Semana Santa

Termina una Semana Santa espléndida en la que sólo un día se vio afectado por la lluvia

  • La celebración religiosa se vive con normalidad en las calles de la ciudad, sin que los cuerpos y fuerzas de seguridad registren incidentes de especial importancia en estos días

 La procesión de Nuestro Padre Jesús Resucitado pone hoy fin desde la parroquia de Santa Marina a una Semana Santa que en Córdoba ha contado este año con todos los elementos, lluvia incluida. La incertidumbre meteorológica de las pasadas semanas hizo amenazar el desarrollo de esta celebración a la vista de la inestabilidad de algunos pronósticos que amenazaban el normal desarrollo de las procesiones. Finalmente no se cumplió esta previsión con todo el rigor que se preveía, y aunque deslució casi por completo la jornada del Lunes Santo, en el resto de días se ha podido contar con un buen tiempo donde no ha faltado ni el sol ni el calor, ni incluso la lluvia. 

La Hermandad del Vía Crucis fue la que hizo estación de penitencia por las calles de Córdoba el Lunes Santo, después de que las otras cofradías suspendieran su salida procesional debido a la lluvia que descargó en varias ocasiones sobre la capital a partir de primera hora de la tarde. Las características de la cofradía de la Trinidad, que no tiene paso y que cuenta con más facilidad para resguardar a su titular en caso de imprevisto, hicieron que finalmente pusieran la cruz de guía en la calle acompañada de sus tambores roncos que atronaron por las estrechas calles de la Judería.

 

La primera cofradía que suspendió su salida ese día fue la de La Merced. A partir de ese momento -pasado el primer chaparrón y con un sol radiante sobre la ciudad- la jornada se vistió de incertidumbre al no saberse cómo iban a reaccionar las demás hermandades. El resto, como es sabido, decidió no salir a la calle a la vista de la evolución negativa que tuvo la tarde, haciendo que los templos se convirtieran en los destinos de quienes estaban ya en la calle y querían ver de cerca los pasos. 

 

La Semana Santa de 2010 en Córdoba no pasará a la historia por los grandes estrenos de las corporaciones penitenciales, acaso por culpa de la crisis que también hace mella en la dinámica de las cofradías. Entre lo novedoso destacan las dos nuevas imágenes de los Santos Varones, tallados por Alfonso Castellano, que la Hermandad del Descendimiento ha incorporado a su paso de misterio y que el pasado Viernes Santo cruzaron el Guadalquivir camino de la carrera oficial. Por cierto, que las obras de urbanización del entorno de la Puerta del Puente han motivado que las cofradías que tienen su sede canónica en la margen izquierda del Guadalquivir -El Amor, La Vera Cruz y El Descendimiento- no tuvieran  este año más remedio que renunciar al monumental marco del Puente Romano y tuvieran que trasladar sus cortejos por el más frío e impersonal Puente de Miraflores.

Aparte de los estrenos meramente cofrades hay que destacar también otros dos que han vivido esta Semana Santa como la primera desde sus nuevas responsabilidades. El alcalde, Andrés Ocaña, ha representado en estos días a la ciudad desde el palco de autoridades de la plaza de las Tendillas por primera vez desde que el pasado 7 de mayo tomara el bastón de mando de esta ciudad. El otro ha sido el obispo, Demetrio Fernández, quien el pasado 20 de mayo entraba en la Diócesis a escasas fechas de una celebración religiosa que ha vivido en primer plano.

 

También ha sido ésta la primera Semana Santa que se celebra tras la presentación del estudio realizado por Analistas Económicos de Andalucía para Unicaja sobre la repercusión socioeconómica de esta celebración en la ciudad. Dentro de los 42 millones de euros que genera esa fiesta y de los 1.700 puestos de trabajo, entre directos, indirectos e inducidos, están los 15 millones que van a parar directamente a las arcas del sector hostelero gracias a los alrededor de 75.000 personas que a lo largo de estos días se acogen en la ciudad, como del gasto en la calle que realizan los propios cordobeses.

 

La parte visible de los resultados de este estudio se ha podido comprobar en la calle a lo largo de estos días. Las salidas y regresos a los templos, así como los recorridos parciales de todas las hermandades, han sido puntos que han congregado a miles de personas que han extendido los beneficios de esta celebración religiosa a la práctica. Pero por encima de esta dispersión geográfica, la Semana Santa de Córdoba cuenta con dos zonas donde la masificación es excesiva: el Centro y el entorno de la Mezquita Catedral.

 

En el primero de los casos, la carrera oficial, por ser donde pasan de forma ordenada y consecutiva todas las cofradías de cada día, atrae a tal número de personas a sus inmediaciones que el dispositivo de seguridad se centra fundamentalmente en el control de los flujos peatonales. Esto ocasiona que la comunicación entre una parte y otra de la carrera oficial sea muy restringida y que haya que dar grandes rodeo para llegar de una punta a otra de la ciudad. Todo esto se completa con el cierre al tráfico rodado desde varias horas antes de que llegue el primer nazareno, lo que convierte a estas calles en grandes arterias para el tránsito del peatón.

 

La otra zona de mayor aglomeración de personas es la Judería, donde prácticamente en todas las jornadas hay cofradías que la cruzan para realizar estación de penitencia en la Catedral. Las inmediaciones del primer templo de la Diócesis son el mejor reclamo para miles de personas que buscan en la monumentalidad de este entorno el mejor marco en que presenciar los cortejos procesionales. Los itinerarios para las hermandades son escasos, puesto que las dimensiones de los pasos no permiten pasar por todas las calles, lo que hace que sea la Policía Nacional la encargada de controlar que no se produzca masificaciones que puedan devenir en conflictos de orden público. También se extrema el control en el acceso a la Catedral, donde sólo se permite estar al público en un Patio de los Naranjos que el pasado Viernes Santo alcanzó su mayor cota de ocupación de espectadores debido a que todas las cofradías de dicha jornada cuentan con este lugar como parte de su recorrido.

 

Este dispositivo, coordinado como cada año desde la Subdelegación del Gobierno con las distintas instituciones y cuerpos implicados, no ha contabilizado este año incidente relevante alguno, por lo que la Semana Santa ha discurrido con normalidad en Córdoba.

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