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La superficie de cultivo de girasol cae un 15% por la baja rentabilidad

  • El garbanzo recupera fuerza y la colza gana terreno por su rendimiento para aceite y harinas

Una finca plantada de girasoles. Una finca plantada de girasoles.

Una finca plantada de girasoles. / el día

El cultivo de girasol, hace poco uno de los principales en la campiña cordobesa, atraviesa sus peores momentos en años. La Asociación Jóvenes Agricultores (Asaja) informó ayer de que la superficie de esta herbácea en la provincia ha sufrido una bajada "importante" en relación a la pasada campaña, con una reducción del 15% debido, sobre todo, a su bajísima rentabilidad. Así, si en 2017 la extensión de este cultivo en Córdoba se situó en 37.102 hectáreas, este año apenas llega a las 30.000, según los cálculos de los técnicos de Asaja. Córdoba, con todo, es la tercera provincia andaluza con mayor superficie de girasol, sólo por detrás de Sevilla, con 121.585 hectáreas, y de Cádiz, con 61.654 hectáreas.

La consecuencia de este descenso radica en "los bajos precios que lleva arrastrando el girasol en los últimos años", sin que exista perspectiva de que vayan a subir en el futuro, advirtieron fuentes de Asaja. Además, la climatología no ha acompañado en las anteriores campañas a este cultivo y los rendimientos han sido muy bajos. No obstante, se espera que este año los rendimientos sean medios de un año tipo, aunque los precios se prevé que sigan "por los suelos, poniendo en peligro la continuidad del cultivo por el bajo valor de los ingresos en la venta de la cosecha".

La organización agraria advirtió de que los precios que se pagan están "por debajo de los costes de producción", que se sitúan en torno a los 480 euros por hectárea, según los datos de la Junta de Andalucía. "Esto hace que el agricultor no tenga interés en sembrar girasol", concluyeron.

Como alternativas, repunta sobre todo el garbanzo, que ocupa el 50% de la superficie que ha perdido el girasol, y la colza, con un 25%. El restante 25% ha quedado en barbecho, según los cálculos de Asaja.

Del girasol se aprovecha tanto la semilla, para la obtención de aceite, como la torta, para fabricar harinas para piensos. Hasta tal punto ha caído la demanda que los almacenes tienen excedentes de harinas de otros años, por lo que ni siquiera cuentan con la superficie que requiere la nueva cosecha. Como solución, los fabricantes de aceite se decantan por comprarlo en otros países, por ejemplo en Francia, y envasarlo en España. A todo esto se suma el gran aprovechamiento que está teniendo la colza, de la que igualmente se obtienen aceites -cada vez más consumidos- y harinas, que resultan más baratas que las de girasol y, además, tienen mayor aporte de proteína para el ganado.

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