenemos que educar al donante. Hay que conseguir, por un lado, que en los países denominados ricos se entienda que las personas con las que trabajamos son seres humanos completos, con sus alegrías, penas y vicisitudes, que no están todo el día llorando. Por otro lado, hay que evitar que las ayudas sean paternalistas, no podemos crear dependencia".

Crespo recalca, precisamente, que "necesitamos a la gente". Lejos de querer transmitir una idea de sobreabundancia financiera, destaca que "nuestros socios son nuestra base. Sin las 180.000 personas que nos apoyan en España no podríamos trabajar".

Ante situaciones de "crisis dolorosas, porque afectan a la imagen de todas las organizaciones humanitarias" como la del presunto tráfico de menores en Chad, Crespo se decanta, si fuese necesario, por una regulación legal específica sobre transparencia. "Además, como no tenemos medios para difundir exhaustivamente nuestra actividad, es preciso que sean los donantes quienes muestren su interés: que se interesen por nuestra gestión, toda la documentación sobre nuestras actividades está a su disposición".

Sin citar ningún caso concreto pero coincidiendo en el fondo del discurso con la alocución del presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, en la apertura oficial de Solidari@ 2007, Crespo defiende la primacía de los derechos de los menores en un contexto en el que, a veces, parece ser prioritaria la satisfacción de las necesidades de adopción frente a otras consideraciones. "Nos preocupa la vulneración de los derechos de los niños. Existen matices en cada situación, cada país es diferente, pero hay que hacer notar que, a veces, como una catástrofe natural, la prioridad debe ser reunificar a los niños, porque pueden desaparecer y caer en manos de mafias que trafican con ellos". En el caso de la adopción internacional, Crespo cree que es "un último recurso, a activar cuando de verdad el niño no tiene a nadie y está desprotegido. En cualquier caso, siempre deben desarrollarse estos procesos en el marco de la Convención de los Derechos del Niño", apostilla.

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