Montilla

Condena a Jesús porque “está escrito por Dios”

  • José Leandro Martínez-Cardós pronuncia una emotiva Sentencia Romana en una alocución cargada de sentimiento

Miembros de la Centuria reciben al sentenciador y a la sentenciadora del pasado año. Miembros de la Centuria reciben al sentenciador y a la sentenciadora del pasado año.

Miembros de la Centuria reciben al sentenciador y a la sentenciadora del pasado año. / El Día

El salón municipal San Juan de Dios de Montilla ha acogido este sábado la XXVII Sentencia Romana que organiza la Centuria Romana Munda, a cargo del letrado mayor del Consejo de Estado José Leandro Martínez-Cardós Ruiz, quien ha pronunciado su veredicto condenatorio ante un abarrotado oratorio y tras recibir el testigo de la sentenciadora de la pasada edición, Consuelo Madrigal.

En su alocución, el letrado se ha presentado ante el auditorio diciendo que “provengo de un pueblo semanasantero, Tobarra, lugar albaceteño en los confines con Murcia, en el que la vida gira en torno a la Semana Santa: a sus procesiones, a sus tamboradas y a sus representaciones”.

También ha indicado que los procesos de Jesús “han sido objeto de innumerables y exhaustivos trabajos. Lo han sido desde los más variados criterios. No es mi intención, ni exponerlos, ni sintetizarlos, ni aún criticarlos. Ahora bien, en muchos de esos trabajos, especialmente los jurídicos, se valora el proceso a Jesús de manera no siempre adecuada”, ha precisado.

En muchos trabajos se valora el proceso a Jesús "de manera no siempre adecuada"

En el argumentario también ha dado cuenta de que el magisterio de Jesús se desplegó “en un plano espiritual y pacífico” y que no pretendía derogar la ley, “sino darle su más exacto cumplimiento”, de manera que en ese camino emprendido “se convirtió en un peligro para la clase dirigente de Israel y, por ello, ésta acordó darle muerte amparándose en la ley”.

José Leandro Martínez-Cardós ha ido profundizando en el juicio a Jesús y en sus protagonistas, hasta llegar a la conclusión de que “te condeno, en fin, a morir en la Cruz no porque lo acuerde la turbamulta vociferante, expresión de una democracia representativa, deliberativa o declamada; no porque lo mande una fría y seca ley contra natura; no porque lo disponga una ridícula justicia amparada en la fuerza, en la violencia, justificada en su venda. Te condeno porque está escrito por los arcanos de Dios. Lo hago, ignorante, confundido, atribulado, conmovido”, ha finalizado.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios