palma del río

Las primeras naranjas de la Vega

  • Arranca la recogida del cítrico en las fincas de la comarca con buena calidad del fruto y mayor calibre que el año pasado

  • Los precios alcanzan los 24 céntimos el kilo en el árbol

Una cuadrilla, en plena faena en El Corvo, en Palma del Río. Una cuadrilla, en plena faena en El Corvo, en Palma del Río.

Una cuadrilla, en plena faena en El Corvo, en Palma del Río. / reportaje gráfico: r. morales

A orillas del río Guadalquivir, en su margen izquierda, ya puede escucharse una nueva melodía que acompaña al discurrir del agua. Se trata del sonido que desprenden las tijeras de los recolectores de naranja cuando se encuentran en plena faena, el chasquido que produce la rama justo en el instante en que el fruto se desprende del árbol para ser depositado en la canasta -popularmente denominada macaco- del jornalero que, sin bajar el ritmo, se encarga de pelar y dejar el naranjo solo con las hojas.

Con escenas como estas, la campaña citrícola ha echado a andar con buenas sensaciones para los agricultores. Una recogida que ha comenzado con diez días de retraso dado que en el periodo de floración, durante la primavera pasada, se produjeron lluvias y eso ha propiciado esa demora. "Comenzamos la semana pasada y el agua, como ha llovido un poco, nos ha interrumpido la recogida", detalla el dueño de la finca situada en el pago de huerta de El Corvo, en Palma del Río, Gustavo Serrano. En mitad de cada hilera de naranjos, mientras distribuye el cítrico que depositan en los palots -grandes compartimentos- los 14 componentes de la cuadrilla, el productor reconoce que este año la fruta es de "muy buena" calidad en comparación a la pasada campaña, cuando los calibres eran más pequeños. "Y creemos que puede ser una campaña bastante buena", avanza.

Los trabajos arrancan sobre las 10:30 para que la visibilidad en el tajo sea óptima

Desde hace una veintena de días, el sector citrícola esperaba con ansia las lluvias: "Nos hacían falta, han venido un poco tardías pero ciertas", asegura el también capataz del grupo de trabajadores que, de fondo, siguen sus labores entre escaleras para coger las naranjas más altas o agachados para que no se escape ninguna. "El calibre este año está bastante bien", insiste, tras aclarar que han arrancado diez días más tarde que otros años. En suma, cataloga como una naranja "tremendamente buena" el producto cosechado en estas primeras jornadas de temporada, cuya producción es similar a la del año pasado. "Parecía a primera hora que había algo menos, pero como la naranja es muy buena y tiene buen calibre pues compensa que haya menos de fruta en los árboles", calcula el citricultor.

También se ha alcanzado el equilibrio en los precios, de manera que se está pagando entre 20 y 24 céntimos por la naranja en el árbol, dependiendo, como es habitual, de su calidad, concreta. Ese valor del género es un factor determinante no sólo para el productor sino para el resto de eslabones de este sector. "Debe mantenerse este nivel, un precio justo para el agricultor y para toda la cadena, para que todo el mundo siga trabajando", advierte este hortelano; de hecho, en los últimos años los precios no han sido malos.

En el caso de fincas como esta de El Corvo, la recogida suele iniciarse -según las condiciones meteorológicas- sobre las 10:30 porque "la naranja todavía no está con su color y entonces los golpes manchan la piel", apunta. Un terreno compuesto por 12 hectáreas de naranjos -ocho de navelinos y cuatro de cadeneros- que contienen un total de 180.000 kilos, de los que se cortan 12.000 kilos diariamente.

Así arranca la maquinaria citrícola en el Valle del Guadalquivir, con un calendario que ahora se centra en la naranja navelina; a mediados de diciembre empezará la recogida de la variedad salustiana, mientras que a finales de enero o principios de febrero será el turno del tipo lane, para finalizar en marzo con las Valencia. "En Palma del Río, la naranja es el motor ahora mismo, no hay otro sector tan fuerte como este. Es el que más jornales da en el pueblo y el que hace que el pueblo se mantenga", valora este palmeño desde su finca, una tierra desde donde partirán estos productos hasta puntos internacionales como Holanda, China o Emiratos Árabes.

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